Cada 12 de octubre, la Iglesia Católica celebra a San Carlo Acutis, conocido como el "influencer de Dios" o el "apóstol de Internet". Este 2025, la fecha adquiere un significado especial: es la primera vez que su festividad se conmemora oficialmente tras su canonización, ocurrida el 7 de septiembre en el Vaticano.
Durante la homilía de la ceremonia, el Papa León XIV destacó el modo en que Carlo vivió su fe desde la cotidianidad: "Encontró a Jesús en su familia, en la escuela y sobre todo en los sacramentos, integrando la oración, el deporte, el estudio y la caridad en su vida diaria". Ese testimonio, señaló el Pontífice, es hoy un ejemplo para millones de jóvenes que buscan una espiritualidad auténtica en medio del ruido digital.
Ya en su beatificación, el cardenal Agostino Vallini había resaltado su mensaje central: poner a Dios en el primer lugar de la vida. "Su ejemplo invita a no buscar justificaciones en los éxitos efímeros, sino en los valores perennes del Evangelio", expresó entonces.
Una fe temprana y madura
Carlo Acutis nació el 3 de mayo de 1991 en Londres, pero creció en Milán. Desde pequeño mostró una profunda devoción y un interés inusual por los temas de fe, incluso cuando sus padres no eran practicantes. Su madurez espiritual se fortaleció al ser diagnosticado con leucemia mieloide aguda a los 15 años. Lejos de desanimarse, ofreció su sufrimiento "por el Señor, el Papa y la Iglesia".
Su actitud frente a la enfermedad sorprendió a quienes lo conocieron: era alegre, servicial y empático, especialmente con los más vulnerables. Sus amigos y compañeros de escuela lo recordaban por su compromiso con los necesitados y por su capacidad para transmitir esperanza.
Carlo supo aprovechar las herramientas tecnológicas de su tiempo para evangelizar. Diseñó un sitio web dedicado a difundir los milagros eucarísticos del mundo y sostenía que "mientras más frecuente sea nuestra recepción de la Eucaristía, más seremos como Jesús".
Aunque disfrutaba de los videojuegos y la tecnología, mantenía un equilibrio consciente: usaba su consola solo una hora los domingos. Su ejemplo muestra cómo la fe y el mundo digital pueden convivir sin conflicto cuando hay propósito y disciplina.
"La Eucaristía es mi autopista al Cielo"
El joven santo definía así su camino espiritual: una vida centrada en la Eucaristía y en la oración. Iba a misa varias veces por semana y rezaba el Rosario a diario. Su profunda relación con la Virgen María y su amor por Jesús Eucaristía fueron el eje de su corta, pero intensa vida.
Carlo falleció el 12 de octubre de 2006, día de la Virgen del Pilar, y fue sepultado en Asís, la tierra de San Francisco, a quien admiraba profundamente.
De beato a santo
Su proceso de canonización comenzó en 2013. Fue declarado venerable en 2018, beatificado en 2020 y canonizado en 2025. El primer milagro atribuido a su intercesión ocurrió en Brasil en 2013, cuando un niño llamado Matheus fue curado de un grave trastorno pancreático. El segundo milagro, aprobado por el Papa Francisco en mayo de 2024, fue la recuperación inexplicable de una joven costarricense tras un accidente en Florencia.
Hoy, la figura de Carlo Acutis inspira a jóvenes y adultos en todo el mundo. Su legado demuestra que la santidad no es cosa del pasado, sino una posibilidad viva en la era digital. Con su ejemplo, recuerda que incluso en Internet es posible construir caminos hacia Dios.Cada 12 de octubre, la Iglesia Católica celebra a San Carlo Acutis, conocido como el "influencer de Dios" o el "apóstol de Internet". Este 2025, la fecha adquiere un significado especial: es la primera vez que su festividad se conmemora oficialmente tras su canonización, ocurrida el 7 de septiembre en el Vaticano.
Durante la homilía de la ceremonia, el Papa León XIV destacó el modo en que Carlo vivió su fe desde la cotidianidad: "Encontró a Jesús en su familia, en la escuela y sobre todo en los sacramentos, integrando la oración, el deporte, el estudio y la caridad en su vida diaria". Ese testimonio, señaló el Pontífice, es hoy un ejemplo para millones de jóvenes que buscan una espiritualidad auténtica en medio del ruido digital.
Ya en su beatificación, el cardenal Agostino Vallini había resaltado su mensaje central: poner a Dios en el primer lugar de la vida. "Su ejemplo invita a no buscar justificaciones en los éxitos efímeros, sino en los valores perennes del Evangelio", expresó entonces.