• Dólar
  • BNA $1485 ~ $1535
  • BLUE $1535 ~ $1555
  • TURISTA $1930.5 ~ $1930.5

24 C ° ST 23.42 °

Unión Radio 91.3 en vivo

Efecto Niño: anticipan lluvias extraordinarias desde fines de agosto y el impacto en Catamarca

Los pronósticos indican precipitaciones de hasta un 25% por encima de la media durante la primavera y acumulados que podrían superar el promedio histórico hasta en un 33% durante el verano y el otoño de 2027. Catamarca figura entre las zonas que podrían recibir lluvias significativas.

30 Agosto de 2026 13.19

El fenómeno de El Niño 2026/27 dejó de ser considerado una posibilidad para convertirse, según los últimos informes y proyecciones, en uno de los principales factores climáticos que condicionarán el desarrollo de la campaña agrícola argentina.

Los reportes de la NOAA, el Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad (IRI) de la Universidad de Columbia y la Organización Meteorológica Mundial coinciden en que el fenómeno ingresó en una etapa de consolidación, con una probabilidad superior al 90% de persistir durante la primavera y el verano australes.

En términos meteorológicos, El Niño modifica la circulación atmosférica sobre el Océano Pacífico y favorece un mayor transporte de humedad hacia el centro y el este de la Argentina. Como consecuencia, aumenta la frecuencia de lluvias y tormentas sobre la región pampeana, el Litoral y amplios sectores del NEA.

Las proyecciones ubican el pico del fenómeno entre noviembre de 2026 y enero de 2027 sobre Sudamérica, un período que coincide con una etapa determinante para la campaña agrícola argentina, particularmente por el desarrollo de la campaña gruesa y la definición de buena parte de los rindes del maíz temprano y la soja.

Lluvias desde fines de agosto

El meteorólogo especializado en Agroclimatología, Mario Navarro, anticipó que el desarrollo de El Niño comenzará a hacerse sentir de manera progresiva en distintas regiones del país.

"El Niño se va a ir desarrollando lentamente y gestando, principalmente, sobre el noroeste y noreste del país. A partir de la segunda quincena de agosto y durante la segunda quincena de septiembre vamos a tener precipitaciones importantes sobre el centro oeste de Chaco, el norte de Misiones y de Formosa, el centro norte de Santa Fe y de Corrientes, el oeste y centro oeste de Tucumán, el centro de Santiago del Estero, Jujuy, el centro este y sudeste de Córdoba, el sur de Santa Fe, Mendoza y Catamarca", detalló.

De acuerdo con esta proyección, Catamarca se encuentra entre las provincias que podrían registrar precipitaciones importantes durante este período de transición hacia una mayor influencia del fenómeno climático. Por lo general, agosto no es un mes caracterizado por grandes precipitaciones. Sin embargo, Navarro pronosticó que este año podría llover entre un 10 y un 20% más, principalmente en las regiones del NEA y el NOA.

Eventos extraordinarios 

En relación con la actividad agrícola, el especialista señaló que para el trigo, particularmente en la zona núcleo, las condiciones se mantendrían dentro de los parámetros normales.

Sin embargo, advirtió sobre la posibilidad de que se produzcan situaciones de mayor intensidad hacia fines de agosto y durante septiembre. "Para el trigo, en la zona núcleo, va a estar dentro de los parámetros normales. A finales de agosto y mitad de septiembre se van a registrar algunos eventos extraordinarios, y ahí se va a poner complicado, justamente para la siembra del maíz", alertó Navarro.

El escenario previsto plantea, de este modo, una situación de oportunidades y riesgos para las principales regiones productivas del país.

En las zonas que cuenten con buenas condiciones de drenaje, una mayor disponibilidad de agua podría favorecer los rindes de distintos cultivos. Pero en las áreas bajas o con antecedentes de excesos hídricos, el incremento de las precipitaciones podría generar dificultades.

Las oportunidades y los riesgos para el sector agropecuario

Aunque algunos análisis mencionan la posibilidad de un posible "Súper Niño", la clasificación oficial del fenómeno se mantiene dentro de las categorías de fuerte a muy fuerte.

Para el sector agropecuario, el contexto proyectado presenta dos caras. Una mayor disponibilidad de agua puede representar una condición favorable para los cultivos, pero el exceso también puede transformarse en un factor de riesgo.

Entre las posibles consecuencias señaladas se encuentran:

  • Mejores rindes de trigo, maíz y soja en zonas con buen drenaje.
  • Anegamientos en sectores bajos.
  • Inundaciones temporarias.
  • Pérdida de superficie implantada.
  • Dificultades para el ingreso de maquinaria.
  • Mayor presión de enfermedades fúngicas.

En este contexto, los productores deberán enfrentar el desafío de aprovechar el potencial que podría generar una mayor disponibilidad de agua y, al mismo tiempo, ajustar sus estrategias frente a la posibilidad de excesos.

Las decisiones vinculadas con las fechas de siembra, los materiales genéticos, la planificación de la fertilización, el control sanitario y la logística de cosecha serán parte de un escenario en el que el agua puede representar tanto una oportunidad como un riesgo.

Qué se espera para el NOA, el NEA, el Centro y Cuyo

Para el NOA, el NEA, la región Centro y Cuyo, Navarro anticipó que las precipitaciones significativas se concentrarían principalmente en la segunda mitad de septiembre y durante parte de octubre.

Según sus estimaciones, podrían registrarse acumulados de entre 60 y 100 milímetros de promedio. El especialista consideró que estas lluvias serían favorables para distintas etapas del desarrollo agrícola. "Serán de entre 60 y 100 milímetros de promedio, buenas lluvias para el espigado y el llenado de grano de trigo, y también para la siembra temprana de maíz", destacó.

No obstante, también advirtió que durante la mitad de septiembre y octubre podrían producirse lluvias excepcionales en determinadas zonas del país. Entre las regiones mencionadas se encuentran:

  • Formosa.
  • Chaco.
  • Misiones.
  • El centro de Córdoba.
  • El centro de Buenos Aires.
  • El sur de Santa Fe.

Primavera con lluvias por encima de la media

Los especialistas del INTA y del Servicio Meteorológico Nacional advierten que el mayor impacto de las precipitaciones se daría a partir de la primavera, especialmente durante octubre, noviembre y diciembre de 2026.

Los efectos, además, podrían extenderse durante el verano 2026/27. El pico de El Niño está proyectado para el período comprendido entre noviembre de 2026 y enero de 2027, aunque el climatólogo anticipó que la influencia del fenómeno alcanzaría su máxima expresión durante una etapa posterior.

"En la mitad del verano y durante todo el otoño 2027 tendremos el efecto de El Niño en su máximo esplendor", afirmó.

El experto indicó además que durante agosto, septiembre y octubre el fenómeno afectará significativamente a otros países de la región. En Perú, Venezuela, Colombia, Paraguay, Bolivia y Brasil, las precipitaciones podrían ubicarse entre un 40 y un 50% por encima de la media.

Las proyecciones para la Argentina

Para la Argentina, las estimaciones difundidas anticipan un incremento significativo de las precipitaciones durante los próximos meses. Según la proyección expuesta:

  • Durante la primavera, las lluvias serían entre un 15 y un 25% superiores a la media.
  • Durante el verano y a partir del otoño, los acumulados podrían ubicarse entre un 20 y un 33% por encima del promedio histórico.
  • Las zonas de producción alcanzadas incluyen el centro del país, el NEA y el NOA.

El escenario previsto coloca a El Niño como un factor central para la evolución climática de la próxima campaña agrícola. La expectativa por mayores lluvias puede representar una ventaja para numerosos cultivos, aunque también obliga a contemplar los riesgos vinculados con los excesos hídricos.

Con precipitaciones importantes previstas desde la segunda quincena de agosto y una influencia que se consolidaría durante la primavera, el fenómeno climático podría marcar el desarrollo de los próximos meses en amplias regiones del país, entre ellas Catamarca.

El desafío estará puesto en adaptarse a un escenario cambiante, en el que las lluvias podrían aportar condiciones favorables para la producción, pero también generar eventos extraordinarios y dificultades en las zonas más expuestas a los excesos de agua.