Cada 13 de abril se celebra el Día Internacional del Beso, una jornada que pone en primer plano una de las expresiones afectivas más universales de las relaciones humanas.
La conmemoración tiene un origen preciso: se instauró como homenaje al beso de más larga duración registrado en la historia, ocurrido en Tailandia, en el marco de la celebración del Día de San Valentín. A partir de ese episodio, la fecha quedó asociada no solo al récord, sino también a un recordatorio sobre la importancia del beso en los vínculos humanos.
Más allá de la efeméride, el beso aparece en este día como una práctica que trasciende lo romántico y que, de acuerdo con diversas investigaciones, posee múltiples beneficios físicos, psicológicos y emocionales.
Un gesto ancestral con raíces en Oriente
En relación con el origen del beso, el informe señala que existen varias teorías, aunque los vestigios más antiguos se ubican en el oriente, específicamente en la región de la India. Allí fueron halladas, dentro de algunos templos, figuras de seres talladas en piedra realizando esta práctica, una evidencia que muestra la antigüedad y el valor simbólico que el beso tuvo desde tiempos remotos.
Lejos de ser visto únicamente como un acto erótico, el beso es presentado como una práctica antigua que ayuda a crear vínculos afectivos entre las personas, al mismo tiempo que funciona como un ejercicio físico y emocional.
Qué ocurre en el cuerpo cuando nos besamos
Según explica Marina Sangonzalo Candel, especialista en Psicología Clínica del Hospital Quirónsalud Valencia, al besarnos se desencadena una intensa serie de cambios físicos. Durante la acción de besar se pueden mover hasta 36 músculos, mientras que el latido del corazón puede pasar rápidamente del reposo a la agitación.
A nivel químico, el cuerpo libera endorfinas y hormonas como dopamina y oxitocina, sustancias asociadas con:
- Placer
- Bienestar
- Enamoramiento
- Afectividad
- Sensación de alivio
Diversos estudios también señalan que los besos tienen un efecto analgésico, ayudando a reducir distintos tipos de dolor. Si bien no curan una dolencia, sí pueden generar una sensación concreta de alivio gracias a la liberación de estas hormonas.
Menos estrés y más bienestar emocional
Otro de los puntos más destacados por las investigaciones es la relación entre el beso y la reducción del estrés. Según un estudio de la Universidad de Lafayette, en Pennsylvania, los besos favorecen la liberación de oxitocinas, vinculadas con los sentimientos de afecto y bienestar, y al mismo tiempo contribuyen a disminuir los niveles de cortisol, conocida como la "hormona del estrés".
Este mecanismo convierte al beso en una práctica con impacto directo sobre el equilibrio emocional, el estado de ánimo y la percepción subjetiva del bienestar. Además, la liberación de endorfinas, consideradas opiáceos naturales del organismo, actúa como un antídoto frente a la depresión, la angustia, el desánimo, la tristeza o la aflicción.
Beneficios concretos para la salud
De acuerdo con el Instituto Superior de Ciencias de la Salud, besar aporta una serie de beneficios específicos que impactan en el organismo.
Principales beneficios de besar:
- Quema calorías: un beso de tres minutos quema al menos 12 calorías
- Mejora el ánimo
- Fortalece la autoestima
- Libera oxitocina, vinculada al cariño, la ternura y el contacto físico
- Estimula endorfinas, generando sensación placentera
- Funciona como analgésico natural
- Fortalece las defensas inmunológicas
- Favorece la creación de anticuerpos por intercambios salivares
El informe destaca además que los besos cargados de excitación y emoción son los que aportan más beneficios contra la tristeza, debido a que se liberan más hormonas en la sangre.
Mucho más que un gesto afectivo
La celebración del Día Internacional del Beso no solo recuerda un récord histórico, sino que también resignifica un acto cotidiano como una práctica con efectos positivos sobre el cuerpo y la mente. Desde la reducción del dolor y del estrés hasta la mejora del ánimo, la autoestima y las defensas, el beso aparece como una acción simple que, según las investigaciones citadas, tiene un fuerte impacto en la salud integral.
Así, cada 13 de abril, la efeméride invita a poner en valor un gesto ancestral que sigue siendo sinónimo de afecto, bienestar y conexión humana.