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Gira diplomática

Milei en Nueva York: "Irán es nuestro enemigo"

En un auditorio desbordado, el jefe de Estado reafirmó su alianza estratégica con Estados Unidos e Israel, ratificó su posición sobre el capitalismo de libre empresa y propuso un retorno a los valores morales de Occidente.

9 Marzo de 2026 17.03

En el marco de su intensa agenda en Nueva York, el presidente Javier Milei protagonizó una disertación de alto impacto político en la Universidad Yeshiva, uno de los centros académicos más prestigiosos de la comunidad judía estadounidense. El mandatario, quien estuvo acompañado por la secretaria General, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; y el ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, utilizó el escenario universitario para ratificar su posición geopolítica frente al conflicto en Medio Oriente y profundizar en su particular visión sobre la moral política y el sistema económico mundial.

Una alianza estratégica frente a la amenaza global

El clima en la universidad fue de fervor absoluto desde el ingreso del mandatario, quien fue recibido por un auditorio de pie al grito de "presidente". La apertura del evento estuvo a cargo del rabino Ari Berman, rector de la institución, quien presentó a Milei como una figura de relevancia global, destacando que su liderazgo económico tiene implicaciones que trascienden las fronteras argentinas. Berman enfatizó que Milei representa una voz "distintiva" en la política contemporánea, capaz de impulsar transformaciones estructurales profundas.

Tras el tradicional saludo inicial, el Presidente abordó el primer eje de su discurso: la situación en Medio Oriente. En un momento de marcada tensión internacional, Milei no dejó lugar a ambigüedades al ratificar su apoyo a Israel y Estados Unidos frente a la amenaza de Irán. Al respecto, el mandatario fue contundente al declarar que el país persa es "nuestro enemigo", argumentando que Argentina ha sufrido dos ataques directos: uno contra la AMIA y otro contra la Embajada de Israel.

En ese contexto, Milei reafirmó su alineamiento estratégico y destacó la figura de Donald Trump, con quien comparte, según su visión, una agenda de confrontación necesaria contra el terrorismo internacional. El Presidente manifestó su convicción de que Estados Unidos e Israel saldrán victoriosos de la situación actual y sostuvo que, mediante este liderazgo, se continuará cortando el financiamiento a países como Cuba o Venezuela, a los cuales señaló por dedicarse a expandir el terror. Asimismo, el mandatario recordó el episodio del atentado contra Trump, describiéndolo como un suceso donde el mundo se salvó por un centímetro tras la bala que no le impactó al líder republicano.

Filosofía, moral y el rechazo a la política tradicional

El segundo eje de la disertación, enfocado en la economía y la moral, retomó los lineamientos expuestos anteriormente en el Foro de Davos. El jefe de Estado propuso una ruptura tajante con el pragmatismo maquiavélico, afirmando que no vale todo por ganar un voto y que Maquiavelo ha muerto, por lo que es momento de enterrarlo. Ante la ovación de los estudiantes, Milei abogó por un retorno a la filosofía griega y romana para revitalizar los valores fundamentales de Occidente.

El Presidente ligó estrechamente la justicia con el éxito de su gestión, sosteniendo que, al actuar de manera justa, se producen resultados extraordinarios, como la capacidad de aplicar un ajuste del 30% del gasto público en un mes y aun así ganar elecciones "por escándalo".

Finalmente, Milei sintetizó su visión del rol estatal al lanzar una dura sentencia sobre la carga tributaria, calificando a los impuestos como un robo que nadie paga voluntariamente, sino a punta de pistola. Tras casi dos horas de exposición, cerró su intervención reafirmando su consigna emblemática: "¡Viva la libertad, carajo!".

La jornada estuvo marcada por un estricto despliegue de seguridad. Mientras el servicio secreto estadounidense escaneaba a cada asistente y revisaba sus pertenencias dentro de la universidad, en el exterior un fuerte dispositivo policial resguardaba el perímetro, reflejando la alta sensibilidad de la visita presidencial en un contexto de polarización global y riesgo geopolítico.