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Alertan la llegada de un Súper El Niño: calor extremo y lluvias intensas en Argentina

Meteorólogos siguen de cerca el comportamiento del Pacífico ante un evento que podría alterar el clima global. El fenómeno implicaría olas de calor más prolongadas, precipitaciones extremas y riesgos directos para el agro y las ciudades.

21 Abril de 2026 07.59

El comportamiento del océano Pacífico encendió las alertas en la comunidad científica internacional. Meteorólogos y centros climáticos observan indicios que anticipan la posible llegada de un evento El Niño, con la hipótesis —aún en evaluación— de que podría tratarse de un Súper El Niño, una variante de mayor intensidad con capacidad de alterar los patrones climáticos a escala global.

El meteorólogo Mauricio Saldivar, en el sitio Meteored, advirtió que el fenómeno es considerado inminente y que sus efectos podrían traducirse en olas de calor más largas, lluvias intensas y una mayor frecuencia de eventos meteorológicos extremos. Este escenario no solo impactaría en el clima, sino también en variables económicas clave, tanto en Argentina como en otras regiones del mundo.

Qué es El Niño y cuál es su verdadera magnitud

El fenómeno de El Niño consiste en una alteración de la circulación atmosférica y oceánica en el Pacífico tropical. Se caracteriza por el debilitamiento de los vientos alisios y el desplazamiento de grandes masas de agua cálida hacia la costa de América, modificando la distribución global de lluvias y temperaturas.

Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), este proceso tiene efectos directos en distintas regiones del planeta, incluyendo América, Asia y Europa. Sin embargo, la posibilidad de un "Súper El Niño" aún no está confirmada. Saldivar señala que los datos actuales no respaldan con certeza esa categoría. Las estimaciones de la NOAA indican un 61% de probabilidad de El Niño y un 25% de probabilidad de que sea fuerte a muy fuerte.

En ese contexto, el profesor Paul Roundy, de la Universidad Estatal de Nueva York en Albany, afirmó que "existe un potencial real para que se produzca el fenómeno de El Niño más intenso en 140 años", según declaraciones a The Washington Post.

A pesar de estas advertencias, los modelos actuales proyectan un evento de intensidad moderada a fuerte, sin alcanzar por ahora la magnitud de episodios históricos como los de 1997-98 o 2015-16. Los especialistas coinciden en que será necesario esperar hasta junio, cuando se supere la llamada barrera de predictibilidad, para obtener estimaciones más precisas.

Impacto en Argentina

Las proyecciones indican que el fenómeno comenzará a mostrar efectos concretos en Argentina a partir de la primavera de 2026, cuando se consolidaría una señal húmeda en el noreste del país. En esa región se esperan anomalías de precipitación superiores a 100 milímetros, particularmente en Misiones.

Durante el verano 2026-2027, el núcleo de lluvias se expandiría hacia Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y Noroeste de la provincia de Buenos Aires. En estas zonas, los excesos podrían superar los 60 milímetros a lo largo del trimestre.

Para el sector agropecuario, este escenario presenta una doble cara. Por un lado, puede significar un alivio en regiones afectadas por el déficit hídrico. Por otro, implica un riesgo concreto de inundaciones en áreas ya saturadas, replicando patrones observados en eventos como los de 1982-83 y 2015-16, que provocaron pérdidas multimillonarias.

La ganadería, en particular en los humedales del delta del Paraná, también enfrenta desafíos específicos:

  • Mayor exposición a enfermedades
  • Lesiones en las pezuñas del ganado
  • Dificultades logísticas por crecidas

Ciudades en alerta y sistemas de prevención

Las consecuencias no se limitan al ámbito rural. Las ciudades ribereñas se encuentran entre las más vulnerables ante el aumento del caudal de los grandes ríos, como el Paraná, Uruguay y sus afluentes. Las lluvias intensas asociadas a El Niño pueden provocar crecidas simultáneas con los picos estacionales, una combinación que históricamente derivó en desbordes y evacuaciones masivas en el Litoral argentino.

Frente a este escenario, los expertos recomiendan:

  • Revisar o adquirir bombas de drenaje
  • Fortalecer los sistemas de alerta temprana
  • Anticipar eventos críticos con horas de margen

Un contexto global que agrava el escenario

El posible impacto de El Niño se ve amplificado por un contexto global marcado por el aumento sostenido de las temperaturas. Los últimos 11 años han sido los más calurosos desde que existen registros, y 2025 se ubicó entre los años más cálidos, incluso bajo la influencia de La Niña.

Este fenómeno establece un nuevo piso climático: un El Niño moderado en la actualidad puede generar efectos más intensos que uno fuerte ocurrido décadas atrás.

En Europa, por ejemplo, se anticipan veranos más calurosos, combinados con sequías y episodios de lluvias extremas. El servicio climático europeo Copérnico informó que marzo de 2026 fue el cuarto más cálido a nivel global, con una temperatura de 1,48 °C por encima de los niveles preindustriales, además de registrar la menor extensión de hielo marino ártico para ese mes.

Economía y clima: una relación directa

En Argentina, el impacto del fenómeno adquiere una dimensión estratégica. La agroindustria, principal fuente de ingreso de divisas, depende directamente de las condiciones climáticas. El complejo cerealero y oleaginoso genera miles de millones de dólares y resulta clave para la estabilidad cambiaria.

En este contexto, cualquier variación en las lluvias o temperaturas tiene efectos inmediatos sobre la producción agrícola, los precios de los alimentos y hasta el tipo de cambio.

Para Saldivar, la conclusión es clara: la preparación y la inversión en meteorología de calidad son herramientas indispensables para anticipar y mitigar los efectos de fenómenos extremos en un país donde el clima se configura como una variable económica de primera línea.