Fray Mamerto Esquiú bajo el agua: evacuados y graves daños tras el fuerte temporal
Las intensas precipitaciones y ráfagas de viento provocaron el colapso de servicios, desbordes de canales y el aislamiento temporario de localidades clave.

El departamento de Fray Mamerto Esquiú atraviesa una jornada crítica tras el paso de un frente de tormenta de extrema violencia. Lo que comenzó en la noche del lunes y se extendió hasta la madrugada de este martes se transformó rápidamente en un fenómeno climático de gran escala, caracterizado por lluvias torrenciales y ráfagas de viento que han dejado una huella de destrucción en múltiples localidades, con un saldo de familias evacuadas y pérdidas materiales totales. La magnitud del evento meteorológico puso a prueba la capacidad de respuesta de los servicios de emergencia, en una noche donde el agua y el viento no dieron tregua a los residentes.

Si bien todo el departamento sufrió las inclemencias del tiempo, el distrito de Las Pirquitas emergió como el sector más castigado por el fenómeno. La combinación de vientos huracanados y agua provocó el anegamiento de calles y la inundación de numerosas viviendas de manera simultánea. La situación de vulnerabilidad alcanzó su punto máximo cuando dos familias debieron ser evacuadas de manera preventiva por las autoridades municipales, ante la imperiosa necesidad de evaluar si la integridad estructural de sus domicilios permitía la permanencia de sus habitantes sin riesgo de derrumbe.

Dentro de este panorama de desolación, el caso de la familia Reynoso destaca por su especial dramatismo y crudeza. Un ejemplar arbóreo de gran porte se desplomó sobre su vivienda, destruyendo el techo y permitiendo que el agua de lluvia inundara por completo el interior del inmueble en cuestión de minutos. En el momento del impacto, dos niños quedaron atrapados bajo los escombros y las ramas, generando momentos de extrema tensión. Fue la rápida y heroica intervención de familiares y vecinos lo que permitió rescatarlos sin que se registraran lesiones de gravedad, en lo que pudo haber sido una tragedia humana irreparable. No obstante, el daño patrimonial es absoluto: los vecinos señalan que la familia Reynoso habría perdido prácticamente todas sus pertenencias, consolidándose como una de las más afectadas por el temporal.

La magnitud de la tormenta se refleja con claridad en el relevamiento realizado por el personal de emergencia. La caída de elementos estructurales y naturales paralizó gran parte de la vida cotidiana en el departamento. Según informaron las autoridades, las ráfagas ocasionaron la caída de más de 20 árboles de gran porte, muchos de los cuales impactaron de lleno sobre viviendas, vehículos estacionados y líneas de media tensión. Este desmoronamiento del arbolado público arrastró consigo numerosos postes del tendido eléctrico, una situación que derivó en cortes generalizados del suministro de energía en distintos sectores. La interrupción del servicio se extendió durante varias horas y, al cierre de esta edición, las cuadrillas continúan trabajando intensamente para normalizar la prestación.

La crisis hídrica se agravó debido a que las intensas precipitaciones provocaron el desborde de canales de riego en gran parte del territorio departamental. Esta situación generó el ingreso de agua a hogares y dejó calles completamente anegadas no solo en Las Pirquitas, sino también en las localidades de La Carrera, Piedra Blanca y San Antonio. El panorama durante la madrugada fue de una complejidad extrema, con el personal de servicios trabajando a destajo para contener el avance del agua en zonas residenciales donde el drenaje natural resultó insuficiente ante el volumen de lluvia caída.

El impacto del clima no se limitó a los centros urbanos, sino que afectó severamente la infraestructura de transporte regional. La conectividad vial se vio comprometida de forma alarmante, especialmente en la Ruta Provincial Nº1. En el tramo estratégico que vincula la localidad de Las Pirquitas con La Puerta, en el departamento Ambato, se registraron derrumbes que depositaron material sobre la calzada, obligando a la intervención inmediata de personal vial. Los equipos técnicos trabajaron en la zona para despejar los desprendimientos de tierra y rocas, buscando garantizar la seguridad de los conductores que transitan por este sector de montaña.

Por otro lado, la situación del Dique Las Pirquitas añade un factor de vigilancia constante para las autoridades y la población. El embalse continúa erogando agua por encima del nivel del vertedero hacia el Río del Valle, lo que mantiene los badenes de cruce en un estado de peligrosidad extrema. Esta crecida del caudal ha reavivado una problemática histórica: en localidades como Pomancillo Oeste, los vecinos se encuentran prácticamente aislados. Desde hace décadas, la comunidad reclama la construcción de un puente, ya que el aumento del nivel del río deja a la zona sin servicio de transporte público y dificulta severamente el ingreso de ambulancias o el traslado de los residentes hacia sus puestos de trabajo.

Operativo de respuesta y asistencia

Desde el inicio de la emergencia en la noche del lunes, se desplegó un operativo conjunto en el que intervienen áreas municipales, Defensa Civil, fuerzas de seguridad y personal de servicios públicos. Las tareas actuales se concentran en el relevamiento exhaustivo de los daños, el despeje de las arterias principales que aún permanecen bloqueadas por ramas o postes, y la asistencia directa a los damnificados. En el distrito de Las Pirquitas, las labores de remoción son incesantes para liberar el tránsito y avanzar en el restablecimiento de los servicios básicos. Mientras tanto, se mantiene la advertencia a la comunidad para extremar las precauciones en las zonas de badenes y se continúa evaluando el estado de las viviendas afectadas para prevenir nuevos riesgos derivados de la inestabilidad de los suelos y las estructuras.