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En medio de las internas

Milei apuesta a blindar la economía con superávit, dólar estable y señales de recuperación

El Gobierno sostiene el ajuste fiscal, acumula reservas y muestra indicadores de rebote económico pese al ruido político dentro del oficialismo. En provincias como Catamarca, la evolución del consumo y el empleo sigue bajo observación.

23 Mayo de 2026 07.44

El Gobierno nacional logró mantener el superávit fiscal y financiero pese a la caída de la recaudación y, al mismo tiempo, consolidó algunos indicadores económicos que considera clave para sostener la estabilidad del modelo. El Fondo Monetario Internacional aprobó la revisión de las cuentas públicas y liberará otros US$ 1000 millones para la Argentina, mientras el Banco Central decidió, por ahora, no levantar el cepo para las empresas y ya compró cerca de US$ 8800 millones en los primeros cinco meses del año.

En paralelo, el presidente Javier Milei anunció una baja de retenciones para el campo y la actividad económica mostró en marzo una recuperación interanual del 5,5%.

Detrás de estas medidas aparece una decisión que el oficialismo sostiene desde el inicio de la gestión: mantener un fuerte control del gasto público. Se trata de un compromiso asumido con el FMI que el Gobierno cumple incluso postergando pagos de deuda flotante. El objetivo es preservar dos pilares que considera centrales: el superávit fiscal y la estabilidad cambiaria.

Aunque persisten dificultades, como la lenta recuperación del poder adquisitivo, el plan económico avanza y, por ahora, parece no quedar condicionado por las tensiones políticas internas.

Durante la última semana volvió a escalar la interna oficialista. No se trató de una disputa con la oposición, sino de enfrentamientos dentro del propio Gobierno que dejaron al descubierto diferencias de poder.

La situación política ya venía afectada por las derivaciones del caso de Manuel Adorni. Persisten cuestionamientos por la demora en la presentación de su declaración jurada y por la decisión presidencial de sostener a su jefe de Gabinete pese a las críticas. En ese contexto, Patricia Bullrich presentó anticipadamente la suya, en un gesto interpretado dentro del oficialismo como una señal de diferenciación.

A esto se sumó el conflicto entre Santiago Caputo y Martín Menem. La disputa incluyó mensajes públicos, acusaciones y cruces internos. Milei intentó equilibrar la situación al definir a Caputo como "su hermano del alma" y elogiar al mismo tiempo la gestión de Menem en Diputados.

La tensión, sin embargo, continuó. Sectores cercanos a Caputo acusaron a Menem de haber engañado al Presidente, mientras que el titular de Diputados buscó bajar el tono y afirmó que los conflictos deben resolverse "dentro del vestuario".

En este escenario, la mesa política del oficialismo no se reunió esta semana, aunque Menem y Caputo volverán a encontrarse el próximo martes.

El filósofo español Daniel Innerarity sostiene que los conflictos virtuales tienen un aspecto positivo porque permanecen en el plano simbólico y excluyen la violencia física. "Es una interna de metaverso", resumió un senador aliado del oficialismo sobre el clima de enfrentamientos digitales.

Sin embargo, también existe otra lectura: este tipo de disputas genera ruido político, distrae de la gestión y termina relegando temas centrales, como proyectos legislativos, inversiones o incluso acuerdos internacionales.

Aun así, la principal novedad es que, hasta ahora, ese ruido político no parece trasladarse a la economía.

El modelo económico mantiene su propia dinámica y las oscilaciones del riesgo país o de la Bolsa aparecen más vinculadas a factores internacionales y a las perspectivas electorales futuras que a la interna libertaria.

También el expresidente Mauricio Macri cuestionó esta semana a Milei y afirmó que "se siente un profeta", además de criticar su nivel de intolerancia política. Sin embargo, tampoco hubo un impacto visible sobre el rumbo económico.

Algo similar ocurrió cuando Unión por la Patria, la izquierda y el socialismo intentaron frenar en Diputados la sesión sobre Zonas Frías para introducir el debate sobre la interpelación de Adorni. La iniciativa no prosperó.

Por ahora, el mercado considera lejana la posibilidad de un liderazgo opositor unificado que pueda alterar el rumbo económico. Mientras tanto, en el Ministerio de Economía y el Banco Central prevalece una estrategia más prudente.

Menos ajuste y más necesidad de crecimiento

El ministro de Economía, Luis Caputo, empieza a advertir que el margen para profundizar el ajuste es cada vez más reducido. Generar superávit únicamente mediante recortes ya no parece suficiente.

Actualmente, el gasto público representa el 15% del PBI, muy por debajo del pico de 24,6% registrado en 2020. Con una estructura estatal más reducida, cada nuevo recorte tiene un efecto menor.

Dentro del oficialismo también reconocen que la "motosierra" perdió parte del impacto simbólico que tenía en 2023. Si entonces predominaba la expectativa, ahora comienza a aparecer un mayor cansancio social, incluso entre quienes apoyan el programa económico.

El desafío del Gobierno ya no pasa solamente por ajustar, sino también por crecer y aumentar la recaudación.

Durante la semana, Milei defendió nuevamente el rumbo económico en exposiciones realizadas en el Malba y en una universidad privada. Allí sostuvo que el crecimiento depende del sector privado y afirmó que las empresas pueden acceder a financiamiento más barato.

También reiteró que el Gobierno no intervendrá para "calibrar precios" y volvió a diferenciarse de Macri, a quien cuestionó por no haber aplicado un ajuste fiscal desde el inicio de su mandato.

La recuperación económica empieza a mostrar señales

Mientras continúa el ajuste, comenzaron a aparecer algunos indicadores económicos positivos, aunque todavía con resultados desiguales.

Las exportaciones alcanzaron un récord de US$ 8914 millones.

En paralelo, los salarios volvieron a perder frente a la inflación en marzo. Según el Indec, los ingresos del sector registrado, público y privado, crecieron 7% promedio en el primer trimestre, frente a una inflación acumulada de 9,4%.

Sin embargo, marzo mostró un cambio parcial: los salarios del sector público, el segmento más afectado, crecieron 5% y comenzaron a recuperar parte de lo perdido durante el último año.

Aun así, el salario disponible continúa bajo presión. Un informe de la UBA-Conicet señaló que entre abril y mayo la canasta de servicios públicos aumentó 17%, incrementando los gastos fijos de los hogares.

La desaceleración de la inflación minorista sigue siendo uno de los datos más favorables para el Gobierno. El índice marcó 2,6% y las proyecciones oficiales indican que este mes podría ubicarse cerca del 2,2%.

Sin embargo, el alivio convivió con un fuerte aumento de la inflación mayorista, que alcanzó 5,2%, más del doble de la inflación minorista.

Caputo atribuyó ese incremento al impacto internacional del petróleo y sus derivados, como combustibles, aceites y plásticos. Según explicó, sin ese efecto la inflación mayorista habría sido de 1,1%.

La incógnita sigue siendo cuánto de ese aumento podrá trasladarse a los precios minoristas. Por ahora, el traslado aparece limitado por una demanda que todavía no termina de recuperarse.

El dato más relevante de la semana fue la recuperación de la actividad económica: creció 5,5% interanual y 3,5% respecto de febrero, mes en el que había registrado una caída de 2,1%. La mejora alcanzó a todos los sectores, incluida la industria, que avanzó 4,6%.

Marzo y abril también dejaron otros indicadores positivos. En febrero volvió a crecer el empleo registrado tras ocho meses de caída. En marzo aumentó la utilización de la capacidad instalada de las empresas, que llegó al 59,8%, cinco puntos por encima del mismo mes de 2025.

Además, el Índice de Producción Manufacturera subió 5% interanual y la construcción avanzó 12,6%.

La inflación minorista de abril fue de 2,9% y las proyecciones oficiales ubican la de mayo entre 2,1% y 2,5%.

La pregunta que sigue atravesando a gran parte de la sociedad, y también a provincias como Catamarca, es si la mejora económica empieza a sentirse en el bolsillo. Por ahora, para muchos sectores la respuesta sigue siendo negativa. Sin embargo, la sucesión de indicadores positivos que comenzó a aparecer en los últimos meses podría modificar gradualmente las expectativas económicas y sociales.