El uso intensivo del aire acondicionado durante los meses de verano se convirtió en uno de los principales factores de presión sobre el sistema eléctrico argentino. En los períodos de altas temperaturas, la climatización de los hogares y comercios llega a explicar hasta un tercio del consumo total de electricidad del país, una situación que obliga a que toda la red opere cerca de su límite técnico y que luego se refleja en facturas sensiblemente más altas para los usuarios.
Según estimaciones del sector energético, el funcionamiento masivo de aires acondicionados durante la temporada estival suma alrededor de 10.000 megavatios (MW) adicionales a la demanda eléctrica. Ese volumen representa un incremento cercano al 40% respecto del promedio anual y se concentra, además, en franjas horarias muy específicas, cuando millones de equipos se encienden casi en simultáneo para combatir el calor.
Este comportamiento estacional convierte al verano en el período más exigente para el sistema eléctrico nacional. Las olas de calor no solo elevan el consumo total, sino que generan picos abruptos de demanda que deben ser cubiertos en tiempo real. Si bien el impacto final suele visibilizarse en las distribuidoras, como EC SAPEM, la presión alcanza a toda la cadena del sistema: generación, transporte y distribución.
Cómo funciona el sistema eléctrico argentino
El abastecimiento de energía eléctrica en la mayor parte del territorio nacional se realiza a través del Sistema Argentino de Interconexión (SADI), una red integrada que conecta las distintas regiones del país y permite el intercambio de energía entre provincias. Su funcionamiento se apoya en tres grandes segmentos que actúan de manera coordinada.
La generación está a cargo de centrales térmicas, hidroeléctricas, nucleares y parques de energías renovables, responsables de producir la electricidad. El transporte se encarga de trasladarla a grandes distancias mediante líneas de alta tensión, mientras que la distribución la acerca a los usuarios finales a través de redes provinciales y urbanas.
La operación diaria del sistema y el despacho de la energía son coordinados por Cammesa, que debe equilibrar en tiempo real la oferta y la demanda para garantizar el suministro. A su vez, los entes reguladores nacionales y provinciales supervisan la calidad del servicio y el cumplimiento del esquema tarifario.
En la Argentina operan cerca de 50 distribuidoras eléctricas, entre ellas EC SAPEM, que en conjunto atienden al 98% de la energía consumida en el país y abastecen a más de 15 millones de usuarios residenciales, comerciales e industriales.
Por qué el verano tensiona al sistema
El período estival introduce desafíos específicos para el sistema eléctrico. El principal es el crecimiento del consumo en lapsos muy breves. Cuando la temperatura supera determinados umbrales, millones de aires acondicionados se encienden al mismo tiempo, generando picos que deben ser atendidos de inmediato.
A este fenómeno se suma el uso simultáneo de múltiples electrodomésticos. Heladeras, bombas de agua, cocinas eléctricas, ventiladores y equipos de climatización funcionan en paralelo, lo que incrementa la exigencia sobre las redes de baja y media tensión, especialmente en zonas urbanas densamente pobladas.
Qué se hace ante la alta demanda
Para reducir riesgos y garantizar un funcionamiento seguro durante el verano, las distribuidoras despliegan una serie de acciones preventivas. Entre ellas se destacan la planificación de escenarios de alta demanda, simulacros operativos y tareas intensivas de mantenimiento en redes, centros de transformación y subestaciones.
También avanzan en procesos de digitalización y monitoreo en tiempo real, que permiten detectar fallas incipientes antes de que se conviertan en cortes del servicio. En puntos críticos, se refuerza la infraestructura con transformadores móviles y generadores de apoyo, y se mantiene una coordinación permanente con organismos reguladores y gobiernos locales.
La comunicación preventiva con los usuarios, especialmente durante jornadas de temperaturas extremas, es otra de las herramientas clave para anticipar situaciones de estrés en la red.
El rol de los usuarios en el consumo responsable
Más allá de las inversiones y la gestión técnica, el comportamiento de los usuarios resulta determinante durante las olas de calor. Desde EC SAPEM recomiendan ajustar el aire acondicionado entre 24 °C y 26 °C, ya que cada grado por debajo incrementa el consumo eléctrico en aproximadamente un 8%.
Evitar el uso simultáneo de equipos de alto consumo, como planchas o lavarropas mientras funciona el aire acondicionado, también ayuda a reducir la carga sobre la red. Realizar estas tareas en horarios de menor demanda, aprovechar la luz natural y reemplazar lámparas tradicionales por tecnología LED —hasta un 80% más eficiente— son hábitos que contribuyen a un uso más racional de la energía.
A esto se suma la recomendación de desconectar electrodomésticos en modo stand-by, una práctica que, aunque parece menor, tiene un impacto significativo cuando se replica en miles de hogares durante los momentos más críticos del verano.