Argentina cuenta con una nueva lista roja de mamíferos amenazados, una herramienta clave para el diseño de políticas públicas de conservación y para la protección de especies que, en muchos casos, solo habitan en el territorio nacional. La actualización fue realizada por la Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos (Sarem) y contó con la participación de más de 450 especialistas de todo el país, entre científicos, técnicos, gestores ambientales, guardaparques y naturalistas.
"Muchas de las especies que ingresan a categorías de amenaza son poco visibles para el público general, pero enfrentan riesgos elevados", explicó el investigador del Conicet Javier Pereira, coordinador general de la Categorización del Estado de Conservación de los Mamíferos de Argentina 2025, y uno de los referentes del trabajo. El especialista remarcó que la mayoría de los animales que fueron recategorizados como amenazados son endémicos, es decir, solo existen en Argentina, por lo que su pérdida significaría directamente su extinción a nivel global.

El primer relevamiento nacional había permitido categorizar a 395 especies de mamíferos nativos. En esta nueva actualización, el número ascendió a 417, producto de una revisión integral y de la incorporación de nueva información científica. Uno de los aspectos más destacados del estudio fue la mayor precisión de los datos disponibles, que permitió identificar con mayor claridad que muchas especies continúan sometidas a presiones significativas.
La clasificación en las categorías "Vulnerable", "En Peligro" y "En Peligro Crítico" se realiza a partir de criterios específicos, como la reducción poblacional registrada en los últimos diez años o en tres generaciones, así como las causas de esas disminuciones. Entre los factores más relevantes aparecen el avance de la frontera agropecuaria, la deforestación y la consecuente pérdida y degradación de los hábitats naturales.
Si bien los autores del trabajo advirtieron que aún es prematuro determinar si actualmente hay más o menos especies amenazadas que en evaluaciones anteriores, coincidieron en que la ampliación y mejora de los datos es un avance positivo. "Aunque implique que algunas especies pasen a categorías de mayor riesgo, contar con mejor información permite planificar acciones de conservación más efectivas", subrayó Pereira en declaraciones a TN.
El investigador calificó el proceso como un trabajo "titánico", ya que implicó revisar y reevaluar el estado de conservación de todas las especies de mamíferos presentes en el país, en un contexto ambiental y productivo en permanente transformación.
Nuevas especies en peligro
Tras la actualización del número total de especies, el siguiente paso fue redefinir su estado de conservación. Una de las principales novedades fue la evaluación sistemática del impacto de las especies exóticas introducidas. "Por primera vez se aplicó un protocolo internacional de la UICN para clasificar la magnitud de los daños que estas especies causan sobre la biodiversidad nativa", explicó Pereira. Los resultados servirán como base para diseñar estrategias específicas frente a las especies invasoras.

El especialista señaló que "muchas especies cambiaron de categoría", aunque aclaró que, en numerosos casos, se trata de cambios denominados técnicamente como "no genuinos". "No reflejan necesariamente un deterioro reciente en el ambiente, sino una mejora en la evaluación a partir de nueva información o ajustes metodológicos", explicó. Sin embargo, remarcó que estos cambios son clave para priorizar acciones y tomar decisiones mejor informadas.
Entre los grupos más afectados aparecen varios felinos silvestres pequeños, como el gato huiña de los bosques patagónicos, el gato tirica de las Yungas y nuevas especies que anteriormente se agrupaban bajo la denominación de gato del pajonal. También se incorporaron a categorías de amenaza el chinchillón anaranjado de la Patagonia, el falso vampiro orejón del norte argentino y distintas especies de tuco-tucos, pequeños roedores de hábitos cavadores con distribución muy restringida.

"La mayoría de estas especies solo existen en Argentina, por lo que su pérdida representaría una extinción a escala global", enfatizó Pereira.
La actualización también mostró una contracara positiva. Algunas especies redujeron su nivel de amenaza, como el ciervo de los pantanos —monumento natural en varias provincias—, que pasó de "Vulnerable" a "Casi Amenazado". En el mismo sentido, el oso melero, el hurón mayor y el huroncito patagónico fueron recategorizados como de "Preocupación Menor". En estos casos, el investigador aclaró que las mejoras no siempre responden a una recuperación poblacional, sino a una mejor calidad de información disponible.