Martín B. tenía 15 años cuando, en abril del año 2019, le pidió permiso a su mamá para acompañar a unas amigas hasta el ingreso del barrio Antinaco, ya que era una calle sin luz y peligrosa para que las jovencitas se fueran solas caminando en la madrugada.
Desde aquel día, la vida de Martín, hoy de 18 años, cambió rotundamente al ser víctima de un robo.
Un vecino, quien en aquel momento tenía 17 años, le arrojó una piedra en la cabeza que le hizo perder el equilibrio y, en el suelo, lo pateó con la intención de robarle, pero no lo hizo.
Martín lo tomó del buzo y le dijo “Qué hacés, soy Martín”. “Perdón, Martín, no sabía que eras vos”, le había respondido el ahora imputado y lo dejó. Así lo recordó el joven al declarar ayer como testigo en el inicio del juicio que se ventila en la Cámara Criminal Penal Juvenil en contra del imputado J. M. -quien como era adolescente al momento del hecho solo será identificado con sus iniciales-, el que también declaró ante el juez Fabricio Gershani Quesada y dijo, a líneas generales, “no recordar mucho de lo sucedido”, refiriendo que estaba “muy drogado”.
“Esperaba un 'perdón'”
Consecuencia de la agresión sufrida con la piedra, Martín fue sometido a distintos tratamientos y estudios, pero lamentablemente el golpe lesionó sus nervios ópticos y tiene una ceguera progresiva e irreversible.
“Esto me cambio la vida. Me gustaba andar en bicicleta, leer y ya no lo puedo hacer”, contó el joven, quien al ingresar a la sala lo hizo con gafas oscuras y valiéndose de un bastón.
La victima respondió a las preguntas del fiscal y fue conciso en recordar todo lo que le pasó aquella noche y renegó de que, aun hoy, la familia del imputado lo molesta a él y a su familia.
“Cuando paso enfrente a su casa -ya que son vecinos- me gritan 'ciego de m.' y eso me duele mucho”. “Yo no quería el juicio, pero ahora sí quiero que se haga justicia, porque espere de él, de su familia un perdón y nunca hubo eso”, agregó la víctima con voz entrecortada.
Luego, ingresó a la sala Isabel Araoz, madre de Martín, quien fue la que lo socorrió minutos después del ataque.
A líneas generales, la mujer contó cómo se enteró lo que le había pasado a su hijo. “Solo pido justicia, señor Juez, para mi hijo. Cuando lo fui a ver estaba tirado en medio de un charco de sangre y me decía que no lo deje solo”, se quebró la mujer.
Asimismo, dijo conocer al imputado, ya que fue su catequista: “A veces siento lastima por él, pero tiene que pagar por lo que le hizo a mi hijo (...). No sabe lo duro que es verlo jugar en el suelo con los ojos vendados. ¿Por qué, señor juez, por qué, si él no nació ciego?”.
Cuarto intermedio
La audiencia continuó luego con la declaración de otro testigo, resolviendo el juez Fabricio Gershani Quesada pasar a un cuarto intermedio hasta el próximo jueves, donde se escucharán los alegatos de las partes y, posiblemente, el magistrado emita un veredicto de sentencia.
Mientras en el interior de la sala se desarrollaba el debate, en la vereda de enfrente, amigos y familiares de Martín llegaron con carteles y una murga para brindar su apoyo a la víctima.
“Solo queremos justicia para mi hermano, queremos que J.M. vaya preso al penal”, expresó la hermana de Martín, quien comentó que la presencia de los amigos en el juicio es para apoyar a su hermano y a su familia: “No vamos a cortar la calle, solo queremos justicia”, finalizó la joven.