El reciente acuerdo estratégico sellado entre la administración de Javier Milei y el gobierno de Donald Trump marca el inicio de una ofensiva sin precedentes contra el consumo de contenidos digitales ilegales en el país. El documento oficial establece que Argentina deberá garantizar un "estándar sólido de protección de la propiedad intelectual", lo que pone en la mira directa a sitios emblemáticos como Fútbol Libre, Pelota Libre y servicios de IPTV como Magis TV.
A diferencia de medidas anteriores, este pacto bilateral exige una persecución penal activa, transformando los simples bloqueos de IP en causas judiciales que buscarán llevar a prisión a los operadores de estas plataformas.
El fin de la impunidad digital: el Artículo 1.10
El compromiso más crítico aparece en el artículo 1.10 del acuerdo, donde Argentina se compromete a "investigar y presentar procesos penales" contra los administradores de sitios web con sede en el país que participen en piratería a escala comercial. Esta cláusula busca desmantelar definitivamente la red de retransmisión de señales de cable y eventos deportivos, amparándose en el Convenio de Berna. Este tratado internacional otorga la base legal para que la justicia ordene a los proveedores de internet el bloqueo inmediato de cualquier sitio infractor.
Dentro de este marco de cooperación, ya se observan movimientos en el sector tecnológico:
- Google y Amazon: Han iniciado la eliminación masiva de aplicaciones ilegales de sus tiendas.
- Operadores de red: Proveedores de internet deberán ejecutar bloqueos por orden judicial.
El cerco sobre la propiedad física y las ferias
Sin embargo, el cerco no solo se cierra sobre el mundo digital. El reclamo estadounidense incluye un capítulo dedicado a la propiedad intelectual física, exigiendo un aumento drástico en el número de allanamientos y decomisos en ferias populares como "La Salada" y otras "saladitas" del conurbano bonaerense.
Con este pacto, el Gobierno deberá demostrar efectividad en la lucha contra la venta de ropa falsificada y marcas apócrifas para cumplir con las exigencias de su nuevo socio comercial. El objetivo es claro: erradicar la piratería a escala comercial tanto en sus versiones de software como en el comercio físico tradicional.