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Repercusiones

Tras la captura de Maduro, la oposición venezolana se reconfigura bajo la mirada de Trump

Mientras María Corina Machado intenta sostener su liderazgo desde la clandestinidad y alinearse con Washington, la oposición venezolana atraviesa una etapa de desconcierto y reorganización tras el respaldo de Donald Trump a la continuidad del chavismo sin Maduro.

María Corina Machado
María Corina Machado

6 Enero de 2026 07.32

La captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, marcó un punto de inflexión en la crisis venezolana, pero no trajo el escenario esperado para la oposición. En Catamarca, donde reside una comunidad venezolana que sigue con atención cada giro político en su país de origen, el nuevo contexto genera expectativas y también incertidumbre sobre el futuro inmediato.

María Corina Machado, desde un lugar no revelado por razones de seguridad, intenta mostrarse agradecida con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Sin embargo, dentro de la dirigencia opositora que permanece en Venezuela persiste el desconcierto por el explícito desaire del mandatario estadounidense hacia la referente antichavista y hacia el espacio opositor en general.

La salida de Maduro del poder fue recibida con alivio inicial, pero rápidamente dio paso a la sorpresa y al malestar tras las declaraciones de Trump, quien minimizó públicamente el peso político de Machado. "Es una mujer muy agradable, pero no tiene el apoyo en Venezuela ni el respeto dentro del país", afirmó el republicano, una frase que cayó como un balde de agua fría en el arco opositor.

"Naturalmente, la oposición liderada por Machado es quizás la que peor parada queda después de los eventos de este fin de semana", analizó Renata Segura, directora del Programa para América Latina y el Caribe del Crisis Group, en diálogo con TN.

El rol de la oposición tras la caída de Maduro

Trump sostiene que gran parte de la dirigencia opositora venezolana se encuentra en el exilio. Desde esa mirada, tanto Machado como Edmundo González Urrutia —considerado por Washington y por la oposición como el presidente legítimo— carecerían de la capacidad para garantizar gobernabilidad en una eventual transición.

Esa gobernabilidad es clave para los planes del mandatario estadounidense, quien dejó en claro su interés en el control del petróleo venezolano. En ese marco, apoyó a la vicepresidenta Delcy Rodríguez como figura central del nuevo esquema de poder, priorizando la estabilidad antes que una transición democrática inmediata.

La decisión fue difícil de aceptar para el activismo opositor dentro del país. "Muchos todavía no salen de su asombro por haber sido dejados totalmente de lado. Esto obliga a organizarse en una coalición real y colaborativa, dejando atrás los liderazgos personalistas", sostuvo una fuente opositora en Caracas, bajo reserva de identidad.

Otra voz del mismo espacio reconoció que el impacto fue profundo, aunque admitió que el desmantelamiento del aparato represivo del chavismo podría requerir una fuerza externa decisiva. "No creo que María Corina esté aceptando completamente este escenario, aunque seguramente existieron conversaciones", señaló.

El factor Trump y el Nobel de la Paz

En un mensaje difundido en redes sociales, Machado agradeció a Trump por su "firmeza y determinación" y afirmó que Venezuela será "el principal aliado" de Estados Unidos, en un intento por mantener una alineación sin fisuras con Washington.

Sin embargo, comenzaron a circular versiones sobre un supuesto malestar de Trump con Machado por haber aceptado el Premio Nobel de la Paz. Según The Washington Post, ese gesto habría influido en la decisión del mandatario de no respaldarla como líder de la transición.

Renata Segura consideró que más allá de posibles rencillas personales, la estrategia de Machado de solicitar abiertamente la intervención estadounidense pudo haber dejado la impresión de debilidad política ante la Casa Blanca. Aun así, advirtió que un acuerdo entre Trump y el nuevo liderazgo chavista podría no ser sostenible en el tiempo.

"Dentro del Partido Republicano, incluyendo al secretario de Estado Marco Rubio, existe un interés real en una transición democrática, que necesariamente debe incluir a la oposición", señaló.

En ese contexto, la oposición venezolana quedó relegada, al menos en el corto plazo, a un rol secundario dentro de la estrategia que apoyó. No obstante, Segura no descarta que vuelva a tener un lugar central en futuras negociaciones, especialmente aquellos sectores que mostraron mayor disposición al diálogo con el chavismo.