A cinco días del operativo de Estados Unidos que derivó en la captura de Nicolás Maduro, comenzaron a zarpar los primeros buques con petróleo venezolano rumbo a territorio estadounidense, en un movimiento que vuelve a sacudir el tablero energético internacional y tiene derivaciones indirectas para la Argentina y provincias como Catamarca, vinculadas a la cadena de valor energética y minera.
Según datos de seguimiento marítimo analizados por la agencia AFP, tres buques contratados por la petrolera estadounidense Chevron partieron este jueves hacia puertos de Estados Unidos con cargamentos de crudo extraído en Venezuela. En paralelo, otros dos permanecían fondeados en la terminal de la refinería de Bajo Grande, en el occidente venezolano, mientras que seis más navegaban hacia aguas sudamericanas.
Chevron, la única compañía estadounidense actualmente autorizada a operar en Venezuela bajo el régimen de sanciones de Washington, mantiene estos envíos como parte de su esquema regular de exportaciones hacia refinerías norteamericanas. La empresa tiene una presencia histórica en el país caribeño y quedó exceptuada del bloqueo naval impuesto por Estados Unidos sobre petroleros sancionados.
El martes, el presidente estadounidense Donald Trump afirmó que Caracas está dispuesta a entregar entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos, un volumen que, de concretarse, podría modificar los flujos energéticos internacionales en el corto y mediano plazo.
El nuevo escenario se da en el marco de un bloqueo naval selectivo diseñado para frenar el comercio de crudo que financiaba al gobierno anterior. Esa medida provocó una fuerte acumulación de petróleo en tanques terrestres y flotantes dentro y fuera de Venezuela, aunque no alcanza a los buques fletados por Chevron, que continúan operando con aval oficial.
Entre los movimientos registrados, el buque Ionic Anassa fue detectado frente a Cuba rumbo al puerto de Pascagoula, Mississippi, luego de cargar crudo en Bajo Grande. En tanto, el Nave Photon navegaba al norte de Caracas tras arribar el 5 de enero al terminal de José, seguido por el Mediterranean Voyager. Ambos tienen previsto descargar crudo pesado en Freeport, Texas.
Otros dos tanqueros contratados por Chevron, el Minerva Gloria y el Searuby, permanecían fondeados en Bajo Grande, mientras que seis buques adicionales, aparentemente vacíos, se acercaban a aguas venezolanas con la probable intención de cargar nuevos envíos.
De acuerdo con estimaciones basadas en imágenes de radar, las reservas de crudo almacenadas en tierra en Venezuela superan los 22 millones de barriles, cerca de la mitad de la capacidad total del país. A esto se suman más de 16 millones de barriles almacenados en forma flotante en buques, una señal de la presión logística que atraviesa el sistema petrolero venezolano.
Hasta el momento, Chevron no realizó declaraciones públicas sobre los detalles comerciales ni el alcance total de estos envíos, que marcan un nuevo capítulo en la reconfiguración energética posterior a la salida de Maduro del poder.