La Vida Consagrada de Catamarca renovó su entrega a los pies de la Virgen del Valle
En una jornada marcada por la solemnidad litúrgica del 18 de abril, comunidades religiosas rindieron homenaje a Nuestra Señora del Valle. La celebración estuvo atravesada por testimonios de fidelidad, renovación de votos y un llamado profundo a la vocación.

En la mañana de este sábado 18 de abril, en el marco del día litúrgico de Nuestra Señora del Valle, la Vida Consagrada de Catamarca se congregó para rendir homenaje en una ceremonia cargada de simbolismo y espiritualidad. Participaron numerosas comunidades religiosas: la Orden de Frailes Menores (OFM), el Monasterio Inmaculada del Valle, las Hermanas Misioneras Catequistas de Cristo Rey, la Orden del Verbo Encarnado, las Hermanas Nazarenas, las Hermanas Misioneras Redentoristas, el Instituto Cristíferas, el Instituto Amigas y Amigos en el Señor Jesús en Comunión con Chemin Neuf, junto con las Hermanas del Huerto, las Hermanas Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, entre otras, además de la Pastoral Vocacional.

La celebración se desarrolló en el marco de la Santa Misa, presidida por Mons. Virginio Domingo Bressanelli, obispo emérito de Neuquén, acompañado por el padre Arildo José Ferrari, ambos pertenecientes a los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús (dehonianos); el padre Juan Ramón Cabrera, rector del Santuario Catedral; y fray Julio Bunader, sacerdote de la comunidad franciscana local, junto a otros presbíteros del clero catamarqueño y peregrinos.

El gesto de la rosa y las Bodas de Plata

La ceremonia litúrgica comenzó con un gesto profundamente simbólico: el ingreso en procesión de las religiosas portando una rosa en sus manos, que depositaron al pie del altar. Este acto precedió al hermano Diego Díaz, quien celebraba sus Bodas de Plata de consagración, marcando 25 años desde sus primeros votos. Él también ofreció su rosa, seguido por los celebrantes.

Durante la homilía, Mons. Bressanelli destacó el sentido de la celebración: "en esta Misa estamos celebrando a nuestra querida Madre, la Virgen del Valle", subrayando además la presencia de diversas congregaciones y la importancia del aniversario del hermano Diego Díaz, "hijo de este pueblo y gran devoto de la Virgen María bajo este título". Asimismo, resaltó la presencia del padre Arildo José Ferrari, quien también celebraba 25 años de vida consagrada.

María, modelo y primera consagrada

En su reflexión, el obispo profundizó en el sentido de la vida consagrada, afirmando que esta "nace con Jesús que se consagra al Padre totalmente entregado a Él", y que esa entrega se manifiesta en la Encarnación como cumplimiento de la voluntad divina orientada a la salvación de toda la humanidad.

En ese marco, destacó el lugar central de María:
"Toda consagración a Dios es un regalo para toda la humanidad... Por eso, al celebrar a la Virgen del Valle celebramos a la primera consagrada".

Según explicó, María es:

  • El primer miembro de la Iglesia
  • La primera discípula de Jesús
  • La figura que une el Antiguo y el Nuevo Testamento
  • Ejemplo de fidelidad sostenida incluso en las dificultades

El obispo señaló que el "sí" de María, dado en confianza a Dios, se mantuvo firme a lo largo de toda su vida, fortalecido en las pruebas mediante la fidelidad a la Palabra.

También evocó una imagen teológica profunda: María realiza sus votos perpetuos en el Calvario, donde se asocia plenamente a la obra de su Hijo y renace en la plenitud de la vida en Cristo.

El llamado a una entrega radical

Mons. Bressanelli subrayó que la vida consagrada es un signo para toda la Iglesia. En particular, destacó que los votos, especialmente el de castidad, expresan un mensaje fundamental:
"Dios es mi único amor".

En este sentido, remarcó una idea central:
"Dios debe ocupar el primer lugar en todo".

Asimismo, desmitificó la figura del consagrado al afirmar que no son "súperhombres" ni "súpermujeres", sino personas que, con sus debilidades, son transformadas a lo largo de la vida. En esa línea, evocó el ejemplo del Beato Mamerto Esquiú, como testimonio de cómo la gracia actúa en medio de las fragilidades humanas.

Un llamado a las familias y a la Iglesia

Uno de los momentos más significativos de la homilía fue el llamado directo a las familias:
animar a hijos e hijas a consagrarse a Dios.

El obispo invitó a abrirse al llamado divino con una actitud de escucha profunda:

  • Hacer silencio interior para reconocer la voz de Dios
  • Aceptar que Dios puede pedir lo máximo
  • Entender la consagración como una entrega total al servicio del Reino

Enfatizó que "no hay nada mejor que una vocación auténtica bien respondida", e instó a los peregrinos a asumir el compromiso con la Iglesia, especialmente en un tiempo que —según afirmó— necesita más que nunca vocaciones de entrega total.

Renovación de votos y consagración final

El momento culminante de la celebración llegó con la renovación de los votos del hermano Diego Díaz y del padre Arildo José Ferrari, quienes reafirmaron su compromiso a 25 años de su consagración dentro del carisma de los dehonianos. A ellos se sumaron todos los religiosos y religiosas presentes.

Durante la preparación de la mesa eucarística, se ofrecieron los dones del pan y del vino, en un gesto que reafirmó el sentido sacrificial y comunitario de la celebración.

Finalmente, antes de la bendición, todos los presentes realizaron una consagración a Nuestra Madre del Valle, poniendo en sus manos sus vocaciones y renovando su entrega a Dios.

El cierre estuvo marcado por una cita de San Bernardo, que sintetizó el espíritu de la jornada:
"Si la sigues a María no te desviarás; si le rezas, no desesperarás...", reafirmando la confianza en la Virgen como guía segura en el camino de la fe.