Milei admitió que la economía se desacelera y que el riesgo país sube por el clima electoral
En una entrevista con el medio español El Observador, Javier Milei vinculó las dificultades económicas con las tensiones internacionales y el escenario político interno. Respaldó el equilibrio fiscal, expuso cifras de pobreza e indigencia y sostuvo que la Argentina debe elegir entre continuar con su modelo o "volver al pasado".

El presidente Javier Milei reconoció que la economía argentina desaceleró su ritmo de expansión y relacionó las dificultades actuales con el escenario internacional y las tensiones políticas internas. Durante una entrevista con El Observador de España, defendió las principales medidas de su programa de gobierno, reivindicó el equilibrio fiscal y sostuvo que, sin las decisiones adoptadas por su administración, el país habría enfrentado una crisis mucho más profunda.

Uno de los ejes de la conversación fue el aumento del riesgo país, indicador sobre el que el mandatario planteó una comparación entre la situación que recibió su gobierno y el nivel actual. "Nosotros recibimos el riesgo país en 3000 puntos y hoy está en 650. Bueno, hay un mundo convulsionado", respondió al ser consultado por la suba.

Milei vinculó las dificultades con el encarecimiento del petróleo y el incremento de las tasas de interés internacionales. Según explicó, el precio del crudo pasó de US$60 a US$110, un movimiento que, de acuerdo con su interpretación, generó una contracción de la oferta y presiones sobre los precios. Esa situación llevó a los bancos centrales a endurecer sus políticas monetarias.

El Presidente resumió el panorama internacional con una descripción de tres factores que, a su entender, condicionan la actividad económica: más inflación, tasas de interés más elevadas y menor crecimiento.

"Lo que tenés hoy es un mundo que tiene más inflación, más tasa de interés y menos actividad", sostuvo.

En ese marco, admitió que la situación externa afecta tanto la expansión de la economía argentina como la velocidad con la que disminuye la inflación. "Argentina desaceleró el ritmo en que se estaba expandiendo y, al mismo tiempo, como consecuencia de que la economía se expande menos, el ritmo al que cae la tasa de inflación es menor", señaló.

De esta manera, Milei reconoció que la desaceleración de la actividad tiene consecuencias sobre el proceso de desinflación, al tiempo que defendió la orientación general de las políticas económicas de su administración.

El equilibrio fiscal como argumento

Frente a las dificultades que atraviesa el país, el mandatario sostuvo que el ordenamiento de las cuentas públicas permitió que la Argentina llegara al actual escenario internacional en mejores condiciones para afrontar las turbulencias.

"En otro contexto como este, Argentina hubiera volado por los aires", afirmó, al defender el equilibrio fiscal como uno de los pilares de su programa de gobierno.

Para fundamentar esa posición, planteó un escenario hipotético en el que el país tuviera que financiar un déficit fiscal de US$35.000 millones, afrontar vencimientos de deuda y cubrir un saldo energético negativo. Según los cálculos expuestos durante la entrevista, esas obligaciones podrían haber requerido salir a buscar aproximadamente US$80.000 millones en el mercado internacional.

El Presidente describió las consecuencias que, en su evaluación, habría tenido esa necesidad de financiamiento. "Eso es una hiperinflación con una caída del PBI del 10%", expresó. La comparación fue utilizada por Milei para argumentar que la situación fiscal actual constituye una diferencia determinante respecto del escenario que, según su planteo, habría enfrentado la economía sin las medidas de su gobierno.

En contraposición con la hipótesis de un saldo energético negativo, el mandatario destacó que la balanza energética registra, según los números que presentó, un saldo positivo de US$10.000 millones.

Así, su defensa del programa económico se apoyó en dos elementos centrales: el equilibrio de las cuentas públicas y el resultado favorable que atribuyó al sector energético. Para el Presidente, ambos factores contribuyen a explicar por qué el país puede enfrentar las dificultades internacionales en mejores condiciones que en el escenario hipotético que describió.

Las tensiones políticas internas

Además de señalar el contexto internacional, Milei responsabilizó a la oposición por un shock político que, según sostuvo, afectó a los bonos argentinos, las tasas de interés y los ingresos de la población.

Al repasar la evolución económica del año pasado, afirmó que durante el primer trimestre la economía crecía al 8% y que la inflación mensual había llegado al 1,5% en mayo. De acuerdo con su relato, ese escenario estuvo acompañado por una ofensiva política contra su programa económico. "Ahí salieron a atacar al programa económico, nos metieron 40 leyes tratando de derribar el equilibrio fiscal y hubo siete intentos de juicio político", aseguró.

El mandatario vinculó esos episodios con una salida de activos argentinos, una caída en el precio de los bonos y un aumento del riesgo país. Según su explicación, el incremento de las tasas de interés terminó repercutiendo sobre la actividad económica y la situación social.

En ese análisis, el Presidente reconoció que las consecuencias no se limitaron a los mercados financieros, sino que también alcanzaron los ingresos de los argentinos y los indicadores sociales.

"Eso golpeó claramente en los niveles de ingresos de los argentinos e impactó sobre la pobreza", admitió.

Milei afirmó que esos efectos comenzaron a revertirse a partir de marzo, aunque sostuvo que posteriormente se superpusieron con las dificultades derivadas del escenario internacional.

Su explicación, por lo tanto, combina dos factores para interpretar la evolución reciente: por un lado, las tensiones externas relacionadas con los precios y las tasas de interés; por otro, el impacto que atribuye a los enfrentamientos políticos internos sobre las condiciones financieras y la actividad económica.

La respuesta a quienes no llegan a fin de mes

Durante la entrevista también le preguntaron qué les diría a las personas que no consiguen empleo o cuyos salarios no alcanzan para cubrir sus gastos. Ante esa consulta, Milei recurrió a una comparación entre la economía de un país y la situación de una familia que hipoteca su vivienda, consume los recursos obtenidos y luego debe afrontar la deuda sin contar con ingresos suficientes.

A partir de ese ejemplo, responsabilizó al populismo y, en particular, al peronismo y al kirchnerismo por el deterioro del capital. En su planteo, la recuperación de los salarios no depende únicamente de decisiones inmediatas, sino que requiere más inversión, ahorro y productividad.

El Presidente sostuvo que no pretende ofrecer promesas que, a su juicio, no se correspondan con la realidad económica. En ese sentido, defendió su discurso frente a las dificultades que atraviesan los sectores que todavía no perciben una mejora suficiente en sus ingresos.

"Yo no le voy a mentir a la gente, yo le digo la verdad. Si querés que te engañen, buscá al mentiroso, yo voy a seguir diciéndote la verdad. Pero vamos por el buen camino", afirmó.

La declaración sintetizó su respuesta ante la preocupación por el empleo y el poder adquisitivo. Milei insistió en que la orientación económica es la adecuada, aunque reconoció que los resultados no llegan con la velocidad que desearía.

Crecimiento, inflación y la recuperación

Al defender su gestión, el Presidente aseguró que la economía crece "cuatro veces más fuerte que el promedio de los últimos 100 años" y afirmó que están bajando la inflación, la pobreza y la indigencia. Sin embargo, también admitió que los avances no se producen al ritmo que considera deseable. "La dirección es la correcta. Ahora, me gustaría que fuera mucho más rápido", expresó.

La frase reflejó la diferencia que el propio mandatario estableció entre el rumbo de su programa económico y la velocidad de sus resultados. Aunque ratificó su confianza en las medidas adoptadas, reconoció que preferiría que la recuperación se concretara más rápidamente.

En su balance social, Milei mencionó una pobreza del 32%, una indigencia del 7% y una pobreza infantil del 42%. Al referirse a esos indicadores, reconoció la gravedad de los valores, aun cuando defendió la evolución que atribuye al proceso económico.

"Los números siguen siendo horribles, pero la película es la mejor película de la historia", sostuvo.

De esta manera, el mandatario presentó una lectura que distingue entre la situación social que reflejan las cifras y la trayectoria que, según su evaluación, sigue la economía. Su argumento es que los indicadores todavía son preocupantes, pero que la dirección del proceso permitiría avanzar hacia una mejora.

La discusión económica y las elecciones

Milei trasladó el debate sobre el programa económico al terreno electoral y sostuvo que el año próximo los argentinos deberán decidir entre "volver al pasado" o respaldar "el modelo de la libertad".

"El futuro de los argentinos está en manos de los argentinos y eso lo van a decidir el año que viene", expresó, al vincular la continuidad del rumbo económico con la decisión que deberá tomar la ciudadanía.

La referencia electoral se incorporó a una entrevista en la que el Presidente defendió el equilibrio fiscal, cuestionó a la oposición y atribuyó parte de las dificultades recientes a las tensiones políticas internas. Su planteo fue que el modelo económico constituye una alternativa frente a las políticas que responsabiliza por el deterioro del capital y las dificultades estructurales del país.

No obstante, al hablar de los tiempos necesarios para resolver los problemas económicos y sociales, el mandatario también advirtió contra las expectativas de una recuperación inmediata.

"Creer que podés arreglar todo en cuatro años o en ocho años es mentirle a la gente", afirmó.