Aguirre propone crear pactos interfamiliares para prevenir la violencia digital
El concejal presentó un proyecto de ordenanza para impulsar acuerdos voluntarios entre familias, escuelas, clubes e instituciones comunitarias sobre el uso de dispositivos, redes sociales y plataformas digitales. La propuesta busca prevenir el bullying, la violencia digital y los usos problemáticos de las pantallas, con acompañamiento municipal y respeto por la autonomía de cada comunidad.

El concejal Gustavo Aguirre presentó en el Concejo Deliberante de San Fernando del Valle de Catamarca un proyecto de ordenanza para crear el Programa Municipal de Pactos Comunitarios, Educativos e Interfamiliares de Bienestar Digital, una iniciativa orientada a promover respuestas colectivas frente a los desafíos asociados al uso de dispositivos, redes sociales y plataformas digitales.

La propuesta plantea una herramienta de organización comunitaria para abordar problemáticas como la violencia digital, el bullying, la presión de pares y los usos problemáticos de las pantallas. El objetivo es generar acuerdos voluntarios que permitan a familias e instituciones establecer pautas compartidas para el uso de la tecnología, sin que la responsabilidad de afrontar estas situaciones recaiga exclusivamente sobre cada hogar.

La iniciativa adquiere particular relevancia en un contexto en el que la sociedad catamarqueña debate las consecuencias de la violencia entre pares, la exposición de la intimidad, la viralización de contenidos y la continuidad de situaciones de hostigamiento que se desarrollan tanto en el entorno digital como en los espacios presenciales.

En ese escenario, el proyecto propone reconocer que las relaciones sociales actuales atraviesan diferentes ámbitos y que los conflictos no necesariamente quedan circunscriptos a un único espacio. Las redes sociales, los grupos de mensajería y los vínculos presenciales forman parte de una misma realidad social, por lo que la respuesta requiere mecanismos de prevención que involucren a distintos actores de la comunidad.

Aguirre sostuvo que los hechos conocidos durante los últimos días expusieron de manera dolorosa la dimensión de esta problemática y advirtió que no puede reducirse únicamente a lo que sucede dentro de una escuela o de una familia.

"Los hechos que conocimos durante estos días nos muestran de una manera dolorosa la dimensión de un problema que no podemos reducir solamente a lo que sucede dentro de una escuela o de una familia. Las redes, los grupos de mensajería y las relaciones presenciales hoy forman parte de una misma realidad social", señaló el concejal.

Pactos voluntarios para establecer reglas compartidas

El instrumento central de la iniciativa son los Pactos Interfamiliares de Bienestar Digital, concebidos como acuerdos voluntarios mediante los cuales familias, personas e instituciones pertenecientes a una misma comunidad podrán definir pautas comunes sobre el uso de la tecnología.

La propuesta parte de la idea de que establecer límites individuales puede resultar difícil cuando el entorno social de niños, niñas y adolescentes mantiene hábitos diferentes. En ese sentido, los pactos buscan ofrecer una respuesta colectiva que permita construir criterios compartidos entre las familias y las instituciones que forman parte de sus comunidades.

El proyecto contempla que estos acuerdos puedan abordar diferentes aspectos de la vida cotidiana vinculados con los dispositivos digitales, las plataformas y las actividades que se desarrollan a través de ellas. Entre los principales temas que podrán incluirse se encuentran:

Horarios de utilización de dispositivos y organización del tiempo frente a las pantallas.

Acceso a redes sociales, con pautas compartidas dentro de cada comunidad.

Uso nocturno de pantallas y establecimiento de períodos de desconexión.

Videojuegos y grupos de mensajería, como parte de los hábitos digitales que podrán ser abordados en los acuerdos.

Prevención y concientización sobre riesgos y situaciones de violencia, con especial atención a las problemáticas que se producen en los entornos digitales y presenciales.

Momentos familiares sin dispositivos, destinados a favorecer espacios de encuentro y convivencia.

Aprovechamiento educativo y creativo de la tecnología, para promover usos vinculados con el aprendizaje, la producción y la innovación.

La amplitud de estos temas permitirá que cada comunidad defina las pautas que considere pertinentes, de acuerdo con sus necesidades y posibilidades de organización. La característica central será el carácter voluntario de los acuerdos y la participación de las personas e instituciones interesadas en construirlos.

Escuelas, clubes y familias 

Uno de los aspectos destacados del proyecto es que los pactos podrán ser convocados directamente por los integrantes de cada comunidad, sin necesidad de solicitar una autorización previa al Municipio. La iniciativa habilita la participación de una amplia variedad de actores sociales, con el propósito de que los acuerdos puedan surgir desde los propios espacios en los que se desarrollan las relaciones familiares, educativas, culturales y comunitarias.

Podrán promover estos pactos:

Familias y grupos de padres y madres.

Escuelas e instituciones educativas.

Clubes deportivos.

Instituciones culturales.

Centros vecinales.

Asociaciones civiles.

Organizaciones religiosas.

Grupos comunitarios.

Esta modalidad busca preservar la autonomía de quienes decidan participar y permitir que cada grupo construya acuerdos adaptados a su realidad. El Municipio no será el encargado de establecer obligatoriamente las reglas de convivencia digital para todas las familias, sino que tendrá una función de acompañamiento y fortalecimiento de las iniciativas comunitarias.

Aguirre explicó que la finalidad es facilitar herramientas para que las familias puedan organizarse y construir consensos, sin que el Estado determine cómo debe vivir cada una.

"No queremos que el Estado sea quien le diga a cada familia cómo tiene que vivir. Queremos que el Estado ayude a las familias que quieren organizarse, acercándoles herramientas, capacitación y espacios para construir acuerdos", sostuvo.

El rol municipal: orientación, asistencia técnica y capacitación

El proyecto establece que la intervención municipal estará orientada principalmente a la orientación, la asistencia técnica, la facilitación y la generación de capacidades. En lugar de centralizar la elaboración de los acuerdos, el Estado municipal podrá proporcionar metodologías de trabajo, instancias de formación, asistencia técnica, materiales y herramientas tecnológicas para acompañar a las comunidades que decidan impulsar sus propios pactos.

También se contempla la posibilidad de promover investigaciones, generar espacios de cooperación y establecer mecanismos de coordinación cuando resulte conveniente para el desarrollo de las iniciativas.

De esta manera, el acompañamiento público estará destinado a fortalecer la capacidad de organización de las familias y las instituciones, acercándoles recursos que faciliten la construcción y el sostenimiento de acuerdos compartidos.

La propuesta apunta a que la prevención no dependa únicamente de las decisiones individuales de cada hogar. La organización comunitaria aparece como una herramienta para establecer pautas comunes, promover la concientización sobre los riesgos y generar condiciones que permitan abordar de manera conjunta los desafíos del entorno digital.

Herramientas tecnológicas con protección de la privacidad

La iniciativa también contempla el desarrollo de aplicaciones y herramientas tecnológicas voluntarias que puedan utilizarse para acompañar el funcionamiento de los Pactos de Bienestar Digital. Entre las posibilidades previstas se encuentran recursos de control parental o comunitario, sistemas de gestión de horarios, períodos de desconexión y mecanismos de coordinación entre las personas que participen de los acuerdos.

Estas herramientas estarán sujetas a estrictas reglas de privacidad y protección de datos, un aspecto expresamente contemplado en el proyecto.

La finalidad será facilitar la aplicación de las pautas que cada comunidad establezca voluntariamente, utilizando recursos tecnológicos que contribuyan a organizar los tiempos de uso y coordinar las actividades de los participantes. El planteo combina así dos dimensiones: por un lado, la construcción de acuerdos sociales sobre el uso de dispositivos y plataformas; por otro, la posibilidad de disponer de herramientas que ayuden a llevar esos acuerdos a la práctica, bajo condiciones de protección de la información personal.

Una red de instituciones y organismos

El proyecto de ordenanza incorpora, además, diferentes estructuras destinadas a promover el bienestar digital, fortalecer la participación y generar información sobre los resultados de las acciones desarrolladas.

Entre ellas se encuentran la Red Local de Instituciones Promotoras, una red de actividades presenciales alternativas, un Consejo Participativo de Bienestar Digital y un Observatorio de Bienestar Digital. Estas herramientas forman parte de la arquitectura institucional propuesta para acompañar la implementación del programa. La Red Local de Instituciones Promotoras permitirá articular la participación de los espacios interesados en impulsar iniciativas de bienestar digital, mientras que la red de actividades presenciales alternativas estará orientada a promover propuestas fuera de las pantallas.

Por su parte, el Consejo Participativo de Bienestar Digital se incorpora como un ámbito de participación, en tanto que el Observatorio tendrá entre sus funciones la producción de información, la investigación de tendencias y la evaluación de resultados.

La generación de información y el análisis de las tendencias permitirán contar con elementos para examinar el desarrollo de las iniciativas y evaluar sus resultados, de acuerdo con los objetivos planteados en el programa.

Menos usos perjudiciales 

Aguirre destacó que la propuesta se apoya en tres objetivos principales que orientan el sentido general de la iniciativa. El primero consiste en reducir aquellos usos de la tecnología que pueden causar daño o desplazar experiencias presenciales fundamentales. Este enfoque se vincula con la prevención de los usos problemáticos de las pantallas y con la necesidad de abordar las situaciones de violencia digital, hostigamiento y presión entre pares.

El segundo objetivo apunta a recuperar más tiempo para el deporte, la conversación, el juego, la cultura y la vida comunitaria. La iniciativa busca que la organización de los hábitos digitales también permita fortalecer las actividades presenciales y los espacios de encuentro entre las personas.

El tercer propósito consiste en aprovechar mejor la tecnología para estudiar, aprender, crear e innovar. De esta manera, el proyecto no plantea únicamente reducir determinados usos, sino también promover las posibilidades educativas y creativas de los dispositivos y las plataformas digitales.

Los tres objetivos articulan la prevención de los riesgos con la promoción de experiencias sociales y educativas, y con un aprovechamiento de la tecnología orientado al aprendizaje y la producción creativa.