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Estrategia ante el tribunal

Juicio por Maradona: Burlando buscará una condena de 20 a 25 años

El abogado querellante ratificó la estrategia legal contra el equipo médico, apuntando al homicidio simple por dolo eventual tras el ajuste del cronograma procesal.

11 Marzo de 2026 18.03

La búsqueda de justicia por la muerte de Diego Armando Maradona ha entrado en una fase decisiva. Tras la postergación del inicio del debate oral, previsto originalmente para el 17 de marzo, el abogado Fernando Burlando, representante de la familia del astro, brindó detalles sobre el estado del proceso en una entrevista realizada en Infobae a la Tarde. Lejos de mostrarse desalentado por los ajustes en el cronograma, el letrado reafirmó su estrategia y sus expectativas: alcanzar una condena severa para los responsables médicos, bajo la convicción de que los implicados "van a terminar presos".

Una estrategia legal basada en el dolo eventual

Burlando fue contundente al calificar la conducta del equipo médico y de enfermería. Para la querella, lo sucedido no puede encuadrarse en simples negligencias u omisiones profesionales. Por el contrario, el abogado argumentó que se trató de acciones técnicas objetivamente inadecuadas, ejecutadas con la plena consciencia del desenlace fatal que podrían provocar. Según la visión del estudio jurídico que representa a Dalma y Yanina Maradona, esta actitud encuadra en la figura de homicidio simple con dolo eventual. Al ser consultado sobre la pretensión punitiva que impulsará durante el juicio, el abogado no dejó margen a la duda: "Nosotros seguramente vamos a pedir, entre veinte y veinticinco años de prisión. No tengo la menor duda". Para Burlando, la prueba pericial será la piedra angular del debate, calificándola como "determinante" para demostrar cómo el tratamiento brindado al ídolo fue, en términos coloquiales, una situación de extrema gravedad.

Ajustes procesales y el principio de continuidad

La reprogramación del juicio, según explicó Burlando ante la mesa integrada por Manu Jove, Maia Jastreblansky, Paula Guardia Bourdin y Marcos Shaw, no responde a un irregular manejo de la justicia, sino a una necesidad táctica para cumplir con los estándares del debate oral. La querella, junto al fiscal Patricio Ferrari y Cosme Ibarra, bajo la supervisión del doctor Grosz, tomó la decisión estratégica de reducir la nómina de testigos. De un total de casi 250 personas, se redujo la lista a una cifra cercana a los 90 o 100 testigos, lo que permitirá un desarrollo más ágil y eficiente.

Esta reducción, sin embargo, chocó con un obstáculo calendario. El principio de continuidad que rige el debate oral se vio amenazado por la cercanía de feriados como Pascuas y el 24 de marzo. Para Burlando, es fundamental que el tribunal —que no conoce el expediente en profundidad— logre reconstruir la historia de los hechos sin interrupciones prolongadas que fragmenten la comprensión de la prueba. Por ello, se ha solicitado que el cronograma pase de tres días de audiencia a dos por semana, ajustándose a la realidad procesal.

La crudeza de los hechos y la responsabilidad médica

El abogado recordó con dureza los momentos previos al deceso, describiendo la situación de Maradona con términos gráficos sobre su estado físico y la supuesta desidia del entorno médico. Según Burlando, a Diego se lo externó mediante manipulación y engaño, dejándolo en un estado de vulnerabilidad absoluta. El abogado citó como ejemplo la actitud del médico de cabecera, Leopoldo Luque, quien minimizaba síntomas evidentes de edema al señalar que el paciente estaba hinchado "porque está acostado". Para la querella, la alternativa era clara: si Maradona hubiera permanecido en una clínica de rehabilitación, habría estado bajo supervisión constante. "Al primer medio litro de agua que tuviera además Diego en el organismo, lo iban a detectar", sostuvo, insistiendo en que las acciones fueron de una brutalidad inusitada.

Finalmente, Burlando estimó que, una vez iniciado el debate, el juicio podría extenderse por unos dos meses, seguidos de un periodo adicional para el dictado del veredicto y los fundamentos. "No nos importan los nombres, no nos importa quién sea el protagonista", sentenció, reafirmando que la misión encomendada por la familia es llegar a la verdad definitiva en este proceso.