En un movimiento estratégico que redefine el equilibrio de poder en el Congreso de la Nación, se ha formalizado el pase de Luis Juez a las filas de La Libertad Avanza (LLA). El legislador cordobés, que hasta el momento mantenía su autonomía bajo el monobloque Frente Cívico, blanqueó su alineamiento definitivo con la Casa Rosada. Esta decisión no solo engrosa las filas oficialistas, sino que posiciona al bloque dirigido por Patricia Bullrich en el Senado con una musculatura política renovada de cara a la apertura de sesiones ordinarias del próximo 1° de marzo. La integración de Juez permite al oficialismo alcanzar un número crítico de 21 senadores propios, una cifra vital si se considera la articulación con fuerzas aliadas como el PRO y la Unión Cívica Radical (UCR). En conjunto, la base legislativa ostenta ahora 44 votos sobre un total de 72, lo que sitúa al oficialismo cómodamente por encima de la mayoría absoluta y lo aproxima a la mayoría calificada de dos tercios.
El camino hacia el alineamiento y la moderación presidencial
Si bien el traspaso se concretó en los últimos días, el vínculo de Juez con el espacio libertario se venía gestando de manera fáctica desde hace meses. El senador ya integraba el interbloque y acompañaba con su voto la mayoría de los proyectos impulsados por el Poder Ejecutivo. Según el propio Juez, este acercamiento fue facilitado por una transformación en el estilo de conducción de Javier Milei, quien reconoció un cambio de tono que permitió una mejor interlocución con el Parlamento tras los insultos iniciales. No obstante, Juez ha mantenido distancias en debates específicos por razones personales, como ocurrió con la Ley de Emergencia en Discapacidad, área sensible debido a la condición de su propia hija, lo que demuestra que su incorporación a LLA conserva ciertos márgenes de independencia en la política social.
El historial político de Juez es extenso y diverso, abarcando desde la intendencia de Córdoba Capital y varias postulaciones a la gobernación provincial —donde enfrentó sin éxito al peronismo— hasta una gestión como embajador en Ecuador durante el mandato de Mauricio Macri. Esta experiencia territorial le ha permitido actuar como un termómetro político dentro del bloque, especialmente en momentos de crisis interna o resultados electorales adversos para el oficialismo.
De la tensión tras la derrota a la victoria de octubre
La relación entre Luis Juez y la Casa Rosada atravesó momentos de fricción, especialmente tras las elecciones bonaerenses de septiembre de 2025. En aquel entonces, el triunfo del peronismo de Fuerza Patria (47%) frente al sector libertario (33%) disparó duras críticas por parte del cordobés, quien calificó la reacción del Ejecutivo como "soberbia" y recomendó bajar "cuatro cambios". Juez fue una de las voces que insistió en fortalecer el vínculo con los sectores dialoguistas, advirtiendo que al aliado hay que escucharlo porque también representa intereses propios.
Sin embargo, el panorama cambió drásticamente tras las elecciones legislativas del 27 de octubre, donde el partido liderado por Javier Milei y bajo la estrategia de Karina Milei se impuso en todo el país. Esta victoria permitió al oficialismo sobreponerse a los traspiés previos y consolidar su poder tanto en el Congreso como en la mayoría de las provincias. A partir de ese quiebre, el alineamiento de Juez se consolidó hasta el reciente blanqueo de su incorporación formal.
Un escenario fortalecido para el ciclo 2026
Con este nuevo esquema de mayorías, el Gobierno llega a la apertura del período ordinario de 2026 con un horizonte despejado para avanzar en temas de alta complejidad como la nueva Ley Penal Juvenil, la normativa de Glaciares y la ratificación de la reforma laboral. El Presidente Milei concurrirá al Congreso este domingo para inaugurar las sesiones ordinarias respaldado por varias victorias parlamentarias y una estructura legislativa mucho más robusta que la de sus inicios. La consolidación de Juez en LLA simboliza el fin de una etapa de fragmentación y el comienzo de un ciclo donde el oficialismo cuenta con la capacidad de imponer agenda y construir consensos estables en la Cámara Alta.