La tranquilidad en los pasillos de la Casa Rosada se vio alterada en las últimas horas debido a la repercusión mediática generada por la presencia de Bettina Angeletti, esposa del jefe de Gabinete Manuel Adorni, en la comitiva oficial que viajó a Nueva York. El traslado, realizado en el avión presidencial durante la gira internacional que tuvo como epicentro el Argentina Week, desató una ola de críticas. La difusión de imágenes de Angeletti junto a los funcionarios nacionales no solo causó malestar en ciertos sectores, sino que también reavivó el debate sobre el uso de los bienes del Estado, obligando a La Libertad Avanza a consolidar una postura defensiva en torno a uno de sus ministros más visibles.
La postura del Ejecutivo y la gestión frente a la polémica
A pesar de las versiones circulantes sobre una supuesta incomodidad dentro del Gobierno por la actitud del funcionario, desde los despachos de Balcarce 50 aseguraron que la administración de Javier Milei ratificó plenamente su respaldo al jefe de Gabinete. Es importante notar que, en este escenario, el apoyo ha sido transversal; incluso gobernadores presentes en la comitiva mantuvieron sus agendas de trabajo conjuntas con el funcionario en la sede del Bank of America, validando la continuidad de la gestión institucional pese al ruido político. La estrategia comunicacional del oficialismo ha sido llamativamente austera, dado que ningún integrante del Gobierno utilizó sus redes sociales para emitir opiniones al respecto.
En el entorno presidencial, el incidente es categorizado como un "no tema", descartando de plano cualquier posibilidad de renuncia. No obstante, sí existen matices internos respecto a la forma en que Adorni abordó la situación en su primera aparición pública. Si bien entienden que el funcionario tuvo la intención de ser honesto, algunos integrantes del bloque libertario admitieron que la frase "yo me deslomo trabajando" no fue feliz. Al respecto, desde el oficialismo marcaron distancia con dicha afirmación, señalando que el funcionario trabaja para el bienestar de la Argentina, pero aclarando que quienes realmente se desloman son los que levantan cajas en el puerto.
La agenda oficial en Nueva York
Para contrarrestar la narrativa del escándalo, la Presidencia difundió una intensa actividad de Manuel Adorni durante el miércoles en Estados Unidos. El objetivo fue mostrar al funcionario focalizado en la gestión de inversiones y en el trabajo conjunto con los jefes provinciales. En ese contexto, el jefe de Gabinete mantuvo un encuentro clave en la sede del Bank of America con los mandatarios Raúl Jalil de Catamarca, Juan Pablo Valdés de Corrientes, Marcelo Orrego de San Juan, Carlos Sadir de Jujuy y Rolando Figueroa de Neuquén, además de Alejandro Abraam, ministro de Hacienda de Chaco, en representación del gobernador Leandro Zdero. Asimismo, se reunió cara a cara con el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, y lideró un desayuno de trabajo con empresarios centrado en las oportunidades de cooperación económica e inversión entre ambos países.
La respuesta de la oposición y el pedido de interpelación
La reacción política desde la oposición no se hizo esperar. El jefe del bloque de diputados de Unión por la Patria (UxP), Germán Martínez, formalizó un pedido de interpelación contra Adorni para que el funcionario brinde explicaciones detalladas ante el cuerpo legislativo. La bancada opositora busca que el jefe de Gabinete se pronuncie sobre los hechos de conocimiento público y adelantó que el Congreso deberá analizar la posibilidad de una moción de censura. El bloque opositor exige que el funcionario rinda cuentas sobre las presuntas irregularidades en el uso de bienes del Estado y el destino de fondos públicos. Específicamente, el requerimiento solicita que Adorni detalle con precisión los gastos de traslado, alojamiento y manutención de su cónyuge durante la gira, exigiendo que se identifique la partida presupuestaria que fue afectada para costear los gastos de la esposa del funcionario en Nueva York.
Este episodio coloca al Gobierno ante la difícil tarea de equilibrar la defensa de su estructura ministerial con la presión opositora que busca auditar el uso de los recursos oficiales, en un contexto donde el oficialismo intenta mantener el foco en la agenda de inversiones y el desarrollo económico internacional.