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Histórico: la psicóloga que creó la definición del espectro dice que el concepto colapsó

La influyente psicóloga Uta Frith, pionera en la definición moderna del trastorno, sostiene que el concepto perdió valor clínico. Según advierte, la ampliación del diagnóstico y el aumento de casos tardíos generaron una categoría demasiado amplia y difícil de delimitar.

Uta Frith
Uta Frith

12 Marzo de 2026 07.46

A los 84 años, la psicóloga británica Uta Frith vuelve a colocar al autismo en el centro del debate científico y social. Considerada una de las investigadoras más influyentes en la historia del estudio del autismo, fue ella quien definió hace décadas el concepto de "espectro autista", una idea que transformó la manera en que médicos, educadores y familias comprendieron esta condición del neurodesarrollo.

Durante años, esa definición se convirtió en la base conceptual utilizada en todo el mundo para diagnosticar y describir el autismo. Sin embargo, en una reciente entrevista con el diario británico The Telegraph, la propia Frith afirmó que ese marco conceptual "ha ido demasiado lejos" y que, en la práctica, "perdió completamente el sentido".

La declaración marca un giro significativo. La investigadora no cuestiona la definición original que formuló en su momento, sino la evolución que el concepto experimentó con el paso del tiempo. Según su análisis, el espectro se expandió de tal manera que terminó incluyendo perfiles extremadamente distintos entre sí, hasta el punto de debilitar su utilidad clínica.

La definición original y su transformación con los años

Cuando Frith formuló el concepto de espectro autista, lo hizo con un objetivo claro: describir una condición del neurodesarrollo de por vida caracterizada principalmente por dos grandes rasgos:

Dificultades en la comunicación

Patrones de comportamiento restringidos o repetitivos

La idea del espectro permitió reconocer que el autismo no se manifestaba de una única manera, sino que existían diferentes grados y formas de expresión. Ese marco conceptual se consolidó durante décadas como una herramienta fundamental para la medicina, la psicología y la educación.

Con el tiempo, sin embargo, el concepto se fue ampliando. De acuerdo con Frith, el problema no reside en la definición inicial sino en cómo se utilizó posteriormente. El espectro comenzó a incorporar perfiles cada vez más variados, lo que terminó generando una categoría demasiado amplia y difusa.

Para la investigadora, esa expansión tuvo una consecuencia directa: el diagnóstico comenzó a perder valor clínico, porque bajo la misma etiqueta se agrupan experiencias y características muy distintas.

Dos grupos diferentes dentro del diagnóstico

En su revisión actual del fenómeno, Frith plantea que el autismo debería analizarse distinguiendo dos grupos claramente diferenciados.

El primero está compuesto por personas diagnosticadas en la infancia temprana, generalmente antes de los cinco años. En estos casos, el diagnóstico suele ir acompañado de discapacidad intelectual asociada y se basa en observaciones clínicas realizadas durante los primeros años del desarrollo.

El segundo grupo corresponde a adolescentes y adultos que reciben diagnósticos tardíos. Según describe la psicóloga, dentro de este conjunto predominan mujeres jóvenes que se autodiagnostican o buscan confirmación médica de una interpretación previa de su propia experiencia.

Frith propone que este segundo grupo no sea incluido bajo el mismo concepto de espectro autista y plantea un término alternativo: "hipersensibles".

El crecimiento de los diagnósticos tardíos

Uno de los puntos centrales de su crítica se relaciona con la evolución reciente de los diagnósticos. De acuerdo con su análisis, los diagnósticos tempranos han aumentado en los últimos años, pero lo han hecho de forma moderada.

En cambio, el crecimiento de los diagnósticos tardíos es, en sus palabras, "alarmante". La investigadora advierte que parte de este fenómeno se explica por un cambio en los criterios de evaluación. Según sostiene, cada vez se otorga mayor peso a la experiencia subjetiva de los pacientes y menos a la observación clínica objetiva.

Para Frith, ese desplazamiento metodológico debilita la solidez del diagnóstico, ya que puede ampliar la categoría sin los controles clínicos tradicionales.

Ideas populares que la psicóloga rechaza

En el mismo planteo crítico, Frith también cuestionó dos ideas que se difundieron ampliamente en los últimos años dentro del debate público sobre el autismo. Entre ellas se encuentran la idea de que las personas pueden "enmascarar" sus síntomas, algo que la psicóloga considera que no tiene base científica. Y luego la noción de que las mujeres están sistemáticamente infradiagnosticadas, una afirmación con la que tampoco coincide.

Estas posiciones colocan a Frith en una postura polémica dentro de un debate que involucra tanto a la comunidad científica como a organizaciones de personas autistas.

Reacciones inmediatas y un debate global

Las declaraciones de la investigadora provocaron reacciones inmediatas en comunidades autistas de distintos países. Muchas personas diagnosticadas dentro del espectro interpretaron sus palabras como una invalidación de su experiencia personal.

Otros observadores señalaron que la controversia coincide con el lanzamiento de su nuevo libro, lo que llevó a algunos a preguntarse si la discusión pública pudo haber sido intencional. Más allá de las interpretaciones, el debate pone en primer plano una cuestión central: el significado del concepto de espectro autista y sus consecuencias prácticas.

Lo que está en juego, según distintos actores involucrados en la discusión, no es únicamente una etiqueta médica. También se vincula con criterios de diagnóstico, acceso a tratamientos, políticas educativas y la identidad de millones de personas que han organizado su vida alrededor de esa definición.

El cuestionamiento de Frith reabre así una discusión profunda sobre los límites del concepto que ella misma ayudó a construir, y que durante décadas moldeó la forma en que el autismo es comprendido en todo el mundo.