Durante la noche del miércoles 25 de marzo, en el marco de la Solemnidad de la Anunciación del Señor y el Día del Niño por Nacer, el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanč, presidió la Santa Misa en la Catedral, a los pies de Nuestra Madre del Valle.
La celebración fue concelebrada por el padre Ramón Carabajal, capellán del Santuario Catedral, y reunió a fieles que participaron de una jornada con fuerte contenido espiritual, centrada en el valor de la vida y la fe cristiana.
En este contexto litúrgico, la Iglesia conmemoró el momento en que, según la tradición cristiana, el Hijo de Dios se hace Hombre, en lo que se conoce como la Encarnación, a partir del anuncio del ángel a María.
La vida como don inviolable
Durante su homilía, Mons. Urbanč puso el eje en la defensa de la vida humana desde su concepción. En sus palabras, expresó con claridad:
- "Toda vida humana debe ser protegida desde que es concebida hasta que Dios la llama de este mundo"
- "Ningún ser humano tiene potestad para decidir sobre la vida de otros"
Estas definiciones marcaron el tono de la celebración, en una jornada que invita a la reflexión sobre el cuidado de la vida en todas sus etapas. El obispo destacó además que en esta fecha se reza especialmente por los niños en gestación, subrayando la responsabilidad de los progenitores, en primer lugar y de la sociedad en su conjunto.
El sentido del Día del Niño por Nacer
En su intervención, Urbanč también se refirió al origen de esta jornada en Argentina, señalando que fue impulsada por una mujer a la que conoció en Tucumán, conocida como Teresita de Grau, integrante del Movimiento Familiar Cristiano. Según explicó, esta iniciativa dio lugar a que el 25 de marzo, coincidente con el Día de la Encarnación de Jesucristo, fuera establecido por ley como el Día del Niño por Nacer en el país.
Este dato aporta un contexto histórico a la celebración, vinculando la fecha litúrgica con una conmemoración de alcance nacional.
La familia y el rol de los padres
Otro de los ejes de la homilía estuvo centrado en el rol de los padres. En ese sentido, el obispo sostuvo que: "Los padres no son dueños de los hijos" y que estos son "administradores y cuidadores de un tesoro confiado por Dios".
A partir de esta idea, vinculó la experiencia de la Sagrada Familia con la vida cotidiana, al señalar que Dios quiso que su Hijo tuviera un padre y una madre: José y María. Si bien José no es el padre biológico de Jesús, Urbanč destacó que asumió plenamente su rol como padre, encargándose de su educación y cuidado.
La Palabra de Dios y el anuncio de la salvación
Al profundizar en las lecturas bíblicas, el obispo explicó el significado del nombre Emmanuel, que aparece en el libro de Isaías y que significa "Dios con nosotros".
Asimismo, hizo referencia al Evangelio, donde el ángel Gabriel anuncia a María el plan de Dios, indicando que el niño será llamado Jesús, cuyo significado es "Salvador".
En este marco, señaló que:
- Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre
- Fue concebido por obra del Espíritu Santo en María
- Su misión es salvar al pueblo de sus pecados
Urbanč destacó que esta celebración interrumpe el tiempo de Cuaresma como una gran fiesta, en la que la Iglesia celebra la llegada del Hijo de Dios al mundo.
"Todos tenemos una misión"
Uno de los conceptos más desarrollados en la homilía fue la idea de la misión personal. El obispo afirmó que:
- "Cada uno de nosotros tiene una misión"
- "Existencia y misión son sinónimos"
En este sentido, vinculó la vida humana con un propósito trascendente, indicando que nadie existe "porque sí", sino que cada persona ha sido creada con un sentido. Esta reflexión incluyó también a los niños en gestación, a quienes definió como "enviados de Dios".
Una celebración con gestos concretos
Durante la Eucaristía se llevaron a cabo distintos momentos especiales que acompañaron el sentido de la jornada.
Entre ellos se destacaron:
- La bendición de embarazadas
- La acción de gracias por los 15 años de Camila
- La acción de gracias por los 18 años de Ulises
- El reconocimiento a un matrimonio por sus 60 años de casados
Estos gestos reflejaron distintas etapas de la vida, integradas en una misma celebración.
La bendición a una mamá embarazada
Luego de la Comunión, el obispo impartió una bendición especial a una mujer embarazada presente en la misa, quien se encomendó a la protección de la Virgen María.
Como parte de este gesto, la mujer recibió un presente que incluía un par de escarpines y otros elementos para su bebé en gestación. Este momento simbolizó de manera concreta el sentido del Día del Niño por Nacer.