Una reciente encuesta nacional sobre la imagen pública y el nivel de conocimiento de los principales integrantes del Poder Ejecutivo dejó al descubierto un panorama dispar dentro del Gabinete del presidente Javier Milei. El relevamiento, difundido por el diario Clarín, muestra que las posiciones de mayor aceptación se concentran en pocas carteras, mientras varios ministros registran diferenciales negativos superiores a los del exfuncionario Manuel Adorni.
El sondeo fue elaborado por la consultora a cargo del seguimiento de la coyuntura política y gubernamental de la Universidad de San Andrés. La medición tomó como referencia a los colaboradores centrales de la Casa Rosada y utilizó el denominado diferencial neto, un indicador que surge de contrastar las opiniones favorables con las desfavorables en todo el territorio nacional.
La fotografía que ofrece el estudio presenta dos conclusiones centrales que complican al equipo de Gobierno. La primera está relacionada con el nivel de conocimiento: cinco de los once funcionarios evaluados exhiben niveles de desconocimiento cercanos o superiores al 50%. La segunda es todavía más generalizada: todos los funcionarios medidos terminan con diferencial de imagen negativo, es decir, acumulan más opiniones desfavorables que favorables.
Entre quienes presentan altos niveles de desconocimiento figuran Mario Lugones, Carlos Presti, Juan Bautista Mahiques, Alejandra Monteoliva y Pablo Quirno. En sus casos, los porcentajes reflejan que una parte sustancial de la población todavía no los identifica con claridad.
Santilli encabeza, pero lejos de un escenario favorable
El ranking del gabinete, ordenado por nivel de imagen positiva, tiene en su primera posición al jefe de Gabinete, Diego Santilli, dirigente proveniente del PRO que reemplazó a Manuel Adorni.
Santilli alcanza un 29% de imagen positiva y un 50% de imagen negativa, números que determinan un diferencial de -21 puntos. Es el saldo menos desfavorable entre los funcionarios evaluados y, por esa razón, ocupa la cima del listado. Sin embargo, su posición también permite dimensionar la complejidad del cuadro general: incluso quien aparece mejor ubicado mantiene una diferencia considerable entre las opiniones favorables y desfavorables.
El podio se completa con dos figuras centrales del Gobierno. La ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, registra 26% de imagen positiva y 48% de negativa, mientras que el ministro de Economía, Luis Caputo, alcanza 25% de positiva y 60% de negativa. En ambos casos, el estudio muestra niveles de conocimiento altos, acompañados al mismo tiempo por un rechazo significativo.
Las figuras que completan el tramo superior
En las siguientes posiciones aparecen Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación; Karina Milei, secretaria general de la Presidencia; y Alejandra Monteoliva, ministra de Seguridad.
Sturzenegger registra:
- 20% de imagen positiva.
- 53% de imagen negativa.
Karina Milei alcanza:
- 19% de imagen positiva.
- 73% de imagen negativa.
Monteoliva, por su parte, presenta:
- 15% de imagen positiva.
- 35% de imagen negativa.
El caso de Karina Milei contiene uno de los contrastes más marcados del ranking. Aunque queda quinta cuando la tabla se ordena por imagen positiva, su 73% de imagen negativa constituye uno de los niveles de rechazo más altos del gabinete y solo es superado por el de Manuel Adorni.
Monteoliva presenta, en cambio, una particularidad diferente. Junto con Pablo Quirno, es la funcionaria que registra el balance negativo más bajo, con un diferencial de -20 puntos. Así, aunque su imagen positiva se ubica en el 15%, su distancia respecto de la negativa la coloca en una situación menos crítica que la de la mayoría de sus pares.
La parte inferior y el peso del desconocimiento
La parte inferior del ranking profundiza el panorama adverso y reúne a funcionarios con menores niveles de conocimiento nacional, una variable que incide directamente sobre los resultados obtenidos.
El ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, registra 13% de imagen positiva y 33% de negativa. A continuación aparece el exjefe de Gabinete Manuel Adorni, con apenas 11% de positiva y 79% de negativa, uno de los peores desempeños de todo el estudio.
Más abajo se ubican:
- Mario Lugones, ministro de Salud: 10% de positiva y 33% de negativa.
- Carlos Presti, ministro de Defensa: 10% de positiva y 31% de negativa.
- Juan Bautista Mahiques, ministro de Justicia: 9% de positiva y 34% de negativa.
En todos estos casos, el porcentaje restante hasta completar el 100% corresponde a respuestas de "no sabe / no contesta". El dato resulta especialmente relevante porque confirma que el desconocimiento no constituye una circunstancia aislada, sino un problema estructural para una parte importante del gabinete.
Un mapa de desgaste extendido
El informe configura, de este modo, un escenario en el que ningún integrante del gabinete consigue revertir el saldo negativo. La combinación de desconocimiento y rechazo aparece como uno de los principales rasgos de la medición y plantea un desafío político para la administración de Javier Milei.
La amplitud de las diferencias entre imagen positiva y negativa también atraviesa a los funcionarios mejor posicionados. Santilli, aun liderando el ranking, tiene un diferencial de -21 puntos. Pettovello y Caputo, ubicados inmediatamente detrás, combinan niveles relativamente altos de imagen positiva con porcentajes de rechazo de 48% y 60%, respectivamente. En el otro extremo, Adorni concentra un 79% de imagen negativa, mientras Karina Milei llega al 73%.
La lectura general que surge del relevamiento es, por lo tanto, homogénea en un aspecto central: el desgaste alcanza a todos los ministerios, aunque con distintas intensidades y bajo diferentes combinaciones de conocimiento, aprobación y rechazo.
El desafío para las segundas líneas del Gobierno
El informe concluye que el desgaste de la gestión continúa concentrándose en las áreas operativas de mayor fricción directa con los reclamos sociales y las decisiones de ajuste estructural. Ese escenario agrega una dimensión específica al problema de imagen: no se trata solamente de los resultados individuales de cada funcionario, sino también de la dificultad para instalar públicamente a buena parte de las segundas líneas del equipo gubernamental.
Los números exponen así una doble dificultad. Por un lado, quienes son ampliamente conocidos deben enfrentar niveles significativos de rechazo. Por otro, varios funcionarios todavía no alcanzan un nivel suficiente de conocimiento nacional como para consolidar una imagen pública definida.
El resultado final es un gabinete donde el mejor diferencial sigue siendo negativo, el desconocimiento alcanza a cinco de los once funcionarios evaluados y las cifras de rechazo más elevadas se concentran en algunas de las principales figuras políticas del Gobierno. En esa combinación se resume el desafío que plantea la encuesta: una administración cuyo desgaste se refleja de manera extendida en todos sus ministerios y que, al mismo tiempo, enfrenta dificultades de comunicación e instalación pública entre sus propios colaboradores.