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La receta más simple y rendidora de yogur griego casero, ideal para el consumo cotidiano

Con solo un litro de leche y pocos ingredientes, una preparación casera se volvió viral en redes sociales. Una alternativa saludable y accesible que gana espacio también en hogares de Catamarca.

14 Enero de 2026 16.40

El yogur griego se consolidó como uno de los alimentos más valorados dentro de una dieta equilibrada por su aporte nutricional y su versatilidad. En ese contexto, una receta sencilla y rendidora para prepararlo en casa se viralizó en redes sociales y despertó interés en todo el país, incluida la provincia de Catamarca, donde crece la búsqueda de opciones saludables y económicas para el consumo diario.

La preparación fue difundida por la cuenta de Instagram @nutriliano, una pareja dedicada a compartir recetas caseras con ingredientes no procesados. El video, publicado en octubre, superó los 115 mil "me gusta" y destaca por utilizar productos simples y accesibles, además de incorporar frutas naturales en la presentación final.

Ingredientes

Para elaborar yogur griego casero se necesitan:

  • 3 cucharaditas de leche en polvo descremada
  • 1 litro de leche semidescremada
  • 150 gramos de yogur natural sin azúcar

Paso a paso

El primer paso consiste en calentar el litro de leche a fuego bajo hasta que quede tibia, sin llegar a hervir. La temperatura adecuada es aquella que permite introducir un dedo y contar hasta diez sin quemarse.

En paralelo, se prepara la mezcla base en un bowl, colocando el yogur natural, la leche en polvo y uno o dos cucharones de la leche tibia. Se mezcla hasta obtener una preparación homogénea, sin grumos.

Luego, esta mezcla se incorpora al resto de la leche tibia y se integra suavemente. El contenido se traslada a un recipiente con tapa —como un frasco, tupper o termo— y se deja reposar en un lugar cálido durante al menos ocho horas, sin mover. Transcurrido ese tiempo, la preparación adquiere la textura del yogur; si se desea un sabor más ácido, se puede prolongar el reposo.

Para obtener la consistencia característica del yogur griego, el producto se coloca en una bolsa de tela, un repasador limpio o un colador, y se lleva a la heladera durante unas cuatro horas para que escurra el suero. Cuanto mayor sea el tiempo de filtrado, más espesa será la textura final. El líquido restante puede reutilizarse en otras preparaciones, como panificados.

La receta se completa con un colchón de frutas. Para ello, se eligen frutas a gusto —como banana, manzana, frutilla o arándanos—, se cortan en cubos y se cocinan a fuego bajo con un poco de agua y endulzante opcional, hasta lograr una textura tipo compota. Una vez fría, se coloca en el fondo de un frasco y se cubre con el yogur griego. La preparación rinde entre cuatro y cinco porciones individuales.

El origen del yogur griego

El yogur tiene su origen en regiones como el Cáucaso, Medio Oriente y los Balcanes, donde la leche fermentaba de forma natural por la acción de bacterias lácticas. En Grecia, particularmente en zonas rurales, se desarrolló la técnica de colarlo en telas para eliminar el suero, dando lugar a un producto más espeso conocido como "straggiato", término que significa "escurrido".

Con el tiempo, este estilo se volvió característico por su textura cremosa y sabor suave. Tradicionalmente, se consumía tanto en preparaciones dulces —con miel o frutos secos— como saladas, en recetas como el tzatziki o como acompañamiento de carnes y verduras.

El auge global del yogur griego se produjo a mediados de los años 2000, cuando marcas internacionales lo popularizaron en Estados Unidos y otros países, asociándolo a su alto contenido proteico y a un perfil nutricional compatible con dietas saludables.