Denunció públicamente al Hospital San Juan Bautista por mala atención a su hijo

El menor de 16 años sufre Trastornos Generalizados del Desarrollo y el nosocomio no habría sabido cómo resolver su situación de salud y solo atinaron a atarlo de manos y pies.

05 Enero de 2021 18.35

Un adolescente de 16 años con Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD) sufrió una mala atención durante su estadía en el Hospital San Juan Bautista, donde permaneció más de 7 horas sin ser atendido por un médico del nosocomio. LA UNION DIGITAL se comunicó con Lorena Caetti, quien habló sobre la situación desesperante que atravesó su hijo Agustín.

Todo comenzó cuando Agustín sufrió una crisis de nervios mientras se encontraba en su domicilio. Inmediatamente Lorena se comunicó con personal de la comisaría de Santa Rosa, quien luego de acudir al domicilio solicitó la presencia del servicio de emergencias. Luego de ser asistido por los profesionales, Agustín fue trasladado hacía el nosocomio de la Capital. “El trato fue excelente con los cuidados que un niño especial necesita”, resaltó la mujer sobre la asistencia que recibió en su hijo en su domicilio por parte de la policía y del SAME.

Luego, reveló: “Al llegar al San Juan debían pasarlo de camilla. La médica solicita una (camilla) rígida a lo que el enfermero responde que el hospital no cuenta con esa camilla. En ese momento les digo que para contenerlo se lo envuelve en una sábana, pero dicen que tampoco tienen, y traen gasas y vendas para atarlo, si bien es un método, aunque ya no se utiliza, el tema es que, si no queda otra, se lo ata, pero con cuidados, boca abajo y las manos hacia los costados”.

“En un momento él empieza a querer salir de la camilla, calculo en el momento que el enfermero empezó a ajustar y a hacerle doler. Él no habla y solo se expresa ante la violencia, en ese momento trabajaron seis personas para atarlo y yo quedé a un costado, todo esto en el pasillo donde todos miraban, porque claro él tiene 16 años, pero es pequeño de tamaño, usa chupete y causaba indignación ese mal trato”, recordó Lorena.

Seguidamente, Agustín pasó a una sala: “Ahí llegó una enfermera a querer inyectarle, al preguntar qué era, solo me decía Triple plan, recordó la mujer, a la vez que aclaró que “mi hijo es refractario a toda droga derivada de la benzodiacepina, lo que le provoca es dos días de excitación y agresión”. Y agregó: “Justamente eso estaban por colocarle, le explicó la situación y le entregó lo indicado por sus médicos de Buenos Aires. Esto pasa porque los enfermeros tienen protocolo para pacientes excitados pero quizás por droga, pastillas o alcohol, no para patologías como las de mi hijo”, consideró.

“Luego de ahí se fueron los enfermeros y empecé a desatarlo, cuando lo giro me doy con sus manitos totalmente moradas, saqué un par de vendas y ahí decidí sacarle fotos para que después no nieguen esa situación”, se lamentó Lorena.

De acuerdo al relato de la mujer, pasaron más de 7 horas sin que un médico se llegara atendernos “ni siquiera a preguntar si estaba bien se acercaron”, por lo que decidió “volver a mi casa ya que la medicación que le colocaban debe ser monitoreada por un problema cardíaco que él tiene”.