El gendarme Nahuel Gallo, cuya historia mantuvo en vilo a la opinión pública durante más de un año, transita actualmente una etapa crucial de su rehabilitación en el Edificio Centinela, sede de la fuerza de seguridad a la que pertenece. La noticia sobre su evolución física y anímica fue compartida este lunes por su esposa, Maria Alexandra Gómez, quien publicó una imagen que muestra al efectivo sonriente mientras realiza ejercicios de rehabilitación en una cinta caminadora. Bajo el mensaje de que el proceso avanza paso a paso, su pareja enfatizó que, aunque aún resta un camino considerable por recorrer, la unidad familiar se mantiene fortalecida, agradeciendo a Dios y expresando su orgullo personal por la fortaleza demostrada por el gendarme tras los 448 días que permaneció detenido en Venezuela.

Hacia el alta médica definitiva
Desde el Gobierno nacional, si bien se sigue de cerca la evolución del efectivo, aún no se han brindado plazos concretos sobre el momento en que se le otorgará el alta médica definitiva. Fuentes oficiales se limitaron a señalar que la determinación dependerá estrictamente de la finalización de los estudios médicos que se le están practicando, indicando que el alta será concedida una vez que dichos exámenes sean completados, aunque sin ofrecer mayores precisiones sobre el cronograma del tratamiento.
Apariciones públicas y acompañamiento institucional
Desde su regreso al país, Gallo ha mantenido una exposición pública controlada y centrada en su entorno cercano y en el ámbito institucional. Hasta la fecha, el gendarme ha protagonizado solo tres instancias públicas. Su retorno a la Argentina se produjo en un avión gestionado por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Posteriormente, el miércoles pasado, participó de una conferencia de prensa junto a la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y el canciller Pablo Quirno. Finalmente, el viernes pasado, asistió a una misa en la catedral castrense Stella Maris, situada en el barrio porteño de Retiro.
Dicha ceremonia religiosa, presidida por monseñor Santiago Olivera, se celebró en acción de gracias por su liberación y congregó a una nutrida concurrencia que incluyó autoridades eclesiásticas, representantes de las Fuerzas Armadas y de seguridad, así como a sus familiares, quienes han acompañado al gendarme en cada paso de su difícil proceso de reinserción tras el prolongado cautiverio en el exterior.