A 1000 días de haber asumido la Presidencia, Javier Milei atravesó una semana marcada por anuncios, reclamos empresarios y nuevos desafíos políticos. Desde la posible vuelta de la Fórmula 1 hasta la reivindicación de la soberanía argentina sobre Malvinas, el mandatario buscó mantener la iniciativa mientras enfrenta cuestionamientos por el nivel de actividad y una agenda legislativa cada vez más compleja.
El lunes, Milei anunció que la Argentina está preparada para recibir nuevamente a la Fórmula 1. La inversión estaría a cargo de la Ciudad de Buenos Aires y el evento podría generar ingresos por unos US$150 millones.
Sin embargo, el presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, advirtió que el proceso demandará más tiempo y consideró que un regreso sería más realista en 2029 o 2030.
Más allá de la fecha definitiva, el anuncio tiene una lectura política para el Gobierno, ya que una eventual carrera volvería a instalar un evento de alto impacto internacional en un contexto previo a las elecciones.
Ese mismo día, Karina Milei recibió al presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo. El encuentro se produjo en medio de los preparativos para la visita del papa León XIV a la Argentina, prevista para noviembre.
La industria cuestionó el rumbo económico
El miércoles, durante el Día de la Industria, quedaron expuestas las diferencias entre el Gobierno y buena parte del sector manufacturero.
La industria emplea a alrededor de 2,5 millones de trabajadores, equivalentes a cerca del 20% del empleo formal, y atraviesa un escenario heterogéneo. En junio registró una mejora del 2%, pero acumuló una caída de igual magnitud durante el primer semestre. Las consultoras privadas estimaban además una nueva contracción interanual en julio.
En los últimos tres años, el sector perdió alrededor de 90.000 puestos de trabajo, en un contexto de apertura de las importaciones y fuerte competencia externa.
El vicepresidente de la UIA, Guillermo Moretti, expresó una de las críticas más duras contra el ministro de Economía, Luis Caputo, al afirmar: "Estamos manejados por un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno".
El titular de la entidad, Martín Rappallini, mantuvo un tono más moderado, aunque reclamó un puente entre el modelo económico anterior y el que impulsa la administración libertaria.
El Gobierno, que esperaba cuestionamientos, tuvo escasa presencia institucional en el evento: Milei, Caputo y Diego Santilli no asistieron, mientras que al ministro de Salud, Mario Lugones, le habrían indicado que regresara cuando se dirigía al encuentro.
La respuesta oficial llegó desde otro escenario. Caputo defendió el rumbo económico y sostuvo que su objetivo no es proteger los intereses de determinados industriales sino los del conjunto de los argentinos.
Milei, por su parte, volvió a defender su modelo de apertura y competencia. Utilizó como ejemplos a Lumilagro, que logró reconvertirse, y a Fate, vinculada al empresario Javier Madanes Quintanilla, para explicar su visión sobre las empresas que logran adaptarse y las que no.
Cruces por el súper-RIGI y los deudores morosos
En el Senado, la ministra de Seguridad y jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich, buscaba avanzar con el dictamen del proyecto conocido como súper-RIGI, pero algunos aliados del Gobierno —entre ellos sectores del PRO, la UCR y Provincias Unidas— no aportaron las firmas necesarias.
Los senadores aliados reclaman modificaciones para garantizar una mayor participación de proveedores y productos nacionales. Entre las propuestas aparece una cláusula de "Compre Argentino" que otorgaría una ventaja de precio del 15% a los proveedores locales frente a productos importados.
En paralelo, la oposición pretende sesionar el miércoles 9 para avanzar con una iniciativa vinculada a los deudores morosos, un tema que genera preocupación por su impacto social y que irrita especialmente al Presidente.
La estrategia opositora apunta a repetir los 133 votos que consiguió reunir dos semanas atrás y utilizar esa mayoría para emplazar a las comisiones y acelerar el tratamiento del proyecto.
En el Gobierno ya analizan la posibilidad de un eventual veto presidencial.
Para ralentizar el trámite parlamentario, el oficialismo comenzó a tratar el tema en la Comisión de Finanzas, antes de que pase por otras dos comisiones. De esta manera, el dictamen podría quedar recién para octubre.
El vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, reconoció parte del problema y señaló que las tasas elevadas contribuyeron al aumento de la morosidad.
"Son las tasas altas las que indujeron la mora" y volvieron "impagables" determinados créditos, sostuvo.
Sin embargo, descartó que el BCRA vaya a asistir directamente a los deudores. Según su planteo, son los bancos los que deberían asumir parte del costo mediante una reducción de las tasas y del Costo Financiero Total en las negociaciones individuales.
Malvinas volvió al centro de la escena
En medio de las discusiones sobre actividad, inflación y financiamiento, Malvinas permitió al Gobierno instalar otro eje de agenda.
Milei aprovechó el contexto internacional para reforzar el reclamo argentino de soberanía sobre las islas y anunció nuevas medidas destinadas a limitar las actividades de empresas vinculadas con la explotación hidrocarburífera en la zona.
El Presidente también anticipó una cadena nacional para abordar la cuestión y ratificó que el reclamo por Malvinas constituye una causa central para la Argentina.
El escenario internacional agregó un elemento inesperado. Donald Trump manifestó públicamente su malestar con el Reino Unido en el marco de sus diferencias por la cooperación militar y los aportes a la OTAN.
Sin embargo, esas declaraciones no implican por sí mismas un cambio de la histórica posición estadounidense respecto de Malvinas. Estados Unidos mantiene una relación estratégica con el Reino Unido y no anunció oficialmente un respaldo a la postura argentina.
El Gobierno británico, de hecho, ratificó su posición y aseguró que sus Fuerzas Armadas permanecen preparadas para defender los intereses británicos.
Para Milei, de todos modos, el contexto fue suficiente para volver a instalar la cuestión de la soberanía en el centro de la agenda política.
La disputa por las empresas petroleras
Entre las medidas anunciadas por el Presidente se encuentra la intención de sancionar a empresas argentinas y extranjeras que participen de actividades hidrocarburíferas en la cuenca Malvinas.
Además, el Gobierno busca impedir que las compañías que operen en esa zona puedan desarrollar actividades en Vaca Muerta.
La decisión podría afectar a empresas internacionales con intereses en ambos mercados y también busca limitar la participación indirecta de proveedores argentinos en proyectos petroleros vinculados con las islas.
Milei también anunció que avanzará con la construcción de una base naval en Tierra del Fuego, una zona de creciente interés geopolítico por su ubicación estratégica y su cercanía con el Atlántico Sur y la Antártida.
En su discurso, además, el Presidente sostuvo que los habitantes de las islas no tienen derecho a la autodeterminación por tratarse, según su interpretación, de una población implantada.
El planteo fue acompañado por un pedido de unidad nacional en torno al reclamo de soberanía.
El dato de inflación que espera el Gobierno
Más allá de Malvinas, la economía seguirá siendo el principal indicador para el Gobierno.
El dato clave llegará el jueves 10 de septiembre, cuando el Indec publique la inflación de agosto. Las consultoras privadas anticipan un índice de entre 1,5% y 1,7%, por debajo del 2,1% registrado en julio.
La desaceleración estaría vinculada con la menor incidencia del turismo respecto de julio y con una moderación en los precios de los alimentos y mayoristas.
Para evitar que los aumentos de tarifas vuelvan a presionar sobre el índice, el Gobierno decidió aplicar subas de 1,75% en la electricidad y 1,40% en el gas, ambas por debajo de la inflación esperada.
También postergó hasta octubre la aplicación del aumento pendiente del impuesto a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono.
El Banco Central, por su parte, redujo el volumen diario de compra de dólares para contener eventuales presiones sobre el tipo de cambio.
Milei admite que la inflación todavía persiste, pero mantiene como eje de su gestión la reducción sostenida del índice. Mientras el Gobierno apuesta a consolidar ese proceso, la industria reclama una recuperación de la actividad y la oposición prepara nuevos movimientos en el Congreso.
En ese equilibrio entre estabilidad macroeconómica, actividad productiva y disputa política se juega buena parte de la próxima etapa de la gestión libertaria.
Este contenido fue elaborado con la asistencia de inteligencia artificial en su redacción y edición.