La reciente detección en Uruguay de un hongo capaz de transmitirse de gatos a humanos generó preocupación entre especialistas en salud pública y veterinarios de la región. El patógeno fue identificado como Sporothrix brasiliensis, una especie vinculada a brotes de infecciones cutáneas que en los últimos años se expandieron por distintos países de América del Sur.
Los casos confirmados se registraron en los departamentos uruguayos de Maldonado y Rocha, lo que motivó la activación de protocolos de vigilancia epidemiológica. El hallazgo fue comunicado a fines de febrero por el Instituto de Higiene de Uruguay, que alertó sobre la aparición del hongo en el país.
El descubrimiento marca un cambio en la vigilancia epidemiológica en el Cono Sur, debido a la capacidad del patógeno para transmitirse por contacto directo con felinos infectados y provocar lesiones que pueden resultar graves en determinados grupos de riesgo.
Entre los sectores más vulnerables se encuentran: niños pequeños, adultos mayores y personas con defensas bajas.
Qué es el hongo Sporothrix brasiliensis
El Sporothrix brasiliensis pertenece al género Sporothrix, un grupo de hongos capaces de causar infecciones cutáneas tanto en animales como en seres humanos.
Una de sus características biológicas más relevantes es su dimorfismo térmico, es decir, su capacidad para cambiar de forma según la temperatura del ambiente. Este comportamiento se manifiesta de la siguiente manera:
A unos 25 °C en el ambiente: adopta forma filamentosa, con estructuras largas y ramificadas similares a hilos.
A unos 37 °C dentro del organismo: se transforma en levadura, compuesta por células redondeadas más pequeñas.
Este cambio le permite adaptarse y multiplicarse tanto en el ambiente como dentro de los organismos vivos, lo que facilita su supervivencia y propagación.
El hongo puede provocar una enfermedad conocida como Esporotricosis, una infección que afecta principalmente la piel.

Según la Organización Mundial de la Salud, una de las especies del género, Sporothrix brasiliensis, provoca infecciones zoonóticas que se transmiten principalmente a través de los gatos. En las zonas afectadas por esta especie en América del Sur, especialmente en Brasil, se notificaron más de 11.000 casos humanos en los últimos diez años.
El primer registro de esta variante ocurrió en Brasil en la década de 1990, de acuerdo con un estudio publicado en la revista científica Medical Mycology Case Reports. Desde entonces, la especie se propagó y provocó casos en varios países del Cono Sur, entre ellos: Argentina, Chile y Paraguay.
Cómo se transmite de gatos a humanos
A diferencia de otro hongo del mismo género, Sporothrix schenckii, que suele transmitirse por contacto con plantas o tierra y se asocia con la llamada "enfermedad del jardinero", la especie S. brasiliensis se propaga principalmente a través de gatos infectados.
En estos animales la infección suele manifestarse mediante lesiones visibles en la piel, que constituyen un foco activo de propagación del hongo. Entre las manifestaciones más frecuentes en los felinos se observan:
Llagas abiertas
Costras
Zonas sin pelo
Heridas en la cara, nariz y patas
Cuando los animales no reciben tratamiento, pueden convertirse en portadores del hongo, capaces de contagiar a otros gatos y a personas. La transmisión hacia los humanos ocurre cuando existe contacto directo con un felino infectado. Las situaciones más comunes incluyen: arañazos, mordeduras y contacto con heridas del animal.
El hongo puede ingresar al organismo a través de pequeñas lesiones en la piel, incluso cuando estas resultan casi imperceptibles. Según el Instituto de Higiene de Uruguay, las secreciones y el líquido que supura de las heridas de los gatos contienen altas concentraciones del patógeno, lo que aumenta el riesgo de contagio.
Los gatos callejeros representan un factor adicional de riesgo porque tienen mayor exposición al agente y suelen desarrollar infecciones más graves, lo que facilita la diseminación en áreas urbanas y rurales.
Síntomas de la infección en humanos y animales
El cuadro clínico de la esporotricosis causada por S. brasiliensis varía según la forma de contagio y el organismo afectado.
En humanos, los primeros signos suelen aparecer en la piel. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:
Protuberancias rojas
Heridas abiertas
Lesiones que siguen el recorrido de los vasos linfáticos
Estas lesiones pueden presentarse como bultos o placas en la piel de brazos, piernas o rostro. En algunos casos permanecen localizadas, mientras que en otros se extienden formando una línea a lo largo de los vasos linfáticos.
En gatos, la enfermedad suele manifestarse con:
Heridas que no cicatrizan
Costras
Pérdida de pelo
Lesiones en cara y cabeza
Conjuntivitis, con ojos enrojecidos o secreción
Cuando la infección avanza, tanto en humanos como en animales puede afectar órganos internos, entre ellos:
Pulmones
Huesos
Sistema nervioso
La Organización Mundial de la Salud advierte que, aunque es poco frecuente, la esporotricosis puede derivar en complicaciones graves, como:
Meningitis
Artritis
Infecciones pulmonares
Estas complicaciones suelen observarse con mayor frecuencia en personas con defensas bajas o enfermedades previas.
Para confirmar el diagnóstico es necesario analizar muestras de las lesiones mediante microscopía o cultivo en laboratorio.
El tratamiento habitual incluye medicamentos antifúngicos, entre ellos:
Itraconazol
Terbinafina
La recuperación puede requerir varias semanas o incluso meses, dependiendo de la evolución de cada caso.
El desafío sanitario
La expansión de Sporothrix brasiliensis está redefiniendo el perfil epidemiológico de la esporotricosis en América del Sur y plantea nuevos desafíos para los sistemas sanitarios.
En Uruguay, el Ministerio de Salud Pública de Uruguay y la Comisión de Zoonosis de Uruguay activaron protocolos de vigilancia tras la confirmación de circulación local del hongo en Maldonado y Rocha. La Organización Mundial de la Salud advierte que no existen medidas preventivas específicas, más allá de la detección temprana de los casos y el tratamiento de los gatos infectados.
Entre las recomendaciones generales se destacan:
Uso de guantes y ropa protectora al manipular animales
Precaución al entrar en contacto con materiales vegetales
Diagnóstico precoz de lesiones sospechosas
La profesora adjunta de Parasitología y Micología de la Universidad de la República, Elisa Cabeza, explicó que se trata de la primera detección de esta especie en Uruguay, lo que llevó a reforzar los mecanismos de vigilancia.
"Es la primera vez que lo hallamos en Uruguay y eso encendió la vigilancia epidemiológica porque es una especie que causa brotes, que se suele transmitir del gato —sobre todo callejero— a los humanos y que puede causar infecciones graves en menores de dos años y en adultos mayores", señaló la especialista. Según datos del último censo nacional uruguayo, el 8% de los hogares tiene gatos domésticos, aunque esa cifra no incluye a la población de felinos callejeros, considerada un reservorio importante del hongo.
En este contexto, investigadores de la Universidad de la República preparan la publicación de los resultados del brote en una revista científica de micología, un paso que subraya la relevancia internacional del hallazgo y la necesidad de cooperación regional para enfrentar el avance de la esporotricosis zoonótica en el Cono Sur.