En los despachos principales de la Casa Rosada y el Ministerio de Defensa de la Nación, el clima es de absoluta expectativa. El Estado nacional, bajo el liderazgo del presidente Javier Milei, se encuentra finalizando los preparativos para lo que diversos funcionarios califican como el ejercicio combinado más importante de la historia reciente de la República Argentina.
Este operativo, bautizado como Daga Atlántica (o Atlantic Dagger), está previsto para dar inicio el próximo 6 de abril, y aunque las coordenadas geográficas exactas se mantienen bajo estricta reserva por razones de seguridad estratégica, su peso político ya se siente en toda la región.
A diferencia de las prácticas castrenses tradicionales, este encuentro se circunscribe estrictamente a lo que en la doctrina de defensa global se denomina Ejercicio de Fuerzas de Operaciones Especiales, o simplemente SOF por sus siglas en inglés (Special Operations Training). El núcleo de este despliegue reside en la participación de unidades de élite que han sido adiestradas para intervenir en escenarios de máxima complejidad y riesgo, abarcando desde misiones de contraterrorismo y rescate de rehenes hasta tácticas de guerra no convencional.
La magnitud del compromiso asumido por los Estados Unidos para esta ocasión no tiene precedentes en los últimos 25 años. La potencia del norte enviará a sus unidades más experimentadas, destacándose la llegada de las Boinas Verdes del Ejército (Green Berets), los especialistas del Comando de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea y efectivos del Comando de Operaciones Especiales de las Fuerzas del Cuerpo de Marines, conocidos como MARSOC. Estas fuerzas no solo aportarán su vasta experiencia en combate real, la cual es significativamente más recurrente que la de sus pares locales, sino que también trasladarán al país una dotación tecnológica y operativa formidable que incluye desde aviones de transporte hasta helicópteros Black Hawks y otros equipos de alta sofisticación.
Por el lado argentino, aunque la confirmación oficial de las unidades participantes se maneja con cautela, se anticipa la movilización de la plana mayor de las fuerzas de élite nacionales. En el ámbito del Ejército Argentino, se contempla la intervención de las Compañías de Comandos 601, 602 y 603, así como la Compañía de Fuerzas Especiales 601 y la Compañía de Apoyo de Fuerzas de Operaciones Especiales. La Fuerza Aérea Argentina aportaría su Grupo de Operaciones Especiales (GOE), mientras que la Armada Argentina haría lo propio con la Agrupación de Buzos Tácticos y la Agrupación de Comandos Anfibios.
Este nivel de cooperación técnica y operativa tiene su origen en un Memorando de Entendimiento sellado en marzo del año pasado durante una serie de encuentros en el Edificio Libertador. En aquel entonces, el Comando Conjunto de Operaciones Especiales de Argentina y el Comando Sur de Operaciones Especiales de los Estados Unidos sentaron las bases para incrementar la preparación militar y reforzar la defensa regional mediante el intercambio de expertos y la implementación de prácticas operacionales compartidas. Actualmente, estas gestiones son supervisadas por el Estado Mayor Conjunto, bajo la dirección del vicealmirante Marcelo Dalle Nogare.
Un detalle que subraya la relevancia internacional del ejercicio es la altísima probabilidad de que España participe como observador de un tercer país, una práctica habitual en operativos de esta envergadura. El objetivo final de Daga Atlántica es la estandarización profunda de técnicas, tácticas, procedimientos y sistemas de comunicaciones, permitiendo que las unidades locales se adiestren a la par de las estadounidenses en un marco de confianza mutua que, según fuentes inobjetables, no se percibía con esta fuerza desde la década de los noventa.
La geografía del entrenamiento, aunque no confirmada para esta edición, encuentra sus antecedentes más cercanos en operativos realizados durante el 2024 en la Patagonia, específicamente en las inmediaciones del Puerto de Punta Quilla. Informes técnicos de defensa han sugerido anteriormente que las maniobras podrían incluir incursiones ficticias, tanto diurnas como nocturnas, en espacios continentales e insulares de Tierra del Fuego y Santa Cruz. Estos movimientos se suman a los ya realizados recientemente en el ejercicio combinado Tridente, llevado a cabo entre octubre y noviembre en la Base Naval Mar del Plata, donde la Agrupación Buzos Tácticos y los Navy Seals practicaron abordajes y recuperaciones en buques mercantes.
Desde la Casa Rosada justifican el entusiasmo señalando que se trata de un ejercicio SOF exclusivo con la primera potencia mundial, donde se pondrán "todos los fierros" a disposición. Este hito no solo busca cerrar la brecha operativa abierta desde el año 2000, cuando la dinámica de cooperación mermó significativamente, sino que también proyecta una agenda a largo plazo que ya contempla coordinaciones entre unidades convencionales de ambos países para el año 2027.