El Gobierno nacional sigue de cerca la recuperación del papa León XIV luego de que recibiera el alta hospitalaria este sábado 17 de octubre y asegura que, por el momento, la visita prevista a la Argentina no sufrió modificaciones.
En la Casa Rosada indicaron que Cancillería mantiene el contacto con la Santa Sede y que los equipos responsables de la organización continúan trabajando sobre el cronograma original. La planificación se sostiene mientras no exista una comunicación oficial que disponga cambios o una postergación del viaje.
"Estamos monitoreando constantemente y seguimos en contacto con el Vaticano vía Cancillería. Los equipos siguen trabajando para la visita bajo la premisa de que viene. No cambió nada", señalaron fuentes del Ejecutivo.
La Oficina de Prensa del Vaticano informó que los médicos autorizaron la salida del Pontífice del Policlínico Gemelli de Roma, donde permanecía internado desde el martes 13 de octubre. La decisión se tomó luego de evaluar los resultados de los análisis de sangre, una radiografía de tórax y su estado clínico.
León XIV regresará al Vaticano y tiene previsto rezar el Ángelus el domingo desde la ventana de su apartamento pontificio.
La recuperación y las próximas definiciones
La intervención quirúrgica consistió en la extirpación del lóbulo inferior del pulmón derecho, luego de que los estudios detectaran un nódulo identificado como adenocarcinoma pulmonar. Según la información difundida en el texto de origen, la operación se desarrolló sin complicaciones y la evolución posterior fue favorable.
Durante los días de internación, el Papa retomó progresivamente la alimentación, comenzó a caminar y realizó ejercicios de fisioterapia respiratoria.
Sin embargo, el alta hospitalaria no despeja por sí sola las dudas sobre su capacidad para afrontar una gira internacional con numerosos traslados y actividades multitudinarias. La evaluación del tejido extraído y la eventual necesidad de tratamientos adicionales forman parte de las cuestiones médicas pendientes.
Desde el Gobierno afirmaron que, hasta el momento, no recibieron nuevas comunicaciones diplomáticas que alteren las fechas o las actividades previstas. También señalaron que están dispuestos a adaptar recorridos, horarios y actos si la recuperación del Pontífice lo requiere.
Cómo será la agenda en la Argentina
El itinerario informado contempla la llegada de León XIV el domingo 8 de noviembre. Ese día está previsto un encuentro con el presidente Javier Milei en la Casa Rosada.
Para el lunes 9 se programaron una visita al Pequeño Cottolengo Don Orione, en Claypole, y una misa multitudinaria en el Monumento a los Españoles. El martes 10, el Papa viajaría a Córdoba y luego regresaría a Buenos Aires para participar de una vigilia con jóvenes.
El miércoles 11, la agenda incluye una visita a la cárcel de Devoto y una misa en la Basílica de Luján, antes de la partida hacia Perú.
La organización involucra a Cancillería, la Secretaría General de la Presidencia, el Ministerio de Seguridad, la Iglesia argentina y distintas jurisdicciones. Según el texto de origen, también se previeron disposiciones vinculadas con los feriados y los operativos de seguridad.
La visita al Cottolengo, en medio del debate por discapacidad
Uno de los puntos de mayor sensibilidad política es la actividad prevista en el Pequeño Cottolengo Don Orione, una institución dedicada a la atención de personas con discapacidad.
La visita se produciría en medio de las discusiones sobre prestaciones, pensiones y financiamiento del sistema. En paralelo, el oficialismo mantiene conversaciones con representantes de la Iglesia sobre los reclamos del sector.
Las críticas del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, a la situación social también forman parte del contexto en el que se organiza la gira. En el Gobierno reconocen que la presencia del Papa podría tener repercusiones políticas, aunque sostienen que las gestiones institucionales con la Iglesia deben continuar por separado de las negociaciones legislativas.
Por ahora, la decisión de la Casa Rosada es mantener los preparativos y esperar nuevas comunicaciones desde Roma. La evolución favorable que permitió el alta es un avance en la recuperación, pero no equivale a una confirmación médica definitiva de que el Pontífice podrá realizar el viaje.
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