La ausencia, aparentemente forzada, de un niño de ocho años de su hogar, el martes a la tarde, movilizó a toda la Policía y a la Justicia, quienes investigan bajo gran hermetismo qué fue lo que sucedió con el niño que apareció luego sentado en la plaza de un barrio del sur, solo y llorando.
Las hipótesis que se manejan son varias y la Justicia no descarta ninguna. En principio, se presumió que se podría tratar de un secuestro o un rapto -sustracción de una persona menor de edad con fines sexuales-.
La madre realizó la denuncia en el Precinto N° 9. LA UNIÓN pudo conocer del caso que el martes, pasadas las 16.30, la madre del niño, de quien se reserva la identidad para resguardar a la víctima, se percató que el pequeño no estaba en la casa. Luego de buscarlo, se dirigió a la casa de su madre, quien vive enfrente, suponiendo que podría estar allí, pero tampoco lo encontró. Su sobrino, mayor de edad, salió a buscarlo.
Minutos después, el joven regresó junto al niño, quien estaba bien a simple vista, pero llorando. Al llamar a la Policía, la mujer le relató lo que su pequeño niño le había dicho. Aprovechando que su madre estaba en la habitación, este salió al fondo de la casa, el que no está perimetrado y colinda con un sitio baldío.
Por el lugar pasaba un hombre, quien lo llamó y, al acercarse el niño, este lo amenazó con un cuchillo y lo obligó a que lo acompañara o lo “mataría”. Así lo llevó hasta la plaza del barrio Santa Marta, donde lo abandonó.
Al momento de denunciar el hecho, la mujer señaló que el pequeño le dijo que la persona que lo llevó se encontró con otro sujeto en la plaza y, luego de conversar con este, se fueron, dejando al niño solo.
Tanto en la casa del niño como en la plaza donde fue hallado, personal judicial y de Criminalística trabajaron bajo las directivas de la Fiscalía en turno.