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La muerte de Rubén Rada y los casos en que una neumonía puede tener un desenlace fatal

El fallecimiento del músico uruguayo, a los 83 años y tras permanecer internado por una neumonía bilateral, volvió a poner el foco sobre una enfermedad frecuente que puede adquirir especial gravedad según la edad, las enfermedades preexistentes y el estado de las defensas.

28 Agosto de 2026 08.28

La muerte de Rubén "Negro" Rada, a los 83 años, volvió a poner en el centro de la atención a una enfermedad frecuente, pero que puede adquirir una gravedad considerable y, en determinados casos, tener un desenlace fatal. El músico uruguayo había permanecido internado durante aproximadamente un mes en Montevideo por una neumonía bilateral y, según informó su familia, falleció el miércoles pasado luego de atravesar una neumonía y sus "complicaciones derivadas".

Su caso funciona como punto de partida para una pregunta más amplia sobre el alcance de esta enfermedad: qué ocurre cuando una infección compromete el pulmón, quiénes tienen mayor riesgo de desarrollar complicaciones y cuál es el papel que ocupa la vacunación en la prevención de los cuadros más graves.

La neumonía puede ser causada por diferentes microorganismos, entre ellos virus y bacterias. Una de las bacterias que con mayor frecuencia provoca esta enfermedad es el neumococo, contra el cual existen vacunas específicas.

La edad y determinadas patologías preexistentes son factores que pueden aumentar el riesgo de sufrir cuadros graves. Por ese motivo, los adultos mayores y las personas con enfermedades pulmonares crónicas, diabetes o alteraciones de la inmunidad requieren especial atención. La vacunación no evita todas las neumonías, pero permite prevenir aquellas provocadas por determinados microorganismos y producir una enorme reducción del riesgo de desarrollar formas graves.

Rubén Rada y neumonía
Rubén Rada 

Qué ocurre cuando la infección alcanza el tejido pulmonar

El prestigioso neumonólogo Carlos Luna explica que el término neumonía tiene un significado preciso. "La palabra neumonía significa inflamación del tejido pulmonar; si no se especifica de qué se habla, se entiende que se refiere a una infección", señala.

La diferencia con otras afecciones respiratorias es importante. Cristina Freuler, jefa del Departamento de Medicina Interna del Hospital Alemán, marca la distinción entre una neumonía y una bronquitis. Mientras que en la bronquitis la infección se localiza en los conductos que llevan el aire hacia los pulmones, en la neumonía el compromiso alcanza al propio tejido pulmonar.

Entre las bacterias capaces de provocar la enfermedad, el neumococo, Streptococcus pneumoniae, es el más frecuente. Cuando existe sospecha de un origen bacteriano, Freuler indica que el tratamiento suele incluir antibióticos con cobertura contra ese microorganismo.

La capacidad de respuesta del organismo también es determinante. En una persona joven y sana, el cuerpo suele encontrarse en mejores condiciones para enfrentar la infección. En cambio, el riesgo de complicaciones aumenta cuando las defensas están debilitadas.

La edad como factor de riesgo

El envejecimiento constituye uno de los factores centrales que modifican la posibilidad de desarrollar una neumonía grave. Luna señala que, entre los adultos, el riesgo aumenta con la edad y con la presencia de comorbilidades. Según explica el especialista, "cada decenio, el riesgo de tener una neumonía se incrementa entre un 60% y un 100%".

En el otro extremo de la vida también existe una población especialmente vulnerable: los bebés prematuros, debido tanto a la prematurez como a la inmadurez de su sistema inmunitario.

Sin embargo, la vulnerabilidad no está limitada únicamente a los extremos de la vida. Puede aparecer a edades más tempranas cuando existen enfermedades o tratamientos que afectan las defensas. Entre los grupos que requieren especial atención se encuentran:

  • Pacientes trasplantados.
  • Personas que realizan quimioterapia.
  • Quienes reciben tratamientos con corticoides.
  • Personas con enfermedades respiratorias que aumentan la susceptibilidad, como el asma.
  • Pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica, EPOC.
  • Fumadores importantes.

La presencia de estas condiciones puede modificar la capacidad del organismo para responder a una infección y aumentar la posibilidad de que la neumonía evolucione con complicaciones.

Los síntomas en los adultos mayores

En las personas de mayor edad aparece además una dificultad adicional: la neumonía no siempre se presenta con los síntomas que habitualmente se asocian a una infección respiratoria. Rodrigo Mauna, coordinador médico del Centro Hirsch, explica que pueden aparecer las manifestaciones clásicas, como:

  • Tos.
  • Expectoración.
  • Fiebre.
  • Dolor en el tórax.

Pero también pueden presentarse señales mucho menos conocidas. Mauna advierte que la falta de apetito, la somnolencia, el cansancio y los cambios en el estado del sensorio, como la excitación psicomotriz, pueden constituir las primeras manifestaciones de una infección. El problema es que estos síntomas pueden no ser reconocidos inicialmente como parte de un cuadro de neumonía y, en consecuencia, demorar la consulta médica.

Esta situación resulta particularmente relevante en personas que presentan deterioro cognitivo o demencia. En esos casos, los cuidadores deben prestar atención a cualquier modificación respecto del comportamiento habitual.

Las primeras 48 horas de tratamiento

Una vez iniciado el tratamiento, las primeras 48 horas constituyen un período importante para observar cómo evoluciona el paciente. Mauna enumera una serie de señales que pueden indicar una evolución favorable. Entre ellas se encuentran que la persona:

  • Vuelva a alimentarse mejor.
  • Se encuentre más despierta.
  • Se sienta mejor en términos generales.
  • Comience a mostrar una normalización de la temperatura en caso de haber presentado fiebre.

Si esa evolución favorable no ocurre, la recomendación es realizar una nueva consulta médica. El seguimiento de la respuesta al tratamiento adquiere así especial importancia, sobre todo en las poblaciones que presentan mayor vulnerabilidad frente a las infecciones respiratorias.

No existe una única vacuna contra la neumonía

Uno de los conceptos que los especialistas consideran importante aclarar es que no existe una única "vacuna contra la neumonía". Hablar de esa manera puede generar una idea equivocada, ya que la neumonía es un síndrome que puede ser provocado por distintos agentes. La vacuna antineumocócica protege específicamente frente al neumococo y, dentro de este grupo, frente a determinados serotipos.

En la Argentina, el Calendario Nacional de Vacunación contempla la inmunización contra el neumococo:

  • Durante el primer año de vida.
  • Para todas las personas de 65 años o más.
  • Entre los 5 y los 64 años, para quienes presentan determinados factores de riesgo.

"La vacuna de la que hablamos no es contra la neumonía sino contra el neumococo", remarca Luna. Esto significa que una persona vacunada todavía puede desarrollar una neumonía provocada por otro microorganismo. Algunos de esos otros agentes también pueden prevenirse mediante sus respectivas vacunas.

Una vacuna dirigida contra determinados serotipos

La vacuna utilizada actualmente es conjugada, lo que significa que combina componentes del neumococo con una proteína para generar una respuesta inmunitaria más eficaz y duradera.

Aunque existen más de 90 serotipos de neumococo, la formulación mencionada por el especialista incluye 20 de los más relevantes. Comprender esta diferencia también permite establecer expectativas precisas sobre el alcance de la inmunización. Vacunarse no significa que una persona jamás desarrollará una neumonía.

Según Luna, la inmunización antineumocócica conjugada reduce tanto el riesgo de padecer una enfermedad causada por las cepas incluidas en la vacuna como la mortalidad.

Por su parte, Freuler señala que distintos estudios muestran reducciones importantes tanto en la necesidad de internación como en la posibilidad de morir por una neumonía neumocócica, con cifras que rondan el 50%, aunque aclara que los resultados pueden variar entre las distintas investigaciones.

Vacunarse antes de enfermar

En las poblaciones de mayor edad, uno de los desafíos centrales es lograr que la indicación médica se traduzca efectivamente en la vacunación de las personas que la necesitan. La experiencia de las residencias geriátricas permite observar cómo puede organizarse esta estrategia preventiva en una población especialmente vulnerable.

Mauna explica que en el Centro Hirsch el calendario de vacunación se revisa desde el momento en que ingresa un residente. El médico evalúa los antecedentes y, de acuerdo con las guías correspondientes, conversa con la persona y con su familia acerca de las inmunizaciones necesarias.

Según el especialista, este año la institución alcanzó una cobertura del 90% para la vacuna antigripal entre sus residentes. Además, completaron los esquemas correspondientes al neumococo y los refuerzos contra Covid-19.

El médico vincula esta estrategia preventiva con las escasas complicaciones respiratorias registradas posteriormente en la institución.

La muerte de Rubén "Negro" Rada, tras atravesar una neumonía bilateral y sus complicaciones derivadas, volvió así a poner de relieve la importancia de comprender que se trata de una enfermedad frecuente, pero no siempre leve. La edad, las enfermedades preexistentes y el estado de las defensas pueden modificar de manera significativa la evolución de un cuadro.

En ese contexto, el reconocimiento de síntomas que no siempre son evidentes, el seguimiento de la evolución durante el tratamiento y el cumplimiento de los esquemas de vacunación disponibles forman parte de los elementos centrales para reducir el riesgo de las formas más graves en las poblaciones más vulnerables.