Es de Catamarca, se enamoró de su tío y tuvo dos hijos: "Mi abuela me lo presentó"
Victoria reconstruyó su vida tras una relación compleja y el abandono del padre de su hijo. En ese recorrido, el vínculo con Agustín surgió dentro del propio entorno familiar y evolucionó hasta consolidarse como una pareja de más de una década.

Victoria es oriunda de Catamarca y atravesaba un momento vital marcado por una relación compleja. Había conocido a un hombre que irrumpió con intensidad en su vida, pero que con el tiempo desapareció de manera abrupta, dejando atrás no solo a su pareja, sino también a un hijo.

Desde esa desaparición, Victoria no volvió a recibir ayuda económica ni tuvo noticias de él, lo que la dejó en una situación de reconstrucción personal y familiar profunda.

Este quiebre la obligó a replantear su presente y su futuro, en un contexto atravesado por la maternidad reciente y la ausencia de un sostén afectivo y material del otro progenitor.

El traslado a Buenos Aires y el inicio de una nueva etapa

Con la necesidad de comenzar de nuevo, Victoria tomó la decisión de mudarse a Buenos Aires, donde residía parte de su familia. Allí encontró un primer sostén en su entorno más cercano: su abuela le ofreció trabajo cuidando a uno de sus primitos.

Fue en ese contexto cotidiano, dentro del hogar familiar, donde conoció a Agustín.

Ella misma recuerda que su abuela se lo presentó como su tío, ya que era "el hijo de la hermana de mi abuela". Sin embargo, Victoria aclara que, aunque no lo conocía profundamente, ya lo había visto en algunas ocasiones durante viajes a la ciudad. En aquel momento, él estaba en pareja y no había reparado en él.

De vínculo familiar a conexión emocional

En un comienzo, la relación entre Victoria y Agustín era la de un vínculo familiar convencional, el de tío y sobrina. Sin embargo, había una particularidad que con el tiempo transformaría esa percepción: ambos tenían casi la misma edad.

Por esa cercanía generacional, Victoria comenzó a sentir que la relación se asemejaba más a una amistad que a un vínculo estrictamente familiar. La convivencia diaria dentro del entorno familiar reforzó esa cercanía.

Compartían gran parte del día y también momentos con el bebé de Victoria, que en ese entonces tenía apenas cinco meses.

El vínculo se fue construyendo en gestos cotidianos:

  • Cartas que él le enviaba
  • Chocolates que ella le devolvía
  • Una canción que Agustín le dedicó

Victoria recuerda ese período como uno donde él mostraba una faceta paternal con su hijo, algo que ella valoraba profundamente. En sus palabras, esa actitud fue determinante: para una madre, ese tipo de vínculo "ya es suficiente para pensar que es el indicado".

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Dudas, pasado reciente y el inicio del amor

A pesar de las señales emocionales que percibía, Victoria no se animaba a avanzar en la relación. Venía de una experiencia que definió como muy "tóxica" y atravesaba además el período del puerperio, lo que la mantenía emocionalmente contenida y cautelosa.

En ese contexto, Agustín insistió con la posibilidad de iniciar una relación y le confió un dato personal: le contó que era adoptado, con la intención de brindarle tranquilidad para dar ese paso.

Sin embargo, Victoria es clara al respecto: incluso si no se lo hubiera dicho, su decisión no habría cambiado. Según sus propias palabras, ya había considerado darle una oportunidad.

Once años juntos, una familia consolidada y aceptación plena

Con el paso del tiempo, la relación se consolidó. Hoy, Victoria y Agustín llevan 11 años juntos y recientemente tuvieron a su segundo hijo, ampliando la familia que comenzaron a construir en aquel entorno doméstico de Buenos Aires.

Lejos de generar rechazo, la relación fue aceptada dentro del núcleo familiar. Su padre le expresó que lo importante era que ella eligiera aquello que la hiciera feliz. Incluso su abuela fue una de las primeras personas en anticipar que terminarían juntos.

En la familia también existían antecedentes que relativizaban cualquier prejuicio: su abuela paterna le comentó que había primos casados desde hace años, algo que en su entorno era visto como normalizado. Incluso se mencionaba que esos vínculos habían formado familias sin inconvenientes.

Presente en movimiento y una reflexión final

Actualmente, Victoria y Agustín atraviesan una etapa de mudanza y reorganización de su vida en Buenos Aires, en un proceso de transición que acompaña su historia ya consolidada.

Después de más de una década juntos, siguen construyendo su proyecto familiar día a día. Victoria sintetiza su mirada sobre la relación con una reflexión que atraviesa toda su experiencia:

"No te tiene que importar lo que diga la gente. El amor es libre, la vida es una. Tenemos que aprender a que no nos importe lo que diga el de al lado".

Una frase que resume el recorrido de una historia marcada por la reconstrucción personal, la convivencia familiar y la decisión de sostener un vínculo que nació en la intimidad cotidiana y se consolidó con el tiempo.