En una jornada de alta intensidad política, el oficialismo alcanzó un hito parlamentario al obtener el dictamen de mayoría para la ratificación del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea. Tras una reunión conjunta de las comisiones de Relaciones Exteriores y de Mercosur, el proyecto quedó habilitado para su tratamiento en la sesión especial de este jueves, donde compartirá agenda con el régimen penal juvenil. La celeridad del proceso responde a una ambición clara de la Casa Rosada: que la Argentina se posicione como el primer país de la región en avalar formalmente el convenio firmado a mediados de enero.
La votación en comisiones arrojó un saldo de 46 firmas sobre un total de 72 legisladores presentes, consolidando la ventaja del bloque de La Libertad Avanza y sus aliados. Sin embargo, el consenso dista de ser unánime. Desde el oficialismo, el presidente de la Cámara, Martín Menem, calificó el avance como un "logro histórico" que permitirá la eliminación gradual de aranceles para el 90% del comercio bilateral. Por su parte, el canciller Pablo Quirno reforzó la narrativa gubernamental sentenciando que, bajo este nuevo paradigma, "la Argentina será próspera".
La celeridad impuesta por el Ejecutivo generó un fuerte rechazo en las filas de la oposición. Germán Martínez, jefe del bloque Unión por la Patria, fue una de las voces más críticas durante el debate, denunciando que un tratado que llevó más de 20 años de negociaciones pretende ser aprobado en apenas cuatro días hábiles. En un gesto simbólico, Martínez se presentó con seis cajas que contenían el acuerdo impreso para evidenciar la magnitud del texto que el Congreso se dispone a votar.
"Nosotros no vamos a firmar el dictamen", señaló Martínez, argumentando que el resto de los países involucrados se están tomando tiempos razonables para el análisis. El legislador advirtió que es un "grave error" no convocar a la Cancillería para informar, ni escuchar a los sectores productivos provinciales para evaluar políticas compensatorias. Según su visión, los aliados del oficialismo están firmando "a libro cerrado" un documento que difícilmente hayan podido leer en profundidad debido a las "corridas y empujones" de la Casa Rosada.
En sintonía con este reclamo, el diputado Nicolás Trotta enfatizó la falta de equilibrio del proyecto, advirtiendo que el acuerdo impactará negativamente en el trabajo argentino y acelerará la primarización de la economía. Por su parte, Juan Grabois expresó su rechazo absoluto a través de sus redes sociales, sosteniendo que el tratado no sirve al interés nacional y acusando al presidente de "abrir las compuertas para exportar materia prima e importar productos industriales".
Beneficios económicos y la carrera regional
La urgencia por ratificar el tratado antes que los socios regionales —Brasil, Uruguay y Paraguay— responde a una lógica de competitividad por las cuotas de exportación. Dado que la parte política del acuerdo está frenada por el Parlamento Europeo (a la espera de una revisión del Tribunal de Justicia que podría demorar dos años), el aspecto económico permite negociaciones directas entre el Consejo Europeo y los países que ya hayan ratificado.
Los principales puntos de interés para la Argentina en esta apertura comercial incluyen:
- Acceso a mercados: Mejores condiciones para las exportaciones de carne, azúcar, arroz, miel y soja.
- Economías regionales: Inclusión de productos manufacturados y producciones de las provincias en el esquema de reducción arancelaria.
- Ventaja competitiva: La ratificación temprana permitiría cubrir cuotas de exportación, como las de la carne, antes que competidores directos como Brasil.
- Competitividad: Reducción impositiva gradual para el 90% del intercambio de bienes.
Mientras el Mercosur acelera sus procesos internos, la Unión Europea ha tomado medidas para proteger a sus propios sectores sensibles. El Parlamento Europeo, sesionando en Estrasburgo, aprobó recientemente un paquete de cláusulas de salvaguardia con 483 votos a favor. Estas medidas buscan blindar a los agricultores europeos frente a posibles distorsiones de precios o volúmenes.
Los aspectos técnicos de estas protecciones incluyen:
- Sectores sensibles europeos: Carne vacuna, aves de corral, azúcar, arroz, huevos y cítricos.
- Umbrales de activación: La Comisión Europea iniciará investigaciones si el precio de un producto del Mercosur es un 5% inferior al de la UE o si el volumen importado aumenta en más de esa proporción.
- Condicionalidad: La aplicación de estas garantías depende de que el acuerdo finalmente entre en vigor tras superar las suspensiones actuales.
De este modo, el Congreso argentino enfrenta una sesión decisiva. Para el Gobierno, ser el primer país en aprobar el texto posicionará a la nación en una situación ventajosa para la implementación de beneficios.
Para la oposición, se trata de un salto al vacío que desprotege la industria y la soberanía económica frente a un bloque que ya ha comenzado a levantar sus propios muros de protección.