El misterio sobre el lugar donde fue grabado el video de Jésica Cirio junto a paquetes de dólares termosellados parece haber quedado resuelto. Según concluyeron expertos de la Policía Federal Argentina, las imágenes aportadas por LA NACION fueron registradas en la propiedad que Martín Insaurralde tenía en San Vicente.
La conclusión surge de un peritaje scopométrico incorporado a la investigación y representa una nueva evidencia dentro de la causa por supuesto enriquecimiento ilícito y lavado de activos que involucra al exjefe de Gabinete bonaerense y a la modelo.
A partir de este resultado, el fiscal Sergio Mola prepara una ampliación de la acusación contra Cirio e Insaurralde por enriquecimiento ilícito. En esa presentación se incluirían los aproximadamente US$10 millones que, según se estima, aparecen en las imágenes. La nueva cifra se suma a otros montos que, de acuerdo con los peritajes realizados en la investigación, ninguno de los dos habría podido justificar.
Un estudio contable determinó que el exintendente de Lomas de Zamora gastó $19.647.220 más de lo que ganó. En el caso de Cirio, las erogaciones también superaron los recursos disponibles, incluso cuando se computaron todos sus ingresos y los saldos iniciales, tanto bancarizados como no bancarizados.
La "huella dactilar" arquitectónica de la propiedad
El estudio pericial fue identificado como Nº 557-46-000.437-440/2026 y fue ejecutado por la División Scopometría de la Policía Federal Argentina.
Las expertas utilizaron un método analítico-comparativo basado en los principios de permanencia relativa de las formas, identidad morfológica y correspondencia espacial.
El resultado permitió establecer que el lugar que aparecía en las grabaciones como un posible clóset o vestidor de lujo no era un vestidor independiente. En realidad, se trataba del pasillo de circulación general de la planta alta de la finca de San Vicente, donde Cirio e Insaurralde convivían cuando estaban casados.
El informe fue categórico al señalar: "El vestidor cuestionado, cuyas imágenes se encuentran en el DVD-R marca 'Ridata', individualizadas como 'Imágenes de LA NACION', se corresponde con las imágenes del 'pasillo general', obrante en planta alta de la Finca N° 275, instalada sobre los lotes 242 y 243 del barrio Fincas de San Vicente Club de Charcas, ubicado en la calle Juan Pablo II N° 1600".

La identificación se realizó a partir de una serie de elementos físicos coincidentes. Entre ellos se encuentran:
- La buña o perfil metálico rectangular central ubicada en el cielorraso.
- Las tres líneas de junta transversal del suelo de microcemento.
- La ubicación de los módulos de luces e interruptores.
- Los orificios de fijación específicos ubicados al fondo del pasillo.
- Marcas de desgaste, manchas e imperfecciones presentes en pisos y paredes.
Las expertas incluso identificaron patrones microscópicos de deterioro en el microcemento. Entre ellos aparecieron decoloraciones, manchas semicirculares oscuras con rebabas claras, cabezas de tornillos y otras marcas menores que coincidían entre las imágenes del video y las fotografías obtenidas durante la inspección ocular.
La comparación permitió establecer una suerte de "huella dactilar arquitectónica" del lugar.
Primero descartaron las otras propiedades
El peritaje no se limitó a encontrar coincidencias con la propiedad de San Vicente. También permitió descartar otros dos espacios que habían sido considerados como posibles escenarios de las grabaciones.
El primer descarte fue el inmueble de Ortega y Gasset N° 1661, piso 18, en la Ciudad de Buenos Aires. El vestidor de esa propiedad presenta características completamente diferentes a las observadas en las imágenes. Allí hay pisos conformados por listones de madera clara colocados transversalmente, con vetas definidas, además de amplias cajoneras con tiradores metálicos tipo barral.
En cambio, en el video aparece un suelo gris continuo, de tipo porcelanato o microcemento, junto con pequeños tiradores rectangulares de aluminio. El segundo descarte correspondió a los propios vestidores de la finca de San Vicente. Estos espacios tienen una planta cuadrangular, un mueble isla central con tapa vidriada, circulación periférica, estanterías distribuidas en las cuatro paredes y terminaciones símil madera clara.
La fisonomía tampoco coincide con la que se observa en las grabaciones, donde el ambiente presenta una proporción longitudinal y angosta. La superposición de las imágenes obtenidas durante la inspección con los fotogramas del video sobre el pasillo de San Vicente permitió encontrar las coincidencias que, según el informe, resultaron determinantes.
Siete grabaciones y los fajos de dólares
En total son siete grabaciones en las que aparece Cirio recorriendo un espacio que inicialmente aparentaba ser un vestidor de hombre. La secuencia habría sido registrada por ella misma. En distintos sectores se observan fajos de dólares guardados en bolsas de plástico transparente, distribuidos en cajones, estantes y una valija.
La identificación del lugar adquiere relevancia porque permite ubicar físicamente las imágenes dentro de una propiedad vinculada con Insaurralde y, de acuerdo con la fiscalía, refuerza la hipótesis sobre el usufructo y la disposición real de esos inmuebles.
El peritaje, por lo tanto, no se limita a determinar dónde fueron realizadas las grabaciones. Su resultado pasa a formar parte del conjunto de elementos con los que la fiscalía busca avanzar sobre la situación patrimonial de los investigados.
La defensa intentó excluir las imágenes
Desde que LA NACION aportó los videos a la causa, los abogados defensores de los involucrados intentaron cuestionarlos y excluirlos como prueba, precisamente por su potencial incriminatorio.
En ese proceso aparecieron testigos que buscaron vincular las grabaciones con prácticas extorsivas. Los defensores también argumentaron que, al no poder reconstruirse su trazabilidad, los videos no podían ser considerados una prueba válida. Cirio sostuvo que un peritaje había establecido que no era posible garantizar la autenticidad de las filmaciones.
El fiscal Mola, sin embargo, mantuvo su posición y reclamó que los videos continuaran incorporados al expediente. Según sostuvo, no existen elementos suficientes para excluirlos. Ahora, además del peritaje scopométrico, la fiscalía aguarda otro estudio técnico que está siendo realizado por un laboratorio multimedia.
Ese análisis deberá determinar dos cuestiones centrales: si la protagonista de las imágenes es efectivamente Jésica Cirio y cuál era exactamente la cantidad de dinero que había dentro de los paquetes que aparecen en las grabaciones.
Una causa que suma nuevos elementos
El informe fue incorporado a la causa que desde esta semana lleva adelante el nuevo juez federal de Lomas de Zamora, Juan Tomás Rodríguez Ponte. La fiscalía trabaja en un escrito amplio que reúne esta nueva evidencia y que busca reforzar la ampliación del llamado a indagatoria de Insaurralde, Cirio, sus familiares y otras personas que fueron apareciendo en torno a la investigación y que podrían ser consideradas sus testaferros.
De esta manera, el video de los dólares vuelve a ocupar un lugar central dentro de una investigación que ya acumula diferentes líneas de análisis patrimonial.
La causa investiga el presunto enriquecimiento ilícito y lavado de activos del exjefe de Gabinete bonaerense y de la modelo. El expediente tuvo como uno de sus puntos de partida el video difundido en 2023 que mostró a Insaurralde junto a Sofía Clerici navegando frente a las costas de Marbella, en el Mediterráneo, a bordo del yate El Bandido.
Ahora, el peritaje de la Policía Federal aporta una conclusión concreta sobre otro de los elementos más controvertidos del expediente: las imágenes de Cirio y los fajos de dólares.
El espacio que durante la investigación había sido presentado visualmente como un vestidor fue identificado científicamente como un pasillo de circulación de la planta alta de la propiedad de San Vicente. La coincidencia de sus características arquitectónicas, sus marcas de desgaste y sus detalles constructivos permitió establecer esa correspondencia.
Con esa conclusión, la fiscalía suma un nuevo elemento para sostener su investigación y avanza hacia una ampliación de la acusación que podría incorporar al expediente una suma estimada en US$10 millones, mientras continúa pendiente el análisis técnico destinado a establecer con precisión la identidad de la persona que aparece en las grabaciones y la cantidad exacta de dinero que contienen los paquetes.