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Según la psicología

¿Por qué algunas personas prefieren no armar el árbol de Navidad?

Detrás de esta decisión pueden esconderse emociones profundas, cambios de estilo de vida o una simple desconexión con las tradiciones.

17 Diciembre de 2024 19.46

Armar el árbol de Navidad es un símbolo de celebración, unión familiar y alegría durante las fiestas. Sin embargo, muchas personas optan por no hacerlo, y detrás de esta decisión pueden encontrarse motivos más profundos que un simple desgano o falta de tiempo. La psicóloga Laura Gómez, especialista en salud emocional, explica que no armar el árbol puede reflejar distintos estados emocionales o personales, como nostalgia, estrés o una desconexión con el espíritu navideño.

Según Gómez, uno de los motivos más comunes es la carga emocional que conllevan las fiestas. "La Navidad está asociada a recuerdos familiares, y no todos tienen experiencias felices en torno a esta época del año. Para algunas personas, evitar el árbol de Navidad es una manera de protegerse emocionalmente de memorias dolorosas, como pérdidas de seres queridos o distanciamientos familiares", explica.

Otro factor que influye es el agotamiento y la falta de tiempo. En un mundo cada vez más acelerado, las personas priorizan otras actividades y dejan de lado rituales como decorar la casa. "La rutina, las exigencias laborales y el estrés diario pueden quitarle espacio a momentos que requieren dedicación, como armar el árbol", detalla la experta.

Asimismo, Gómez destaca que también existe una pérdida de sentido. "Para algunas personas, la Navidad ha perdido su significado original y se ha convertido en una fecha meramente comercial. Esto puede llevar a una desconexión con las tradiciones, incluyendo la decisión de no armar el árbol".

Finalmente, la psicóloga menciona que en ciertos casos, el minimalismo y los cambios en el estilo de vida juegan un rol importante. Muchas personas optan por reducir sus pertenencias y evitar la acumulación de decoraciones festivas, alineándose con un enfoque más simple y sostenible.

No armar el árbol de Navidad no es necesariamente un signo negativo. "Cada decisión personal responde a una realidad particular y merece respeto. Lo importante es identificar qué emociones o situaciones están detrás de esta elección y, si es necesario, buscar formas alternativas de celebrar y reconectar con uno mismo o con los demás", concluye la especialista.

En resumen, la decisión de no armar el árbol puede ser una mezcla de factores emocionales, prácticos y personales. Comprenderlo nos invita a empatizar y a recordar que cada persona vive las fiestas de una manera única y válida.