La puesta en valor de los recursos naturales y culturales de la región continúa consolidándose como un eje central para el fomento del turismo local. En esta ocasión, el entorno de las montañas catamarqueñas se prepara para recibir una propuesta que combina el ejercicio al aire libre con la observación científica y artística. Se trata del próximo Safari Fotográfico, una aventura pensada para vivir en familia que permitirá a los asistentes conectarse de manera profunda con la naturaleza y explorar la biodiversidad autóctona en una experiencia inmersiva y educativa.
Un recorrido por el ecosistema del Chaco árido
La iniciativa, que forma parte de la nutrida agenda de actividades impulsadas por la Secretaría de Turismo y Desarrollo Económico de la Municipalidad de la Capital, tendrá como escenario principal dos puntos emblemáticos de la geografía local: el entorno natural del Pueblo Perdido de la Quebrada y la Quebrada del Tala. Es desde este último punto desde donde partirá la excursión, permitiendo a los participantes internarse en un ecosistema serrano que se destaca por su gran riqueza natural.
El objetivo central de este safari no es solo el desplazamiento físico por el territorio, sino la interpretación del paisaje. Durante el trayecto, los asistentes tendrán la oportunidad de observar y registrar mediante sus dispositivos la diversidad de fauna silvestre. El entorno es propicio para el avistamiento de aves, insectos y otras especies que encuentran su refugio en la vegetación característica del Chaco árido. Además de la fauna, la flora local ocupará un lugar preponderante, permitiendo descubrir paisajes naturales únicos, así como el hallazgo de rastros y huellas de animales que habitan la zona.
La mirada del experto: observación, aromas y sabores
La actividad contará con la guía especializada de Roberto Salinas, quien ha diseñado la propuesta bajo un concepto de accesibilidad total. Según explicó el especialista, la experiencia está pensada para que cualquier persona pueda sumarse sin la exigencia de contar con equipamiento profesional o conocimientos técnicos previos en fotografía.
Para Salinas, el foco de la jornada trasciende la calidad técnica de la imagen para centrarse en la captura de las vivencias personales. El guía destacó los pilares sensoriales que definirán la excursión:
- Observación e interpretación: Identificación de la biodiversidad y reconocimiento de especies propias de la región.
- Experiencia sensorial: Posibilidad de tocar la vegetación, percibir los aromas del monte y, en casos específicos, degustar algunos frutos silvestres.
- Registro sonoro y visual: Ver y escuchar aves típicas de la zona, utilizando cámaras o teléfonos móviles indistintamente.
A este valor biológico se le suma un componente histórico fundamental. El hecho de que el recorrido esté enriquecido por el sitio arqueológico del Pueblo Perdido de la Quebrada otorga a la propuesta un valor cultural muy importante, permitiendo a los visitantes comprender cómo el ser humano ha interactuado con este ecosistema a lo largo de los siglos.
Detalles logísticos y participación
La cita está programada para este domingo 22, en un horario que busca aprovechar las condiciones climáticas y la luz matutina, desarrollándose de 8:30 a 11:00 horas. El punto de encuentro establecido es el acceso al Pueblo Perdido de la Quebrada. Debido a que la actividad presenta una dificultad baja, se presenta como una opción ideal tanto para grandes como para chicos, fomentando la integración generacional en un entorno seguro y controlado.
La propuesta mantiene un carácter gratuito, reafirmando el compromiso institucional de facilitar el acceso a la cultura y el esparcimiento. Aquellos interesados en participar, realizar consultas adicionales o formalizar su inscripción pueden hacerlo a través de los siguientes canales:
- Punto de encuentro: Pueblo Perdido de la Quebrada.
- Fecha y horario: Domingo 22, de 8:30 a 11:00 horas.
- Contacto para inscripciones: Teléfono 3834 41-1788.
Esta nueva oportunidad de conexión con la naturaleza promete ser un paseo único para interpretar la riqueza de la provincia a través del lente, pero sobre todo, a través de los sentidos.