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Un giro pragmático en San José 1111

Pichetto busca el "modelo Lula": una alianza con Cristina Kirchner para refundar el peronismo

En una reunión fraternal tras una década de silencio, el diputado propuso a la expresidenta un armado amplio basado en un programa capitalista para enfrentar a Javier Milei.

4 Marzo de 2026 18.08

En el tablero político argentino, los movimientos más sísmicos suelen gestarse en el mayor de los silencios. La semana pasada, ese silencio se rompió en el departamento de la calle San José 1111, donde Cristina Kirchner cumple actualmente el régimen de prisión domiciliaria con pulsera electrónica. Hasta allí llegó Miguel Ángel Pichetto, el hombre que durante la última década se posicionó en la vereda opuesta al kirchnerismo, para plantear una estrategia de supervivencia y poder: la construcción de un "frente nacional" inspirado en la arquitectura política que devolvió a Luiz Inácio Lula da Silva a la presidencia de Brasil.

Este encuentro, que el propio Pichetto calificó como una "reunión fraternal", marca un punto de inflexión en la historia reciente de la oposición. Según detalló el legislador en una entrevista concedida al streaming Gelatina, hacía más de diez años que no mantenían una conversación directa. El diálogo, sin embargo, evitó deliberadamente las facturas pendientes del pasado y las rencillas acumuladas para proyectarse de forma directa hacia el escenario electoral de 2027.

Un programa capitalista para el nuevo peronismo

La tesis que Pichetto llevó a la mesa de la expresidenta es tan disruptiva como pragmática: el peronismo debe recuperar un armado amplio y, fundamentalmente, capitalista. El diputado fue tajante al despegarse de las consignas que, a su juicio, han llevado al fracaso a las gestiones anteriores. En este sentido, definió como una "paparruchada" el esquema del "Estado presente" e intervencionista, una bandera que hoy ve flamear principalmente en la gestión bonaerense de Axel Kicillof, con quien —según su relato— tanto la expresidenta como Máximo Kirchner mantienen profundas diferencias políticas y estratégicas.

Para Pichetto, el programa de este nuevo frente nacional debe ofrecer previsibilidad económica y un fuerte impulso al desarrollo. Su propuesta se centra en la defensa de la industria nacional, la generación de empleo genuino y la urgente recuperación del poder adquisitivo, al que definió como el verdadero drama de la sociedad argentina. Asimismo, el legislador advirtió sobre la peligrosidad de sostener ideas económicas que carezcan de sustento real, señalando que no se pueden avalar esquemas que provoquen que el dólar pase de $1500 a $3000 de manera abrupta, afectando la estabilidad de todo el sistema productivo y el bienestar de los ciudadanos que hoy sufren la pérdida de sus ingresos.

El pragmatismo frente a la traición

En medio de una oposición fragmentada por la avanzada política de Javier Milei, Pichetto utilizó la figura de Lula da Silva como el espejo donde debe mirarse el peronismo. La referencia al mandatario brasileño no es casual; alude a la capacidad de construir una coalición capaz de integrar sectores diversos, democráticos y moderados del centro nacional para enfrentar a liderazgos disruptivos desde una propuesta programática clara. El diputado insistió en que el peronismo actual tiene un severo problema de identidad y que debe volver a hablar de los temas que preocupan a la gente, dejando de lado los esquemas viejos que ya han demostrado su ineficacia.

En esta línea de pragmatismo absoluto, el legislador rechazó las críticas de sectores internos —incluida la CGT y el ala dura del kirchnerismo— hacia los gobernadores que han acompañado iniciativas oficiales en el Congreso. Para Pichetto, es una actitud "estúpida" hablar de traición en la política profesional, ya que las circunstancias cambian y el concepto de traición simplemente no existe en este ámbito. No obstante, marcó su propio límite legislativo al recordar que no dio quórum ni votó a favor de la reforma laboral impulsada por el oficialismo, fundamentando su decisión en una cuestión de principios éticos ante un contexto de profunda recesión que atraviesa el país.

La situación de la expresidenta bajo arresto

El encuentro también permitió conocer de primera mano el estado anímico y procesal de la exjefa de Estado bajo su actual régimen de detención. Pichetto no ocultó su fuerte desacuerdo con la modalidad de cumplimiento de la pena en el domicilio de San José 1111. Consideró que el uso de la pulsera electrónica representa un "rigor excesivo" y se preguntó públicamente hacia dónde podría escapar una figura de la talla de la expresidenta. Desde su rol de jurista, el diputado reafirmó su postura histórica sobre la "inconveniencia" de someter a los mandatarios a juicio por decisiones tomadas en la cúspide del poder político.

A pesar de estas circunstancias de encierro, Pichetto describió a una Cristina Kirchner con "mucho temple", soportando la situación de manera íntegra. La notó activa y sumamente atenta a los movimientos de la política exterior, especialmente en el complejo equilibrio de poder entre Estados Unidos y China. El plan de Pichetto ya está sobre la mesa de la expresidenta: la propuesta de un peronismo capitalista y de centro busca reordenar una identidad partidaria que hoy, según sus palabras, requiere una renovación total para volver a ser competitiva frente al nuevo escenario político nacional.