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Descubrimiento confirmado

El gen argentino existe: ¿Tiene relación con Catamarca?

Un estudio del Conicet y la Universidad Nacional de Córdoba, publicado en Nature, reveló la existencia de un componente genético exclusivo de las poblaciones del centro y norte de Argentina que aún perdura en la actualidad. El hallazgo aporta nueva evidencia sobre la evolución y continuidad de las comunidades originarias del territorio nacional.

7 Noviembre de 2025 18.03

Un equipo internacional de científicos, liderado por investigadores del Conicet y la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), logró identificar un linaje genético propio del centro de Argentina con una antigüedad de 8.500 años que todavía se encuentra presente en la población actual. El estudio, publicado en la prestigiosa revista Nature, constituye un avance clave para la comprensión de la historia evolutiva de las poblaciones locales y el poblamiento de América del Sur.

El trabajo fue encabezado por Rodrigo Nores, investigador del Conicet en el Instituto de Antropología de Córdoba (Idacor, Conicet-UNC), junto a especialistas de distintas universidades nacionales y de la Universidad de Harvard. A partir del análisis del ADN de restos humanos procedentes de contextos arqueológicos del centro y norte del país, el equipo detectó un componente genético hasta ahora desconocido, que se mantuvo estable durante más de ocho milenios.

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Los resultados del estudio demuestran que esa ancestría se mezcló con poblaciones vecinas sin que ocurrieran reemplazos poblacionales. Esto significa que los grupos humanos que habitaron el actual territorio argentino no fueron desplazados, sino que evolucionaron localmente, incorporando nuevas variaciones genéticas pero conservando su continuidad biológica.

Un proyecto científico de largo alcance

La investigación comenzó en 2017, en el marco del proyecto internacional "Ancient DNA: The Americas Project", impulsado por la National Geographic Society. En sus inicios, el equipo analizó 29 dientes hallados en sitios arqueológicos de la provincia de Córdoba. Luego, la red de colaboración se amplió e integró a más de 30 arqueólogos y 20 centros científicos del país, que aportaron materiales recolectados durante décadas de trabajo.

En total, se estudiaron 344 muestras de ADN pertenecientes a 310 individuos provenientes de 133 sitios arqueológicos distribuidos en el Noroeste, Noreste, Este y Centro de la Argentina. Los datos genómicos fueron procesados por Josefina Motti (Conicet-Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires), Nicolás Pastor y Rodrigo Nores (Idacor), junto con los investigadores de Harvard Javier Maravall-López y David Reich.

Los científicos aplicaron métodos estadísticos avanzados para analizar cientos de miles de marcadores genómicos, lo que permitió reconstruir la historia poblacional de distintas regiones a lo largo del tiempo. "Si dos grupos de individuos de diferentes regiones comparten más variantes genéticas de lo esperado por azar, es probable que compartan ancestros en algún momento del pasado", explicó Nores, al detallar la metodología del estudio.

La huella genética del centro argentino

El trabajo muestra que la diferenciación genética entre las poblaciones del Cono Sur y otras regiones de Sudamérica comenzó hace al menos 10.000 años. Esa divergencia se comprobó al comparar el ADN de un individuo de la actual provincia de Buenos Aires con otros de la región andina del Perú y del centro-este de Brasil.

Entre las muestras analizadas, un individuo que habitó la provincia de Córdoba hace 8.500 años permitió identificar un linaje genético completamente nuevo. Ese linaje persistió en individuos posteriores del mismo territorio, con edades que van desde 4.600 hasta 150 años, lo que evidencia una continuidad poblacional ininterrumpida.

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Mapa del estudio publicado en Nature que muestra las regiones analizadas y los sitios arqueológicos del centro y norte de Argentina

Los investigadores detectaron que esta ancestría central participó en tres movimientos migratorios interregionales:

Hacia el noroeste argentino, donde se mezcló con el componente genético andino.

Hacia la región pampeana, donde se volvió la ascendencia predominante hace unos 800 años.

Y hacia el Gran Chaco, donde se combinó con el componente amazónico.

El hallazgo demuestra que este linaje genético ancestral ha perdurado durante más de ocho mil años y que aún se encuentra en la población del centro del país, junto con las ascendencias europeas, asiáticas y africanas que llegaron tras la colonización.

La relación con Catamarca

Del estudio se desprende el lazo con la provincia de Catamarca, ya que el estudio sobre un linaje genético propio de argentinos, incluye el estudio de ADN de restos arqueológicos del Norte del país, lo que abarca a la provincia.

Vale aclarar que esto no guarda relación con la Cueva Cacao, en Antofagasta de la Sierra donde se han encontrado restos de humanos que podrían reescribir la historia del poblamiento de América. Allí se descubrieron evidencias arqueológicas y herramientas asociadas a megafauna extinta, con una antigüedad estimada de hasta 50 mil años. Estos hallazgos podrían cambiar el paradigma científico sobre el origen y migración de los primeros pobladores del continente

Una historia escrita en el ADN

El estudio, además de su valor científico, redefine la comprensión sobre el poblamiento de Sudamérica. "Queríamos reconstruir una historia que no está escrita, la historia previa a la conquista hispana, con un enfoque que complemente la información arqueológica", explicó Nores.

Según los autores, la persistencia del linaje demuestra que, a diferencia de otras regiones del mundo, en el territorio sudamericano predominó la estabilidad de las poblaciones locales, con pocos reemplazos o desplazamientos a lo largo del tiempo.

El artículo publicado en Nature incluye información genómica de 238 individuos antiguos de distintas zonas del continente, con dataciones que abarcan los últimos 10.000 años. En el caso argentino, los resultados confirman que la ancestría del centro coexistió con otras durante el Holoceno medio y que los movimientos migratorios interregionales fueron escasos.

Para la ciencia argentina, el descubrimiento representa un avance significativo en paleogenómica y bioantropología, ya que amplía el conocimiento sobre una región históricamente poco representada en los estudios genéticos continentales. El equipo proyecta ahora extender su investigación hacia el sur del país y las áreas limítrofes, con el objetivo de seguir reconstruyendo, a través del ADN, la historia más antigua de los argentinos.