El Patio de la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho volvió a convertirse este viernes en uno de los espacios más convocantes del Predio Ferial, con más de 40 mil personas entre el público y una programación que recorrió distintos géneros musicales y expresiones de la danza en el inicio del último fin de semana de la fiesta.
La jornada reflejó una amplia diversidad artística, donde las expresiones tradicionales convivieron con propuestas contemporáneas. El escenario recibió a músicos, bailarines y agrupaciones que desplegaron diferentes miradas sobre la cultura popular, en una celebración que tuvo como eje el encuentro entre artistas y público.
La potencia del chamamé tuvo su primer gran momento con la presentación de Dalma Robles, que abrió paso a la esperada actuación de Sele Vera y Los Pampas. El grupo logró una conexión inmediata con los presentes a través de un repertorio de clásicos de distintos géneros, reinterpretados desde la impronta joven del chamamé.
Luego de su actuación, Sele Vera compartió la emoción por el recibimiento del público catamarqueño y destacó la magnitud del momento vivido sobre el escenario. "Pasamos un momento muy mágico arriba del escenario. No imaginábamos la cantidad de gente que iba a haber. Es una experiencia que nos vamos a llevar en el corazón", expresó.
La transformación artística de Sele Vera y Los Pampas
Durante la jornada, Sele Vera también se refirió a la nueva etapa artística que atraviesa el grupo y a la apertura hacia nuevos proyectos musicales. En ese sentido, explicó que comenzó a explorar otros géneros, una experiencia que amplió su mirada artística y le permitió asumir nuevos desafíos.
"Hoy me animo a explorar otros géneros. Eso me abrió mucho la cabeza y me dio el coraje para hacer cosas nuevas. Creo que también cambió la energía con la que subimos al escenario y eso el público lo percibe", señaló.
Además, reflexionó sobre la evolución de su carrera y el crecimiento del proyecto musical. La artista destacó que, con el paso del tiempo, comprendieron que la propuesta había dejado de ser solamente un hobby para transformarse en un trabajo asumido con mayor responsabilidad.
"Con el tiempo entendimos que esto era mucho más que un hobby. Hoy trabajamos cada show con mayor compromiso, evaluamos cada presentación y buscamos seguir creciendo", afirmó.
Una programación diversa con identidad y nuevas fusiones
La apertura de la tarde estuvo a cargo de la Academia Inclusión Folklórica Luis "F" Bazán, que dio comienzo a una jornada marcada por la diversidad artística. Luego, la Banda de Música de la Municipalidad ofreció un repertorio de canciones populares de distintos géneros, acompañado por el cálido recibimiento del público.
Desde Fiambalá llegó el Ballet Folklórico El Reencuentro, con una propuesta inspirada en las danzas tradicionales y en los paisajes e identidad cultural de su tierra. Más tarde, Laura Coronel aportó música popular con un repertorio que incluyó cuartetos y cumbias.
Uno de los momentos más originales de la tarde estuvo protagonizado por Big Boss Crew con su espectáculo "Argentina en Fuego", una propuesta que fusionó la música urbana con las raíces folklóricas argentinas. Sobre el escenario convivieron:
- Folclore tradicional.
- Cumbia y cuarteto.
- Rock nacional.
- Ritmos urbanos.
El espectáculo contó además con la participación del ballet Bohemios, generando un cruce artístico entre tradición y modernidad, con una puesta de gran despliegue escénico.
El encuentro entre músicos, bailarines y familias
La música continuó con la presentación de Fede Pacheco, quien ofreció un repertorio especialmente pensado para los bailarines presentes en el Patio del Poncho. Cuecas, chacareras y chamamés marcaron una actuación centrada en la danza y en el vínculo entre músicos y bailarines.
Con una propuesta orientada a "cantar para los bailarines", Fede Pacheco recorrió distintos ritmos tradicionales del folclore. Uno de los momentos más emotivos de su presentación llegó cuando invitó al escenario a su hermano, Facu Pacheco, y a su padre, Néstor Pacheco, en un encuentro familiar que fue celebrado por el público.
Más tarde fue el turno de la Delegación Departamental Santa María, que transmitió el espíritu de la danza mediante una propuesta integrada por músicos y bailarines. Chacareras, pañuelos, polleras y ponchos en movimiento dieron forma a una representación del folclore del norte argentino.
Antes del cierre, Alico Espilocín preparó el clima festivalero con un recorrido musical por Catamarca, interpretando cuecas, chacareras y zambas.
El cierre de una noche histórica con sabor a tradición
El cierre estuvo a cargo del histórico Dúo Coplanacu, que hizo bailar a miles de personas con sus tradicionales chacareras, gatos y emotivas zambas. Su presentación coronó una jornada que reunió a cerca de 40 mil personas en el Patio del Poncho y confirmó, una vez más, que este escenario funciona como uno de los grandes puntos de encuentro de la fiesta.