El drama de un empleado municipal de F.M.E: con cuatro hijos no tiene donde vivir
Un trabajador de 34 años tiene a su cargo a sus cuatro hijas, de 14, 12, 9 y 6 años, y actualmente vive con ellas en un comedor que un familiar les presta en La Tercena. Mientras busca acceder a un terreno o una vivienda, estudia herrería y realiza trabajos en madera para mejorar sus ingresos.

Un trabajador municipal de Fray Mamerto Esquiú, de 34 años, atraviesa una situación habitacional que lo obliga a vivir junto a sus cuatro hijas en un espacio prestado por un familiar. Las niñas tienen 14, 12, 9 y 6 años, y desde hace casi dos años se encuentran bajo su cuidado.

El hombre relató que actualmente reside con ellas en un comedor ubicado en Sierra Brava, en La Tercena, un lugar que les fue prestado para que puedan tener un techo donde permanecer. En ese contexto, su principal objetivo es conseguir un terreno o una vivienda que les permita mejorar sus condiciones de vida y comenzar, con esfuerzo y ayuda, a construir un hogar propio.

La situación se sostiene además sobre las dificultades económicas que atraviesa la familia. El trabajador cuenta con un empleo municipal, pero las responsabilidades vinculadas al cuidado de sus hijas hacen que le resulte complicado acceder a otros trabajos que puedan permitirle incrementar sus ingresos.

Por ese motivo, busca alternativas a través de la capacitación en oficios y de pequeños trabajos que puede realizar en función de las posibilidades que tiene.

El cuidado de sus hijas y la búsqueda de trabajo

La responsabilidad de estar al frente del cuidado de las cuatro niñas es uno de los principales obstáculos que enfrenta. Según explicó, por la edad de sus hijas muchas veces no puede salir a buscar otros trabajos, debido a que no cuenta con un lugar donde dejar a las menores.

Ante esa dificultad, decidió buscar herramientas que le permitan generar ingresos adicionales sin alejarse de sus responsabilidades familiares. Así comenzó a estudiar herrería en San Antonio, en la Monotécnica 71, con la intención de aprender un oficio que posteriormente pueda convertirse en una alternativa laboral.

Sin embargo, ese proceso también tuvo que ser interrumpido cuando sus hijas se enfermaron de varicela. La situación familiar volvió a condicionar sus posibilidades de continuar con la capacitación y de buscar nuevas oportunidades laborales. Fue entonces cuando comenzó a realizar trabajos en madera. Esta actividad, además, terminó involucrando a sus propias hijas, quienes colaboraron en la elaboración de distintos productos.

Según contó, realizaron pulseras y elementos decorativos, trabajos que representaron una manera de sumar ingresos y, al mismo tiempo, de afrontar juntos las necesidades cotidianas.

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Una menor debió suspender un tratamiento médico

A las dificultades relacionadas con la vivienda y los ingresos se suma la situación de salud de la menor de las niñas. La pequeña, de 6 años, tiene un diagnóstico de alopecia y debió suspender el tratamiento que venía realizando en Córdoba debido a las dificultades económicas.

"Tuve que cortar el tratamiento que se venía realizando en Córdoba por una cuestión económica más que nada", relató el padre a la TV Pública. La interrupción del tratamiento forma parte de las consecuencias que la situación económica tiene sobre la familia. El hombre explicó que la necesidad principal continúa siendo acceder a un lugar propio donde puedan vivir las cinco personas que integran este núcleo familiar.

"Nuestra necesidad es la de tener una vivienda o el terreno o algo, podamos tener nosotros una mejor calidad de vida", expresó. Actualmente, esa posibilidad todavía no se concretó y la familia continúa viviendo en el espacio que les fue prestado en La Tercena.

El obstáculo para acceder a una vivienda

El trabajador también explicó que anteriormente intentó acceder a una vivienda, pero el trámite quedó condicionado por una situación vinculada a la madre de sus hijas.

Según relató, cuando ambos estaban juntos, él salió como garante de ella. Como consecuencia de esa situación, la mujer quedó registrada para acceder a una vivienda y, para que él pueda realizar un trámite propio, le informaron que debía presentar una renuncia. El problema es que actualmente no tiene contacto ni referencia de la madre de sus hijas, por lo que esa condición se convirtió en un obstáculo para avanzar con la posibilidad de acceder a una vivienda.

"No pude acceder a la vivienda porque en un momento dado cuando estábamos con la madre de mis hijas, yo le salí de garante a ella. Entonces ella está anotada y yo para poder acceder, me dicen que ella tiene que presentar una renuncia", explicó.

Ante esta dificultad, surgió otra alternativa: el trámite de Autoconstrucción, que actualmente se encuentra en espera.

La expectativa puesta en un terreno

Mientras aguarda una respuesta sobre ese trámite, el trabajador mantiene como principal objetivo conseguir un terreno. Su intención es comenzar allí, con esfuerzo y ayuda, la construcción de una vivienda para sus hijas.

La situación familiar atraviesa así distintos aspectos de su vida cotidiana: la falta de una vivienda propia, la dificultad para conseguir trabajos adicionales, la necesidad de cuidar a las cuatro niñas, la interrupción de una capacitación y la suspensión del tratamiento de la menor por razones económicas.

A pesar de esas dificultades, el hombre busca generar alternativas. Además de su empleo municipal, intenta capacitarse en herrería y realiza trabajos en madera, actividades que le permiten sumar algunos ingresos y que incluso pudo compartir con sus hijas.