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Frío en Catamarca: los mejores trucos para ahorrar en gas y electricidad

Con la llegada de las bajas temperaturas, crece la preocupación por el aumento del consumo de gas y electricidad en los hogares. Especialistas en eficiencia energética proponen una serie de hábitos simples que permiten conservar el calor y reducir el impacto en las facturas.

16 Junio de 2026 19.02

El invierno ya se hace sentir en gran parte del país y, con él, también se intensifican las preocupaciones vinculadas al aumento del consumo de gas y electricidad. Mantener la casa calefaccionada puede representar un gasto significativo para las familias, especialmente en un contexto donde los costos de los servicios tienen cada vez más peso en la economía doméstica.

En este marco, especialistas en eficiencia energética recomiendan una serie de hábitos que pueden marcar una diferencia significativa durante los meses más fríos del año, según pudo averiguar la Agencia Noticias Argentinas. La premisa central es clara: no se trata de renunciar al confort térmico, sino de optimizar el uso de la energía disponible mediante prácticas cotidianas y accesibles.

Aprovechar la luz solar durante el día

Uno de los recursos más simples y efectivos para conservar el calor en el hogar es el aprovechamiento de la luz solar.

Durante las horas de mayor luminosidad, se aconseja abrir cortinas, persianas y postigos para permitir el ingreso de los rayos solares. Esta práctica contribuye a elevar la temperatura interior de manera natural y sin costo energético.

Al caer la tarde, la recomendación se invierte: es fundamental cerrar nuevamente las cortinas para evitar que el calor acumulado durante el día se pierda a través de las ventanas. Este equilibrio entre apertura y cierre permite un mejor aprovechamiento de la energía solar disponible.

Revisar puertas y ventanas: evitar pérdidas de calor

Una parte considerable del calor de una vivienda puede perderse a través de pequeñas filtraciones en aberturas mal selladas.

Por eso, los especialistas sugieren verificar el estado de puertas y ventanas, prestando especial atención a posibles rendijas por donde ingrese aire frío. Entre las medidas recomendadas se destacan:

  • Uso de burletes
  • Aplicación de cintas aislantes
  • Incorporación de cortinas gruesas

Estas soluciones contribuyen a mejorar la conservación del calor y a reducir la necesidad de calefacción constante.

Mantener una temperatura adecuada

Otro punto central en la eficiencia energética es el control de la temperatura interior. Los expertos sugieren evitar niveles excesivamente altos de calefacción.

Una temperatura ambiente de entre 20 y 22 grados suele ser suficiente para garantizar confort sin generar un consumo energético excesivo. Se destaca además que cada grado adicional implica un aumento considerable en el gasto de calefacción, lo que impacta directamente en las facturas mensuales.

Cerrar ambientes que no se utilizan

El uso racional del espacio también influye en el consumo energético. Si algunas habitaciones permanecen vacías durante gran parte del día, lo más conveniente es mantenerlas cerradas.

De esta forma, el sistema de calefacción concentra el calor en los espacios realmente utilizados, logrando un funcionamiento más eficiente y evitando el desperdicio de energía en ambientes desocupados.

Mantenimiento de equipos de calefacción

Las estufas, calefactores y aires acondicionados requieren controles periódicos para garantizar su correcto funcionamiento.

Los equipos limpios y en buen estado no solo consumen menos energía, sino que también ofrecen un mejor rendimiento. Además, el mantenimiento adecuado contribuye a prevenir accidentes relacionados con pérdidas de gas o fallas eléctricas, un aspecto clave en materia de seguridad doméstica.

Textiles y alfombras como aislantes térmicos

Elementos cotidianos del hogar pueden jugar un rol importante en la conservación del calor. Las alfombras, cortinas gruesas, mantas y tapizados funcionan como aislantes térmicos naturales.

Estos materiales ayudan a reducir la sensación de frío, especialmente en viviendas con pisos de cerámica o porcelanato, donde la pérdida de temperatura suele ser mayor.

Vestirse adecuadamente dentro de casa

Una recomendación simple pero muchas veces subestimada consiste en vestirse adecuadamente dentro del hogar.

Utilizar ropa abrigada permite reducir la dependencia de la calefacción y contribuye al ahorro energético. Este hábito, sumado a otros cambios, puede tener un impacto significativo en el consumo general.

No cubrir radiadores ni calefactores

Para que los equipos funcionen correctamente, es fundamental que el calor circule sin obstáculos.

Cubrir radiadores con ropa o colocar muebles frente a estufas reduce su eficiencia y obliga a consumir más energía para alcanzar la misma temperatura. Mantener despejadas estas fuentes de calor es una condición básica para un uso eficiente.

Apagar la calefacción cuando no es necesaria

Otro de los hábitos clave es apagar o reducir la calefacción cuando la vivienda queda vacía durante varias horas.

Mantener los equipos encendidos en ambientes desocupados representa un gasto innecesario que puede reflejarse de manera importante en las facturas mensuales. La gestión consciente del encendido y apagado es, en este sentido, una herramienta de ahorro directa.

Pequeños cambios que generan grandes ahorros

Los especialistas coinciden en que no es necesario pasar frío para reducir el consumo energético. La combinación de buenos hábitos, mantenimiento adecuado y pequeñas mejoras en el aislamiento del hogar permite mantener una temperatura confortable durante el invierno sin comprometer el bolsillo.

En definitiva, en un escenario donde los costos energéticos tienen un impacto creciente en la economía familiar, la aplicación de estas recomendaciones se presenta como una herramienta clave para atravesar la temporada invernal con mayor eficiencia, previsión y tranquilidad.