Jalil y la familia de Gallo, viajan a recibir al gendarme catamarqueño liberado
Después de 448 días retenido sin causa, el cabo primero de la Gendarmería Nacional —Nahuel Gallo— fue liberado por el régimen venezolano. El gobernador de Catamarca viaja con la familia para presenciar su llegada a Argentina.

El catamarqueño Nahuel Agustín Gallo, cabo primero de la Gendarmería Nacional Argentina, fue liberado este domingo tras permanecer 448 días secuestrado por el régimen venezolano desde el 8 de diciembre de 2024. La noticia se conoció en medio de una gestión que hasta ahora se había mantenido con múltiples cuestionamientos por falta de transparencia y claridad. Su detención había sido denunciada desde el inicio como arbitraria por familiares y distintos sectores del gobierno argentino, que calificaron la situación como injusta y sin causa formal.

La liberación de Gallo genera "alegría y alivio" en el Gobierno de Catamarca, que desde el primer momento estuvo al lado de la familia y acompañando las gestiones para lograr su regreso. La Provincia, cuya representación es encabezada por el gobernador Raúl Jalil, había insistido en visibilizar el caso y buscar apoyo internacional y eclesiástico para destrabar la situación, incluyendo una carta enviada al Papa León XIV solicitando su intervención humanitaria, así como gestiones ante organismos internacionales.

El viaje de Jalil: acompañar en la espera y el reencuentro

Según confirmaron fuentes consultadas por La Unión, el gobernador Raúl Jalil emprendió viaje hacia Buenos Aires esta misma noche, acompañado por la familia de Gallo. El objetivo principal es estar presente para recibir al gendarme argentino a su llegada, en lo que se prevé será un momento cargado de emoción y alivio tras más de un año de angustia familiar.

Se espera que antes de volver a Catamarca, Gallo pueda reencontrarse con sus seres queridos más cercanos: su esposa María Alexandra Gómez, su hijo Víctor, su madre Griselda Heredia y sus hermanos. Por el momento, no hay una fecha confirmada para una eventual visita a la provincia, lo que dependerá de los tiempos de recuperación y de las decisiones que adopte la familia una vez concretado el reencuentro inicial.

Contexto de una detención que marcó una crisis

Gallo fue retenido sin causa formal en diciembre de 2024 al ingresar a territorio venezolano desde Colombia. Su familia y el Gobierno argentino sostuvieron desde el primer momento que no existía fundamento jurídico para su detención y denunciaron múltiples irregularidades en el proceso, incluyendo la falta de asistencia legal y consular durante largos períodos.

El caso trascendió las fronteras y se convirtió en un símbolo de tensión diplomática entre ambos países, con diversos pronunciamientos y gestiones por parte de autoridades, organismos de derechos humanos y representantes internacionales. Desde Catamarca se destacó la disposición del gobierno provincial para acompañar a la familia en cada paso de la lucha por la liberación de Gallo, y se remarcó que la provincia nunca dejó de bregar por su retorno seguro.

En diciembre de 2024, el propio gobernador Jalil había intermediado un encuentro entre la familia de Gallo y el entonces presidente de la Nación, Javier Milei, en un hotel céntrico de Tucumán. Allí, los familiares pudieron expresar directamente al mandatario su preocupación por la detención ilegal del gendarme y solicitar apoyo en las gestiones diplomáticas.

Además, el Gobierno de Catamarca también activó otras vías de presión internacional, incluyendo el envío de una comunicación al Papa León XIV solicitando su intervención humanitaria y la difusión del caso ante organismos internacionales con el fin de visibilizar la situación y promover acciones que permitieran acelerar una resolución favorable.

La llegada a Buenos Aires: un momento clave

El retorno de Gallo se dará en un contexto de alta expectativa. Si bien los detalles logísticos de su arribo y del reencuentro con su familia aún se están ajustando, la presencia de Jalil junto a los seres queridos del gendarme subraya la dimensión humana y política del caso.

La liberación no solo marca el fin de una odisea personal para Gallo y su familia, sino también un capítulo destacado en la agenda de derechos humanos y relaciones exteriores de Argentina. La espera vulneró no solo las libertades individuales del cabo primero, sino que también puso en evidencia la complejidad de las gestiones diplomáticas y la importancia de mantener canales abiertos aun en contextos de tensiones entre estados.