Trump canceló una segunda ola de ataques tras la liberación de presos políticos
El presidente de Estados Unidos confirmó que suspendió los planes de una nueva ofensiva militar luego de la medida del gobierno interino venezolano de liberar a varios presos políticos. A pesar del giro, las fuerzas estadounidenses mantendrán su despliegue en la región y se aceleran negociaciones sobre inversiones petroleras.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes la cancelación de una segunda ola de ataques militares contra Venezuela, en lo que representa un giro notable en la política exterior estadounidense hacia el país sudamericano. Según el mandatario, la decisión se tomó tras la liberación de presos políticos en Caracas y una cooperación "efectiva" entre Washington y las nuevas autoridades venezolanas, lideradas por Delcy Rodríguez, que asumió la presidencia interina después de la captura del exmandatario Nicolás Maduro.

Trump hizo el anuncio a través de una publicación en Truth Social, donde definió la excarcelación de detenidos como un "gesto muy importante e inteligente" dentro de lo que llamó la "búsqueda de la paz". En ese contexto, explicó que la segunda fase de ataques, que había sido prevista como respuesta a eventos anteriores, "no será necesaria" ante la actual situación de cooperación. No obstante, aclaró que las fuerzas y los buques estadounidenses permanecerán en posición por motivos de seguridad, lo que indica que el componente militar seguirá activo en la región.

La liberación de presos políticos, que incluye tanto venezolanos como extranjeros —entre ellos al menos cinco ciudadanos españoles según gobiernos europeos— fue confirmada por el Ministerio del Poder Popular de Venezuela y celebrada desde organismos de derechos humanos, aunque con reservas sobre si constituye un cambio estructural en el sistema de detenciones políticas que caracterizó al régimen previo.

Este desarrollo se produce en un momento de alta tensión y rápida evolución en Venezuela, apenas días después de que fuerzas estadounidenses llevaron a cabo una operación militar que concluyó con la captura de Nicolás Maduro. La transición ha generado tanto reacciones de apoyo como de críticas internacionales, y Trump ha buscado posicionarse como artífice de una salida negociada, aunque con firme presencia estratégica de Estados Unidos en el país.

En su mensaje, el presidente estadounidense también destacó la cooperación bilateral en materia energética, señalando que Estados Unidos y Venezuela están trabajando "de manera eficaz" en la reconstrucción y modernización de la infraestructura de petróleo y gas. Trump insistió en que este nuevo enfoque incluye planes de inversión de al menos USD 100 000 millones por parte de grandes compañías petroleras estadounidenses, aunque no detalló los nombres de las firmas ni los términos de los acuerdos a discutirse en una reunión programada para este mismo viernes en la Casa Blanca.

Pese al aparente avance en la distensión, la situación sigue siendo altamente compleja. La presencia continua de fuerzas estadounidenses mantiene un nivel de tensión latente, y expertos en política internacional advierten que la estabilidad a largo plazo dependerá no sólo de las excarcelaciones, sino de una transición política más amplia que incluya garantías democráticas, respeto a los derechos humanos y un proceso de reconciliación en Venezuela. Organizaciones civiles han señalado que aún quedan cientos de privados de libertad en el país, y que la liberación de algunos presos podría responder más a una estrategia política que a una reforma sustancial del sistema judicial.

Asimismo, la respuesta internacional ha sido variada. Gobiernos europeos y de la región han valorado la excarcelación de presos como un gesto positivo, aunque también han subrayado la necesidad de que se respeten las libertades fundamentales en su totalidad. Por su parte, sectores críticos dentro de Estados Unidos ven la decisión de Trump como un movimiento táctico más que como un cambio de rumbo definitivo en su política hemisférica.

En resumen, la cancelación de la segunda ola de ataques representa un momento clave en la relación entre Washington y Caracas, pero deja abiertos múltiples desafíos diplomáticos, políticos y de seguridad en un escenario que sigue siendo altamente volátil.