En un momento de alta tensión y redefinición en la política venezolana, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y la dirigente opositora venezolana María Corina Machado acordaron una reunión este jueves en la Casa Blanca, según informaron fuentes oficiales. El encuentro se desarrollará en un comedor privado de la residencia presidencial y está previsto que sirva como espacio para intercambiar perspectivas sobre la situación interna de Venezuela, su futuro político y el rol de la comunidad internacional.
La invitación oficial, incluida en la agenda del mandatario estadounidense, señala que el almuerzo tendrá lugar a las 12:30 hora de Washington (17:30 GMT) y se celebrará a puerta cerrada, sin acceso para la prensa, en medio de un contexto que la Casa Blanca ha descrito como fundamental para la estabilidad de la región y la prospección de un proceso de transición política en Venezuela.
Esta cita diplomática se produce en un escenario marcado por la captura de Nicolás Maduro, llevada a cabo por fuerzas estadounidenses a inicios de enero, un hecho sin precedentes que ha reconfigurado las relaciones bilaterales y reavivado las tensiones sobre el futuro del país caribeño. Tras ese operativo, el liderazgo del régimen chavista quedó en manos de Delcy Rodríguez, quien asumió como presidenta encargada según la Constitución venezolana y ha mantenido contactos con Washington —incluida una conversación remarcada como "positiva" entre la líder chavista y Trump— en temas de energía, desarrollo y seguridad.
La reunión con Machado presenta un doble desafío para la política exterior estadounidense, pues por un lado busca consolidar un diálogo directo con líderes opositores y, por otro, avanzar en la definición de estrategias frente a un gobierno que Washington considera autoritario. La dirigente venezolana ha sido una de las voces más visibles en denunciar violaciones de derechos humanos y en reclamar la liberación de presos políticos, un tema que ha sido planteado en foros internacionales y en encuentros bilaterales previos.
Machado llega a Washington después de una intensa agenda internacional orientada a fortalecer apoyos diplomáticos, que incluyó reuniones con altos representantes de organizaciones multilaterales y una audiencia con el papa en el Vaticano, en la que planteó la situación de los presos políticos y solicitó respaldo para quienes se encuentran privados de libertad sin garantías judiciales.
Pese a su reconocimiento internacional —recientemente premiada con el Premio Nobel de la Paz 2025—, el papel de Machado en la transición venezolana ha sido objeto de debate dentro de la administración estadounidense. En semanas previas, Trump había sido cauteloso al descartar públicamente a la líder opositora como figura central del proceso post-Maduro, poniendo en duda su apoyo interno y su capacidad de liderazgo en un país sumido en crisis profunda.
La reunión en la Casa Blanca se interpreta también como un intento de recomponer esa relación política y explorar posibles caminos de coordinación entre la oposición venezolana y el gobierno de Washington, en medio de un escenario en el que la administración estadounidense ha condicionado su política a cambios institucionales concretos en Caracas y gestos claros de avance democrático.
Mientras tanto, el futuro inmediato de Venezuela sigue en discusión pública y diplomática. El encuentro entre Trump y Machado se suma a una serie de contactos internacionales destinados a definir prioridades y a buscar una salida —aunque aún incierta— a una crisis que ha tenido repercusiones regionales y globales, tanto en materia de derechos humanos como de estabilidad geopolítica.