Seguridad vial: por qué los niños deben viajar siempre correctamente asegurados en los autos
Especialistas advierten que el uso adecuado de sistemas de retención infantil reduce de manera significativa el riesgo de lesiones graves y muertes en siniestros viales.

Los accidentes viales continúan siendo una de las principales causas de lesiones graves y muertes evitables, con consecuencias económicas, sociales y sanitarias profundas y persistentes en el tiempo. Cada siniestro no solo impacta en las víctimas directas y sus familias, sino que también pone en marcha un complejo engranaje del sistema de salud pública, que debe asistir de manera inmediata a los heridos, trasladarlos y brindarles atención médica integral en hospitales públicos.

Desde el momento mismo en que ocurre un accidente de tránsito, el Estado asume un rol central en la atención de las emergencias, la internación, los tratamientos y, en muchos casos, la rehabilitación a largo plazo. Sin embargo, los especialistas coinciden en que una gran parte de estas consecuencias podría evitarse o reducirse significativamente mediante la aplicación de medidas básicas de prevención, entre ellas, el correcto uso de los sistemas de seguridad para niños en vehículos particulares.

En este sentido, los expertos en seguridad vial subrayan la importancia de que cada vez que un menor sube a un automóvil lo haga contando con el sistema de retención adecuado a su edad, peso y contextura física. La correcta sujeción no es una recomendación opcional, sino una condición esencial para minimizar el riesgo de lesiones ante una frenada brusca, una colisión o un vuelco.

Los niños deben viajar siempre sujetos en sillas especiales, conocidas como Sistemas de Retención Infantil (SRI), que se fijan firmemente al asiento del vehículo mediante el cinturón de seguridad y, en muchos modelos, a través de anclajes específicos que los automóviles incorporan de fábrica. Los especialistas advierten que el uso exclusivo del cinturón de seguridad del vehículo no resulta suficiente para proteger a los menores, ya que está diseñado para la contextura de un adulto y no se adapta al cuerpo de un niño.

De acuerdo con lo establecido por la Ley Nacional de Tránsito, los menores de hasta 12 años o aquellos que no superen los 1,50 metros de estatura deben viajar obligatoriamente en los asientos traseros del vehículo y utilizar un sistema de retención infantil adecuado. Esta normativa busca reducir la exposición al impacto y proteger zonas vitales del cuerpo, como la cabeza, el cuello y la columna vertebral.

Existen distintos modelos de sillas y asientos para bebés, niños pequeños y menores en crecimiento, diseñados para adaptarse a las diferentes etapas de desarrollo. Por ese motivo, los especialistas remarcan que no alcanza solo con contar con una silla infantil, sino que resulta fundamental elegir el modelo correcto, asegurarse de que el niño esté bien sentado y correctamente sujetado con los cinturones propios del sistema, y que la silla esté firmemente fijada al vehículo, ya sea con el cinturón de seguridad o con el sistema de anclaje SRI correspondiente.

Asimismo, los expertos enfatizan que nunca se debe transportar a niños en los asientos delanteros, ni llevarlos en brazos del acompañante, y mucho menos sobre la falda del conductor. Estas prácticas, todavía frecuentes, incrementan de manera exponencial el riesgo de lesiones graves o fatales, incluso en accidentes a baja velocidad.

La concientización sobre el uso correcto de los sistemas de retención infantil es clave para reducir la siniestralidad vial y proteger la vida de los más pequeños. La prevención comienza con decisiones responsables al momento de conducir y con el cumplimiento estricto de las normas de seguridad, entendiendo que un traslado seguro puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.