Trump envía delegación a Pakistán y amenaza con destruir Irán si todo fracasa otra vez
El presidente de Estados Unidos confirmó que sus enviados llegarán a Islamabad para retomar el diálogo con Teherán. La tregua vence este martes y crece la tensión con advertencias de ataque y despliegue de seguridad.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció este domingo que una delegación de su país viajará a Pakistán para retomar las negociaciones de paz con Irán, en un contexto marcado por la inminente expiración del alto el fuego en Medio Oriente. Según confirmó el propio mandatario, los representantes estadounidenses arribarán a Islamabad el lunes por la noche, con el objetivo de reactivar un diálogo que hasta el momento no ha logrado resultados concretos.

El anuncio se produjo a pocas horas del vencimiento de la tregua, previsto para el martes, lo que imprime un carácter de urgencia a las conversaciones. Sin embargo, el mensaje de Trump estuvo lejos de ser conciliador. En una publicación en su red social Truth, el mandatario combinó la confirmación del viaje con fuertes amenazas contra Irán, marcando un endurecimiento explícito de su postura.

"Estamos ofreciendo un TRATO muy justo y razonable, y espero que lo acepten porque, si no lo hacen, Estados Unidos destruirá todas las centrales eléctricas y todos los puentes de Irán. ¡SE ACABÓ EL SEÑOR AMABLE!", expresó, utilizando mayúsculas para enfatizar los tramos más duros de su mensaje.

Críticas al régimen iraní y acusaciones cruzadas

En el mismo texto, Trump dirigió críticas al régimen encabezado por Mojtaba Khamenei y acusó a Irán de haber violado el acuerdo de alto el fuego a partir de dos ataques registrados en el estrecho de Ormuz. Este punto estratégico, por el que circula una quinta parte del petróleo mundial, volvió a situarse en el centro de la disputa.

El mandatario estadounidense relativizó además las amenazas iraníes de cerrar el estrecho, al sostener que la propia dinámica del conflicto ya ha generado un bloqueo efectivo. En ese sentido, afirmó que el cierre perjudica principalmente a Irán, al que atribuyó pérdidas de 500 millones de dólares diarios, mientras que Estados Unidos no registraría consecuencias negativas.

Trump también señaló que numerosos barcos se dirigen actualmente hacia Texas, Luisiana y Alaska para cargar petróleo, en lo que describió como un efecto indirecto de las acciones de la Guardia Revolucionaria iraní.

Islamabad, epicentro de las negociaciones

El anuncio del envío de la delegación estadounidense coincidió con un amplio operativo de seguridad en Islamabad, ciudad que fue sede de la primera ronda de negociaciones el pasado 11 de abril. Ante la posibilidad de una nueva cumbre, las autoridades paquistaníes implementaron medidas extraordinarias para blindar la capital.

Entre las disposiciones adoptadas se destacan:

  • Cierre de las principales arterias de la ciudad.
  • Suspensión del transporte público y privado en Islamabad y la vecina Rawalpindi.
  • Desalojo de hoteles de lujo, incluidos el Serena y el Marriott, que suspendieron reservas hasta el jueves.
  • Bloqueo total de la denominada "Zona Roja", donde se ubican edificios gubernamentales y sedes diplomáticas.

Un trabajador del hotel Serena confirmó que se solicitó a los huéspedes actuales que desalojen el establecimiento, en línea con el operativo de seguridad.

La policía local informó que la Zona Roja permanecerá completamente cerrada debido a la llegada de delegaciones extranjeras, en un despliegue que evidencia la magnitud del evento y el nivel de tensión que rodea las negociaciones.

Avances limitados y un acuerdo aún distante

Mientras se ultiman los preparativos en Pakistán, fuentes citadas por el diario Dawn News indicaron que equipos de avanzada de las delegaciones ya comenzaron a arribar a la base aérea de Nur Khan, en Rawalpindi, anticipando el inicio de las conversaciones.

Por su parte, el negociador jefe de Irán, Mohammad Bagher Ghalibaf, reconoció en un discurso televisado que existen "progresos" en el diálogo con Washington, aunque advirtió que un acuerdo definitivo "todavía está lejos".

Este reconocimiento parcial refleja un escenario de negociación abierto, pero aún sin consensos firmes, en el que conviven avances incipientes con profundas diferencias entre las partes.