La noche del viernes se transformó en un escenario de crisis para el Gran Mendoza y diversas localidades del interior provincial. Una intensa tormenta eléctrica, acompañada por la caída de piedra y violentas ráfagas de viento, azotó la región dejando una estela de destrucción que incluyó calles anegadas, un masivo apagón y rutas nacionales intransitables. El fenómeno, que comenzó a manifestarse con fuerza cerca de las 23 horas, presentó un núcleo de extrema virulencia que, aunque se extendió por aproximadamente 30 minutos, resultó suficiente para colapsar los sistemas de drenaje y los servicios públicos básicos.
El foco del desastre: Uspallata y la alta montaña
De acuerdo con los relevamientos oficiales procesados por los organismos de emergencia, el departamento de Las Heras fue el epicentro de los daños materiales más significativos. La situación más crítica se localizó en Uspallata, en la zona de alta montaña, donde la furia del clima golpeó con una severidad inusual para la temporada.
La Dirección de Defensa Civil informó un panorama desolador en este enclave cordillerano: al menos 60 viviendas resultaron afectadas por filtraciones graves en los techos, se registró una caída masiva de árboles, postes y cables del tendido eléctrico y la infraestructura de servicios sufrió daños estructurales que derivaron en cortes de energía prolongados.
La crisis en alta montaña no se limitó a lo habitacional. La actividad meteorológica provocó el desborde de arroyos y badenes, volcando importantes caudales de agua y lodo sobre la Ruta Nacional 7. Esta situación complicó de manera extrema el tránsito en el corredor internacional, vital para el transporte de cargas y el turismo regional.
Emergencias sanitarias y rescates en el Gran Mendoza
El reporte preliminar de las autoridades, con un corte de información realizado a las 7 de la mañana de este sábado, contabilizó un total de 146 intervenciones en toda la geografía provincial. Entre los episodios más dramáticos registrados durante el pico de la tormenta, destaca el accidente sufrido por un adolescente en Godoy Cruz.
El joven debió ser rescatado y trasladado de urgencia al Hospital Pediátrico Dr. Humberto Notti luego de caer accidentalmente a una acequia, cuyo caudal se encontraba desbordado por el fenómeno pluvial. Este hecho puso de manifiesto el peligro que representaron los anegamientos en las zonas urbanas del Gran Mendoza, donde el agua transformó las calles en verdaderos canales.
El impacto en el Sur provincial y departamentos vecinos
La tormenta no dio tregua en otras latitudes de la provincia. En el sur, específicamente en San Rafael, las cuadrillas de emergencia trabajaron incansablemente para mitigar los incidentes provocados mayormente por el arbolado público caído y la interrupción de servicios esenciales.
Por su parte, el departamento de Lavalle también reportó complicaciones logísticas de gravedad. Allí, se registraron desbordes hídricos que afectaron la transitabilidad sobre la Ruta 40, sumando un nuevo foco de conflicto a la red vial provincial.
Balance de daños y servicios afectados
El paso de la tormenta dejó consecuencias técnicas y sociales que aún están siendo evaluadas en su totalidad por los equipos de contingencia. Los puntos centrales del reporte de daños incluyen:
Infraestructura eléctrica: Apagones generalizados por caída de postes y cables en el sur provincial y Uspallata.
Vialidad: Rutas Nacionales 7 y 40 afectadas por sedimentos y desbordes de cauces naturales.
Eventos sociales: Suspensión inmediata de eventos masivos previstos para la noche del viernes debido al riesgo eléctrico y los vientos.
Vivienda: Daños totales y parciales en techos y estructuras precarias por el impacto del granizo.
Las autoridades mantienen la alerta y continúan con las tareas de limpieza y asistencia en las zonas más afectadas, mientras el sistema de salud monitorea la evolución de los heridos y los servicios de energía intentan restablecer la normalidad en las zonas rurales y de montaña.