Magistratura: tras la jugada K, Horacio Rosatti debe definir si acepta a los candidatos del Congreso

El titular del máximo tribunal analiza si les toma juramento al senador camporista Martín Doñate y a la diputada radical Roxana Reyes en el órgano que elige y sanciona a los jueces.

21 Abril de 2022 08.21

El Consejo de la Magistratura ya tiene 18 de sus 20 miembros. Este miércoles, Horacio Rosatti le tomó juramento a las cuatro nuevas representantes por los abogados, los jueces y los académicos. Ahora, el presidente de la Corte Suprema y del organismo encargado de elegir y sancionar jueces volvió a quedar en el centro de la escena: debe definir si le toma juramento a los representantes del Congreso, luego de la jugada de Cristina Kirchner para nombrar a un senador camporista.

En cuestión de horas, el oficialismo desplegó una doble maniobra. Por un lado, el martes por la noche, el Frente de Todos en el Senado se convirtió en “interbloque” y se dividió internamente en dos “bloques” oficialistas. De esta forma, Cristina Kirchner se sintió habilitada para este miércoles designar a un senador de La Cámpora, Martín Doñate, como nuevo representante en la Magistratura.

En simultáneo, en Diputados, pese a la resistencia de una parte del bloque oficialista, Sergio Massa avaló la designación de la opositora Roxana Reyes, que fue electa por la UCR para ocupar un puesto en el Consejo. El presidente de la Cámara Baja no se cortó solo: la decisión fue parte de una estrategia conjunta con Cristina Kirchner.

Rosatti le tomó juramento este miércoles a la académica Pamela Tolosa, las abogadas Jimena de la Torre y María Fernanda Vázquez y la jueza Agustina Díaz Cordero. Pero el nombramiento de Martín Doñate y Roxana Reyes se enfrenta ahora a una serie de trabas judiciales y políticas.

El bloque del PRO del Senado le presentó un pedido formal al presidente de la Corte Suprema para que se abstenga de tomarle juramento al senador camporista para el puesto que le correspondería, sostienen, a Luis Juez (PRO). Tanto la maniobra oficialista como los argumentos opositores son enrevesados.

En resumidas cuentas, tras el fallo de la Corte Suprema de diciembre, el Senado y Diputados deben nombrar, cada Cámara, un nuevo representante por el bloque de la “segunda minoría” (es decir, el tercero en el número de legisladores).

El Frente de Todos como bloque tenía hasta esta semana 35 miembros. Pero se dividió en dos bloques, uno de 21, y otro de 14 senadores que responden a Cristina Kirchner. La UCR tiene 18,y el PRO tiene 9, que hasta ahora era “segunda minoría”. Con la división, el bloque cristinista quedó como el tercer bloque con más legisladores, es decir, la “segunda minoría”.

Pero, argumentan en Juntos por el Cambio, la Corte Suprema declaró inconstitucional en diciembre la ley del 2006 que regía hasta entonces el Consejo de la Magistratura, y dio hasta el pasado 15 de abril para sancionar una ley o restituir los 20 miembros originales del organismo. Es decir, desde diciembre hasta el 15 de abril, el Frente de Todos siguió siendo un bloque de 35 senadores. Recién se dividió el 19 de marzo.

En este escenario de tensión total entre el oficialismo y la oposición, será finalmente el presidente de la Corte Suprema y flamante presidente del Consejo, Horacio Rosatti, quien deberá tomar una decisión difícil: si toma juramento a Martín Doñate, estaría avalando la jugada kirchnerista en el Senado.

Por otra parte, el presidente del bloque de diputados del Frente de Todos, Germán Martínez, criticó la resolución firmada por el presidente de la Cámara, Sergio Massa, por la cual designó a la radical Roxana Reyes como consejera en la Magistratura. “Voy a analizar la posibilidad de realizar una impugnación y hacer una denuncia en sede judicial”, anticipó el diputado oficialista.

Horacio Rosatti podría terminar teniendo que resolver sobre dos designaciones impugnadas, por motivos diferentes y por sectores políticos opuestos.

Magistratura: el oficialismo quiere avanzar en Diputados con la nueva ley, pero le falta votos y le sobra interna

“Sergio Massa no tenía otra opción”: así lo interpretaban tanto en el oficialismo como en la oposición de Diputados. El presidente de la Cámara Baja sabía que una jugada similar a la de Cristina Kirchner en el Senado, o un intento por dilatar indefinidamente la designación de la opositora Roxana Reyes podía suponer la parálisis legislativa para los próximos dos años.

Esto no quiere decir que haya tomado la decisión de diferenciarse de la vicepresidenta. De hecho, Massa y Cristina tomaron la decisión de designar a Roxana Reyes y Martín Doñate en simultáneo, y enviaron una nota conjunta a Horacio Rosatti comunicándole la decisión.

Germán Martínez, sin embargo, ya había quedado lanzado. El día anterior, el jefe del bloque oficialista en Diputados le había reclamado a Sergio Massa que se abstuviera de firmar el nombramiento de la radical Reyes hasta que estuviera definido el mecanismo para definir a quién le correspondía el nuevo consejero.

La intención de Sergio Massa y del oficialismo en general es avanzar con la sanción de la reforma del Consejo de la Magistratura, que ya fue aprobada en el Senado y que busca dejar una vez más afuera del organismo a la Corte Suprema.

No obstante, por un lado, el Frente de Todos no tiene los votos para llegar a los 129 necesarios y aprobar la ley. En la Cámara Baja señalan que el oficialismo, con ayuda de aliados, continua entre 5 y 6 diputados abajo. Además, en este clima de tensión total, los bloques más “independientes”, como el del peronismo federal, son todavía aún más reacios para quedar pegados con la movida kirchnerista.

Por otro lado, una vez más, siguen sin estar conformadas las comisiones de Diputados. El Senado aprobó y envió el 7 de abril a la Cámara Baja el proyecto para reformar el Consejo. Pero en las últimas dos semanas, el texto no giró a ninguna de las comisiones.

El proyecto debe ser debatido, antes de ir al recinto, por las comisiones de Justicia y Asuntos constitucionales. Juntos por el Cambio envió el 13 de abril el nombre de los diputados que integrarían ambos cuerpos.

Pero el oficialismo tendría problemas internos para constituirlas. Según indicaron fuentes parlamentarias, Cristina Kirchner quiere que el ultra K Rodolfo Tailhade vaya a Justicia, algo que se resiste el peronismo más “albertista”.