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Venezuela tras la captura de Maduro: las tres salidas posibles al vacío de poder

La detención de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses abrió un escenario inédito en Venezuela. Entre una administración provisional de EE. UU., una eventual resistencia armada del chavismo y la presión regional para que asuma el presidente electo Edmundo González Urrutia, el país enfrenta horas decisivas para definir su futuro político, social y económico.

4 Enero de 2026 08.31

La captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, por parte de fuerzas estadounidenses este sábado 3 de enero de 2026 marcó un quiebre histórico en la política venezolana y abrió un escenario de incertidumbre total. La salida abrupta del líder chavista del poder dejó un vacío institucional inmediato y sumió al país en una transición caótica, atravesada por tensiones internas, presiones internacionales y un fuerte impacto regional.

Mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que su país "dirigirá" Venezuela de manera transitoria hasta garantizar una transición ordenada, sectores del chavismo llaman a la resistencia armada y varios gobiernos de la región exigen que se respete el resultado de las elecciones presidenciales de 2024, que dieron como vencedor a Edmundo González Urrutia. Estas tres alternativas configuran los posibles escenarios para el denominado "Día 1" de la Venezuela post Maduro.

El plan de Trump: una "administración provisional"

Donald Trump sorprendió a la comunidad internacional al declarar que Estados Unidos asumirá un rol directo en la conducción de Venezuela de manera temporal. Según explicó, el objetivo es garantizar una "transición segura y juiciosa" que evite el colapso institucional y social tras la caída del régimen chavista.

El esquema planteado por Washington contempla, en primer lugar, una intervención directa en la industria petrolera. Trump anticipó el regreso inmediato de empresas estadounidenses a la estatal PDVSA con el fin de estabilizar la producción, hoy seriamente deteriorada, y reinsertar al crudo venezolano en los mercados internacionales.

En paralelo, el plan prevé un despliegue de fuerzas de seguridad externas para controlar puntos estratégicos del país, prevenir saqueos y evitar un colapso social masivo. En sus declaraciones, Trump también sembró dudas sobre la capacidad inmediata de la oposición venezolana para gobernar, al sugerir que figuras como María Corina Machado podrían no contar con el respaldo suficiente en el corto plazo. Esa lectura abrió la puerta a la posibilidad de una junta administrativa integrada por designados, con el senador Marco Rubio como uno de los nombres centrales.

La resistencia del chavismo

El núcleo duro del chavismo no ha aceptado la rendición. Con Delcy Rodríguez reportada en Rusia y Nicolás Maduro Guerra, conocido como "Nicolasito", llamando públicamente a la "lucha armada", el riesgo de una escalada violenta sigue latente.

Sectores militares y policiales aún leales al régimen, junto con colectivos armados y facciones vinculadas a figuras clave como Diosdado Cabello y el ministro de Defensa Vladimir Padrino López, podrían impulsar una estrategia de resistencia basada en acciones de guerrilla urbana. A este escenario se suma un decreto de "estado de conmoción" que Maduro habría firmado antes de su captura, otorgando facultades extraordinarias a las fuerzas remanentes para resistir lo que califican como una "agresión imperialista".

Analistas advierten que este camino podría derivar rápidamente en un conflicto interno de baja intensidad, con consecuencias humanitarias graves y un nuevo éxodo de refugiados hacia los países vecinos.

La transición democrática: González Urrutia y Machado

Frente a estos escenarios, una parte significativa de la región exige que se respete el resultado de las elecciones de 2024. Gobiernos como los de Javier Milei en Argentina, Santiago Peña en Paraguay y José Raúl Mulino en Panamá reclaman que Edmundo González Urrutia asuma formalmente la presidencia.

Desde el exilio, González Urrutia afirmó estar preparado para regresar y encabezar un proceso de "reconstrucción nacional". En paralelo, María Corina Machado, ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025, ya trabaja en un plan de "primeras 100 horas" orientado a estabilizar la economía, restablecer el orden institucional y sentar las bases de una transición democrática.

El desafío económico que enfrentaría un nuevo gobierno es monumental. Venezuela llega a este punto con una inflación proyectada del 682% para 2026, una deuda externa crítica y un Estado prácticamente paralizado, lo que obligaría a una inmediata reconexión con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Impacto en los mercados y en la región

El "día después" de Maduro también se definirá en los mercados internacionales. La apertura de los futuros del petróleo este domingo será el primer termómetro económico del nuevo escenario. Si el traspaso de poder se percibe como ordenado, el crudo venezolano podría comenzar a abastecer nuevamente a las refinerías de la Costa del Golfo en cuestión de semanas.

En caso contrario, la inestabilidad política y social podría generar un impacto regional significativo. Colombia ya reforzó sus fronteras ante la posibilidad de una nueva oleada migratoria, mientras que un escenario de conflicto prolongado podría disparar los precios internacionales de la energía.

Venezuela enfrenta así un momento decisivo: ocupación provisional, resistencia armada o transición democrática. El rumbo que adopte en las próximas horas definirá no solo su futuro inmediato, sino también el equilibrio político y económico de toda América Latina.