En la mañana de este miércoles quedó inaugurada Casa Nazareth, Comunidad de Discernimiento Vocacional, un nuevo espacio destinado a acompañar a jóvenes que manifiesten inquietudes vocacionales hacia la vida sacerdotal o religiosa. La propuesta fue concebida sobre tres pilares fundamentales para el proceso de discernimiento, a saber: la oración, la vida fraterna en comunidad y el autoconocimiento.
La apertura oficial estuvo marcada por la Santa Misa celebrada en el templo parroquial de San José Obrero, jurisdicción a la que pertenece este nuevo ámbito eclesial. La Eucaristía fue presidida por el obispo diocesano, Mons. Urbanc, y concelebrada por el vicario general de la diócesis, Pbro. Julio Murúa, el responsable de Casa Nazareth, Pbro. Diego Manzaraz, y otros sacerdotes del clero local.

Los primeros jóvenes que comienzan el camino
La celebración contó con la presencia de los cuatro jóvenes que inicialmente se incorporaron a Casa Nazareth: Marcos, Lautaro, Gonzalo y Rodrigo. Dos de ellos llegaron desde Recreo, acompañados por sus familias y por otras personas que colaboran con este nuevo espacio de discernimiento.
Al inicio de la misa, el Pbro. Víctor Vizcarra dio lectura al decreto mediante el cual Mons. Urbanc dispuso la creación formal de la Casa, un momento que selló institucionalmente el inicio de esta experiencia.

Un sueño de 19 años hecho realidad
Durante su homilía, el obispo diocesano subrayó el significado profundo de la fundación de Casa Nazareth al revelar que se trataba de "un largo sueño" que sostenía desde hace 19 años, cuando comenzó su misión episcopal. En ese marco, agradeció especialmente a los cuatro jóvenes que decidieron comenzar este proceso. "Vamos a tener ahora con Casa Nazareth una hermosa referencia de este trabajo vocacional que tanta falta hace para nuestra diócesis y a la Iglesia en general, en todo el mundo", expresó.
También extendió su gratitud a los padres y familias, incluyendo a quienes viajaron desde Recreo junto con su párroco, el Pbro. Humberto Carrizo.
"El secreto es poner la mirada en Jesús"
Uno de los momentos centrales de la homilía fue el mensaje directo que el Obispo dirigió a los jóvenes. Mons. Urbanc les planteó que el centro de esta experiencia no debe estar en una meta institucional, sino en el encuentro personal con Cristo.
"¿Cuál es el secreto de esta experiencia que van a hacer durante este año? Es poner la mirada en Jesús. Nada más. No piensen en ser curas", les dijo. Apoyado en una referencia a Santa Teresa de Ávila, profundizó la idea al invitarlos a buscar a Jesús y vivir una experiencia profunda de Él, señalando que, a partir de ese encuentro, podrán descubrir con claridad lo que Dios les pide.
En otro tramo de su reflexión, Mons. Urbanč les habló sobre el don del celibato, señalando que este año de convivencia y discernimiento servirá para descubrir si poseen ese llamado y si están dispuestos a vivirlo con alegría. Su mensaje a los jóvenes fue claro: "No tengan miedo. Jesús no quita nada, lo da todo".

La invitación estuvo centrada en vivir este tiempo como una oportunidad para reconocer si están llamados a una entrega total a Dios, con libertad y confianza. Hacia el cierre, en el marco del septenario de la Virgen del Valle, el Obispo invocó la protección mariana con una bendición especial: "Que la Virgen del Valle los acompañe en este camino".
La palabra del responsable de Casa Nazareth
Al finalizar la Santa Misa, el Pbro. Diego Manzaraz, responsable de la Casa, compartió sus sensaciones ante el inicio de esta nueva etapa.Reconoció que junto a la alegría también experimentó temor, aunque sostuvo que hay una certeza que lo sostiene: "el que lleva adelante la obra es Dios".
En sus palabras, remarcó que será una experiencia orientada a un encuentro más profundo con Jesús, fuente de claridad para la vida y la vocación.
A los jóvenes les transmitió un mensaje de cercanía: "No están solos. Estamos todos aquí para caminar juntos".
Un brindis y una fecha cargada de historia
Tras la celebración, los presentes se trasladaron a la Casa para compartir un brindis junto a las expectativas por esta nueva experiencia. El inicio de Casa Nazareth quedó además ligado a una fecha de fuerte simbolismo: comenzó un 15 de abril, el mismo día en que hace 135 años, tres días después de la Coronación de la Imagen de Nuestra Madre del Valle, se inauguraba el Seminario Eclesiástico de Catamarca.
De este modo, la diócesis abrió un nuevo capítulo en su tarea pastoral con un espacio pensado para acompañar a jóvenes en la búsqueda de su vocación, sostenido en la oración, la vida comunitaria y la confianza en Dios.